Leo, mi amigo

Escribe Tano

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¡¡Vení que acá hay uno del PC!!, le dijo La Negra, su esposa, por teléfono y él llegó al ratito.

Era un domingo; el jardín a donde iban nuestras hijas había organizado un concurso de barriletes en la plaza de Versailles y después, la Negra nos invitó a Sylvia, mi pareja de entonces, y a mí a la casa, que quedaba a cuatro cuadras de la nuestra. Y así empezó todo.

Inmediatamente enganchamos, más allá de las diferencias políticas de entonces (yo me estaba yendo del PC ) y compartimos fiestas, asados, partidos del rojo del que ambos éramos hinchas , reuniones de amigos y partidas de truco o generala, siempre polemizando. Tal era la relación de las dos parejas, que mi hija lo llamaba tío, y así me llama su hija.

La discusión política se prolongó por dos años, hasta que me incorporé al Partido y durante mucho tiempo íbamos juntos a todos lados; integramos el primer círculo de Paternal, volanteábamos a la mañana el Hospital Durand, luego hicimos un círculo en Versalles, participamos de la asamblea del barrio allá en el 2001 y muchísimas otras actividades; siempre juntos.

Tiempo después me separé y al tiempo se separó él, y estuvo viviendo en mi casa más de seis meses; las anécdotas de ese periodo darían para un libro. Allí realizó una verdadera hazaña; se levantaba a las cinco de la mañana para laburar de remisero y a la noche, hacía la carrera de Realizador integral de radio, la que completó.

El año pasado, festejó su cumpleaños 64 a lo grande, tal vez, a modo de despedida, porque Leo era una “institución” en el Partido, al que se había incorporado en el 73´. Todo el mundo lo conocía, todo el mundo lo quería y escuchaba sus intervenciones políticas, y tal vez, de puntualizar una virtud determinante en él, más allá de su carácter alegre, por momentos bastante cabrón, es que se entregó en cuerpo y alma a la lucha revolucionaria.

Hace bastantes años, cuando falleció Berni, un viejo amigo y militante, él escribió un obituario que no me gustó y entonces le dije “cuando escribas el mío, esmeráte un poco más”. Y aquí estoy, escribiendo de un saque y tal vez en forma desprolija esta nota de despedida.

¡Chau Leibe!

Te vamos a extrañar.

Tano

08/02/21

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