Apartheid de vacunas

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 2 minutos

Un artículo del The Bureau of Investigative Journalism, plantea un “Apartheid” de las vacunas. Describe con ese término las consecuencias de la guerra comercial que se ha entablado.

Las proyecciones de la Northeastern University de Boston y otras, indican que si los primeros 2.000 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 se distribuyeran en proporción a la población de los países, la mortalidad mundial podría reducirse en un 61%. En cambio, si los 47 países más ricos del mundo monopolizan las dosis, solo habrá un 33% menos de muertes” (ídem).

Acaparamiento

En el mundo, según El País, se vendieron 12.700 millones de dosis de varias vacunas contra el coronavirus, una cantidad suficiente para inmunizar a alrededor de 6.300 millones de personas. Sin embargo, 4.200 millones (con opción de compra de 2.500 millones más) fue adquirida por los llamados “países ricos”, en los que residen tan solo 1.200 millones de personas. Hasta ahora, con el 32% del suministro, los países más pobres tienen que llegar al 84% de la población mundial. “Cuanto más circule, más probabilidades habrá de que mute”, advierte Marie-Paule Kieny, viróloga francesa, acerca del abandono de miles de millones de personas del llamado "tercer mundo".

Las consecuencias pueden ser catastróficas: “La distribución desigual a escala mundial será perjudicial para todos nosotros, ya que dejará reservorios del virus repartidos por el planeta, en los que surgirán y desde los que se propagarán variantes nuevas y quizá más peligrosas. Distraídos por las luchas internas y el proteccionismo de Occidente, nos dirigimos como sonámbulos a un mundo con más casos, más caos económico y más muertes” (ídem).

Competencia

En octubre de 2020, India, Sudáfrica y otros países, pidieron a la OMC que suspendiera temporalmente los derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas. La exhortación cayó en saco roto, por la oposición de Estados Unidos, Canadá, Australia, la Unión Europea y Reino Unido.

Todo esto pone en cuestión el programa COVAX(1) de vacunación “solidaria” para todo el mundo. COVAX propuso suministrar 2.000 millones de dosis hasta finales de 2021 (1.300 millones para 92 países de ingresos medios y bajos). Esto significa el 20% de la población de cada país, un “objetivo que ha sido criticado por considerarlo insuficiente para luchar contra la pandemia” (ídem). Los analistas calculan que COVAX suministrará entre 650 y 950 millones de dosis repartidas entre 145 países.

“Public Citizen ha descubierto que Pfizer/BioNTech ha garantizado solamente el 2% de su producción mundial a COVAX, mientras que el año pasado quienes conocían los planes de Moderna pensaban que la empresa estadounidense se proponía dar prioridad a los países de renta alta” (ídem).

El Covax es algo así como la “asignación universal por virus”. Los estados imperialistas acaparan la vacuna y han dejado una especie de remanente “asistencial” para el resto del mundo. Estados como India, Sudáfrica –y también Argentina- se han limitado a desfilar por algunos foros internacionales a perorar sobre la vacuna como “bien público”. Cumplida esa obligación formal, han aceptado el actual estatus de acaparamiento imperialista de vacunas. También en este punto, la universalidad de la vacuna y la abolición de sus patentes es una lucha política mundial que corresponde a la clase obrera y sus organizaciones.

Notas

(1) Organización creada en abril de 2020 para facilitar “el acceso innovador y equitativo al diagnóstico, los tratamientos y las vacunas contra la covid”. El fondo está coordinado por la OMS, la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), y Gavi, la Alianza para la Vacunación.

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