Merlo: con anuncios se quiere tapar la crisis sanitaria

Escribe Gustavo Guida

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El municipio de Merlo lanzó un video con el planteo prometedor de que la llegada de la vacuna va a permitir empezar a dejar atrás la pesadilla de la pandemia. El distrito es afectado en forma creciente por el ascenso de la curva de contagios de Covid-19. Según datos oficiales, en la primera quincena de enero se constata un ritmo de contagios que alcanza los niveles más altos de la primera ola. En lo que va del mes ya se registraron 1.525 casos nuevos y 31 muertes.

El sistema de salud está completamente colapsado y los trabajadores de salud, agotados. El plan de testeos no se incrementó y no se conoce ningún plan para sacar a los hospitales y clínicas de este impasse. Otras patologías no pueden ser abordadas por los peligros de contagio que entraña el ingreso a hospitales y centros de salud del distrito.

Para el inicio de la vacunación llegaron 450 dosis para los médicos terapeutas, del sector público y privado, una cantidad totalmente insuficiente para el personal de salud, no hablemos ya de la población. La publicidad oficial informa que, en el distrito, habrá seis centros de vacunación y se abrirá un empadronamiento digital para la población de mayores de 18 años. Los límites del ritmo del “plan” de vacunación saltan a la vista en un distrito con una población total de más de 650.000 habitantes.

Con anuncios prometedores sobre la llegada de la vacuna se quiere tapar la crisis sanitaria que ha generado la “apertura” de la actividad económica, que fogonearon las patronales y el municipio fue aceptando.

El desmantelamiento de la “ayuda social”, como la eliminación del IFE, obligó a miles de trabajadores desocupados a buscar changas para poder comer. Con el aumento del traslado del transporte de pasajeros y la flexibilización de la actividad en los servicios no esenciales, se fueron creando las condiciones para acrecentar los contagios.

Tomando en cuenta esta segunda ola, la mejor cura hasta que estemos todos vacunados, es la cuarentena.

Esta debiera contemplar la planificación de las actividades económicas en función de la crisis pandémica y que solo funcionen las actividades esenciales, con protocolos controlados por los trabajadores, para evitar más muertes en la población.

Es necesario más que nunca reforzar los planteles de salud y reducir las jornadas laborales.

Los trabajadores de la salud deben ganar un salario igual a la canasta familiar, que hoy se encuentra en $92.000.

Garantizar un plan de vacunación gratuito y masivo para toda la población, bajo el control de los trabajadores.

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