El paquete anti-obrero de los Fernández compite con el coronavirus

Escribe Marcelo Ramal

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La prolongación de la (supuesta) cuarentena no mereció esta vez ni el montaje de la mesa conjunta de Fernández, Larreta y Kicillof. Fue una silenciosa declaración de incompetencia frente a los 10.000 casos diarios y la propagación de la pandemia al conjunto del país. El COVID como “asunto del AMBA” ya quedó atrás, y la amenaza del colapso sanitario se extiende ahora a varias provincias del interior. Nada de esto frenará a la “nueva normalidad”: el retorno incondicional a la actividad económica, sin medir las consecuencias sobre la expansión del virus, es apenas la primera exigencia que los capitalistas -incluyendo a los fondos internacionales- han colocado en la agenda del gobierno FF.

En efecto: lejos de los hospitales colapsados, Martín Guzmán inició las negociaciones para refinanciar la deuda con el FMI. Para arrancar, la directora general del Fondo dejó en claro que cualquier acuerdo exige un programa de reformas estructurales. En primer lugar, debería equilibrarse el déficit fiscal corriente en dos años, desde el 7-8% negativo que cargará en 2020. El ajuste implicará achatar los salarios estatales y el conjunto de los gastos sociales.

Pero el plato fuerte del programa fondomonetarista es una nueva reforma previsional. El Fondo exigiría volver a la movilidad jubilatoria del gobierno “nacional y popular” de CFK, que asociaba el 70% de los ajustes de haberes a la recaudación de impuestos y sólo el 30% al salario. La señal es clara: las jubilaciones se desenganchan definitivamente de los salarios, y pasan a depender de la recaudación cuando el gobierno se apresta a reducir aportes patronales o incluso suprimirlos.

Si se tiene en cuenta el mazazo de la reforma macrista -que se comió dos trimestres de ajustes- y el que ha aplicado el gobierno FF, la nueva movilidad arrancaría de un piso de 180 dólares, que de este modo se convierte en permanente, aunque la devaluación del peso lo bajará aún más. En la recaudación no se incluyen los dividendos e intereses que recibe el Fondo de Garantía por su cartera de bonos y acciones, un dinero que los Fernández ya tienen asignados para ´incentivar´ negocios privados. El anuncio del Banco Central, de que vendería los bonos del Tesoro en dólares que posee en su activo, para bajar la cotización del dólar paralelo, lleva a suponer que haría lo mismo con los que tiene el FGS, en los que se incluyen tenencias importantes de acciones en empresas, como Telecom, Clarín, Techint. Las alusiones a una reforma “solidaria e inclusiva” enmascaran el objetivo de liquidar los regímenes especiales de docentes nacionales, universitarios o judiciales.

Los anuncios no incluyen un aumento obligatorio de la edad jubilatoria. Pero ni siquiera es necesario: un porcentaje elevado de obreros no ha podido completar los años de aportes que se requieren, debido a los despidos y a su condición en negro. Habrá un hiato en el registro de nuevos jubilados. Medrando con esta degradación de la jubilación estatal hará su aparición el negocio de los fondos de pensión privados, varios de los acreedores de la deuda externa argentina pretenden invertir sus tenencias – BlackRock en primer lugar.

Impuestos

El otro punto reclamado por el FMI es una reforma impositiva. El tope imponible del impuesto a las “ganancias” en la categoría de asalariados o independientes, se elevaría del 35 al 41%, y abarcaría a mayor número de trabajadores, porque el ajuste de las categorías será inferior a la inflación. También anticipan aumentos en el monotributo. CFK y a lo hizo antes – retoma la confiscación pergeñada durante su gobierno (Macri la siguió), sin que esta vez Moyano vaya a hacerle un paro, a pesar del golpe que recibirán los camioneros.

Para empaquetar el “impuestazo”, los camaradas Carlos Heller y Máximo K acaban de enviar al Congreso el consabido proyecto de impuesto a la riqueza, que dejaría según sus cálculos unos 3.000 millones de dólares al erario público -por única vez. La tasa del impuesto y la franja que abarca es considerablemente inferior a la que prevén California y Gran Bretaña- donde no gobiernan ni nacionales ni populares. El proyecto, servirá de coartada para mostrar que el ´sacrifico´ es “igualitario”.

Apuesta desesperada

El gobierno apresura un acuerdo con el FMI en momentos en que las reservas internacionales adelgazan. Es la misma jugada que inició el derrumbe del macrismo, con la diferencia que esta vez el Fondo no pondrá dinero sino garantías. Fernández-Fernández fantasean también con la ventaja que le ofrecerá una eventual victoria demócrata en Estados Unidos, sin reparar que Larry Fink, el jefe de BlackRock ya tiene asegurado el puesto de secretario del Tesoro. Fink tiene inversiones del Fondo hasta en YPF y las ´telco´.

La defensa de la vida ha quedado como lo que nunca dejó de ser – la defensa de las ganancias. Han llegado a un acuerdo que deja conformes a los buitres internacionales, mientras la capacidad de las UTI se encuentra en crisis. Trotta tuvo interrumpir su acuerdo con Larreta para iniciar las clases, porque los docentes se declararon en rebeldía El paquete económico “pandémico” implicará una conmoción todavía mayor para trabajadores y jubilados.

El movimiento obrero enfrenta un desafío inédito, como es tener que luchar en medio de una crisis de salud sin precedentes. Los docentes de la Ciudad (y, más allá, en diversas provincias) muestran cuál es el camino.

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