Dupla Pérez-Pérez fracasa en coordinación de paro de camioneros

Escribe Luciano Newen

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El paro reaccionario de los camioneros ha resultado un contundente fracaso, esto es, en términos de que convocó a una extrema minoría del rubro y no colapsó, realmente, ninguna carretera; más bien ha traído como consecuencia inmediata, principalmente, dificultar el combate a la avanzada crisis sanitaria que recorre al país. Como antecedente a esto, el Ministerio de Salud (Minsal) reporta unos 2 mil casos diarios y 60 fallecidos por día -como promedio durante los últimos días.

Debido al paro, el Minsal acusa que, producto del cruce de camiones en “la vértebra de Chile” (la ruta N°5) desde las 00.00 horas (una de las vías más afectadas), muchas ambulancias han tenido que desviarse de su recorrido, lo que ha agravado la situación de los pacientes trasladados, así como la oportuna llegada de médicos y personal de salud para cubrir sus turnos. Sin embargo, según asegura el gobierno -que actúa como no queriendo ocultar que forma parte del movimiento- sólo 2.186 camiones se detuvieron; lo hicieron solamente en 43 puntos de las rutas, principalmente la 5, y fundamentalmente a la altura de las regiones de Valparaíso, Los Lagos, La Araucanía y Biobío. De un total de 210 mil máquinas que, según el Instituto Nacional de Estadísticas, se encuentran activas a nivel nacional, y de un universo de 300 rutas nacionales e internacionales de importancia, la situación se tornó hasta ridícula, un fiasco.

Pese a esto, el Presidente golpista y antimapuche de la CNTC, Sergio Pérez, aseguró a medios de prensa que la movilización se mantendrá. Sin embargo, la polarización en el gremio es total; las confrontaciones en su interior continúan y es evidente que la dupla Pérez-Pérez no ha podido coordinar ambos sectores del gremio. El minoritario, encabezado por Sergio Pérez -quien amenazó con desabastecer Chile si el paquete represivo no se aprobaba esta semana en el Congreso- y por el dirigente de la Federación de Camiones del Sur (Fedesur), José Villagrán -quien fuera más allá y dijera que, mientras no se apruebe el paquete, “no se va a mover ni un kilo de arroz, ni un kilo de azúcar, ni remedios”-, en definitiva, expresaron de la boca del primero que “hay que terminar con la delincuencia desatada, que los violentistas no quemen más estaciones de metro y que no haya más quemas de supermercados”. Luego de salirse del libreto, volvió al petitorio y continuó metiendo a la fuerza “el pliego” de los conductores, es decir, reinstalar la maniobra del gobierno.

En cambio, el sector mayoritario -que a última hora se restó del paro- encabezado por el presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC), Juan Araya, y por el presidente de Chile Transportes, Víctor Jorquera, criticaron la prepotencia de Pérez y, más preocupados de la impopularidad de la movilización que del pliego como tal, plantearon que el “camino es el del diálogo y no bloqueando ni poniendo el riesgo la continuidad operacional del país, o peor aún, poniendo en riesgo su abastecimiento" -acusando que el paro no respetó el Estado de Derecho. Sergio Pérez, respondiéndole a este sector, sostiene que el desabastecimiento y el aseguramiento de la infraestructura nacional es rol del Estado, no de los camioneros -dejándolo en manos del gobierno.

Respecto del paro, desde la madrugada, es decir, apenas irrumpieron en la ruta N°5 sur, los camioneros amenazaron con “sacarle las ruedas”, “desarmar” y hasta “quemar” los vehículos que se encontraban en el camino y que rechazaron plegarse a la movilización; esta provocación continuó durante toda la noche hasta la mañana.

Con pleno toque de queda resguardando el paro, es decir, con las FF.AA, el Comando Jungla y las Fuerzas Especiales de Carabineros deplegadas a lo largo de toda la ruta 5 -sobre todo en la “Zona Crítica” del Wallmapu, en Bío Bío y La Araucanía-, la coordinación Pérez-Pérez para llevar a cabo un mega-paro de camioneros mediante el cual presionar al Congreso para que apruebe su paquete represivo, ha sido un fiasco; aunque el toque de queda cuidara los asados que en medio de la carretera, burlonamente, realizaron los conductores al son de zapateos de cueca, diversos sectores, inclusive el gobierno, reconoce que la movilización siquiera alcanzó al 5% de los conductores activos en Chile; porcentaje que refleja y confirma, no cabe duda, el promedio que las las encuestas arrojan respecto de la aprobación de Piñera, y su gestión. Fue una ingrata demostración de fuerza.

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