Víctor Basterra, hasta la victoria siempre

Escribe Lautaro Brodsky

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Murió, a los 76 años, Víctor Basterra, sobreviviente del campo de concentración de la ESMA, quien logró por medio de la fotografía denunciar ante la justicia a sus verdugos.

Era obrero gráfico y militaba en el Peronismo de Base cuando fue secuestrado con su mujer Dora Laura Seoane y su hija mayor María Eva, de apenas dos meses. Permaneció detenido-desaparecido por los militares de 1979 a 1983.

Después de ser torturado durante días y haber sobrevivido a dos paros cardiacos, fue explotado en trabajo esclavo para los genocidas por su conocimiento de fotografía. Lo obligaban a sacar fotos de los secuestrados y de los represores para confeccionar documentos falsos que eran utilizados como cobertura en operaciones represivas o simplemente para apropiarse de inmuebles de las víctimas del terrorismo de Estado.

Pero Basterra se las ingeniaba para ocultar copias de las fotografías con el propósito de sacarlas del centro clandestino si lograba sobrevivir. Cuando a fines de la dictadura, los marinos le permitían “salidas transitorias” a ver a su mujer y su dos hijas -la segunda nació en cautiverio- bajo vigilancia de los represores, Basterra se las ingenió para sacar las películas de la ESMA. Ese testimonio fotográfico, finalizada la dictadura, llegaron a la CONADEP y ante la Justicia fue testigo en el Juicio a las Juntas. Su testimonio estremeció al mismísimo Jorge Luis Borges, que le dedicó un artículo para la agencia EFE.

Basterra volvió a los tribunales luego de la derogación de las leyes de impunidad y de la reanudación de los juicios a los genocidas. Su compromiso para condenar a los asesinos del Proceso fue inquebrantable. Será recordado como un ejemplo de valentía y heroísmo en medio del terror.

Compañero Victor Basterra, ¡hasta la victoria siempre!

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