Masacres en Colombia

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 2 minutos

Tras dos años de Iván Duque, prosiguen la represión estatal, paramilitar, los constantes asesinatos de líderes sociales, las matanzas y los abusos por parte de las Fuerzas Amadas a civiles. El mandatario del Centro Democrático, ha dado por muerto el Acuerdo de Paz. Uribe fue detenido por denuncias de falso testimonio, no por las violaciones de derechos humanos, narcotráfico y asesinato.

Luego de la masacre orquestada hace un mes en Bogotá, la policía –que depende del ministerio de Seguridad– salió a pedir una disculpa tardía. El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, fue citado por una decena de senadores para dar explicaciones por las más de 60 masacres que se ejecutaron en 2020. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, criticó el modo de operar del Gobierno y la violencia policial, a la que ella misma recurrió en otras oportunidades. La Corte Suprema de Justicia también ordenó al gabinete de Duque a ofrecer disculpas por los excesos de la Policía durante las movilizaciones sociales de 2019. La Corte reconoce que el accionar la fuerza pública contra la protesta social es sistemáticamente arbitrario, desproporcionado y agresivo.

En la noche del pasado miércoles los escoltas de la exsenadora izquierdista Piedad Córdoba “fueron atacados a balazos y ella anunció que teme por su vida. Y este jueves fue asesinado en Medellín el profesor universitario, Campo Elías Galindo, defensor del proceso de paz e integrante del partido Colombia Humana, que dirige el senador izquierdista Gustavo Petro” (ídem).Para el gobierno las protestas de septiembre están impulsadas por el Ejército de L iberación Nacional (ELN), las disidencias de la extinta guerrilla de las FARC y otras organizaciones criminales que “apoyan a Maduro” (ídem).

Desde el gobierno y la oposición agitan que las operaciones de la guerrilla estarían detrás de las rebeliones populares que se desataron en todo el país. Esto sirve para encubrir que las fuerzas de seguridad, en especial las fuerzas armadas, realizan matanzas y crímenes, y ya es cada vez más difícil tapar sus vínculos con el narco y el accionar imperialista en la región (operaciones militares contra Venzuela).

“Las masacres de 2020 se equiparan a las de hace 20 años” - dice el informe de Indepaz. Las matanzas en lo que va de 2020 son casi el doble de las reportadas el año pasado, mientras que las víctimas se han duplicado. Los documentos del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) muestran que desde 1985 hasta 2012, en los años de mayor violencia en Colombia, ocurrieron 1.982 masacres que dejaron 11.751 víctimas. 1.166 masacres fueron ejecutadas por los grupos paramilitares mientras que a las guerrillas se les señala como los responsables de 343. Otros grupos armados no identificados son los responsables de 295 matanzas, mientras que la Fuerza Pública ha sido vinculada en 178 de estos homicidios.

El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) de Colombia denunció que las masacres ocurridas este año superan las 60, con saldo de 260 civiles asesinados. Las matanzas se produjeron en 18 departamentos colombianos y en la capital Bogotá, durante 2020, siendo Antioquia, Cauca, Nariño, Norte de Santander y Putumayo los más afectados. En el texto se señala como responsable de las muertes de más de 240 personas al Gobierno y a su “connivencia” con el crimen, los grupos armados y el narcotráfico.

Este proceso de ataques de fuerzas paramilitares y del ejército colombiano, va de la mano de un proceso de confiscación de terratenientes y empresarios. Grupos paramilitares como Clan del Golfo o los Caparrapos, y otras bandas armadas más pequeñas están en busca de territorios, en especial la de aquellos municipios más rurales y apartados.

Las organizaciones campesinas e indígenas de las regiones afectadas han lanzado nuevas movilizaciones y cortes de rutas (Minga). Esto se suma a las protestas obreras y populares en las grandes ciudades.

Suscribite a Política Obrera