Detrás de las bolsas mortuorias, el fracaso del banderazo

Escribe Marcelo Ramal

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La repugnante exhibición de bolsas mortuorias al frente de la Casa Rosada mostró la catadura fascistoide del bloque político que reivindica las banderas del republicanismo y del liberalismo en Argentina. Si se los mira bien, sin embargo, son sólo la expresión grosera de una tendencia profunda del capital en medio de la crisis humanitaria: las banderas del ´retorno al trabajo´ y del funcionamiento de la maquinaria capitalista en medio de la pandemia deben llevarse adelante, si fuera preciso, con los métodos de la guerra civil. Los que reclamaban por las “libertades” para el capital en los tiempos de la cuarentena, ahora exigen por el derecho de ese mismo capital a asegurar su sobrevivencia a palos y sanciones. Las aberrantes mortajas exhibidas mostraban nombres de funcionarios y personeros del gobierno. Las tumbas, sin embargo, están siendo pobladas por enfermeras y enfermeros, por obreros y educadores. Los ´demócratas´ que en estas horas se escandalizan por las mortajas, son los que están suprimiendo las licencias laborales por riesgo, y le aplican sanciones salariales a las maestras que paran contra la ´presencialidad´ letal.

De todos modos, los “republicanos” de la muerte le hicieron un favor al bloque político que el día sábado impulsó un nuevo banderazo, esta vez, para repudiar los vacunatorios VIP. El episodio de las mortajas, en definitiva, ayudó a Bullrich y compañía a disimular el sonoro fracaso del banderazo. En Plaza de Mayo, las banderas e insultos tapaban los enormes vacíos de público. Lo mismo ocurría en los otros centros de ´concentración´, muy por debajo de convocatorias anteriores. Los ´drones´ y camarógrafos de los canales opositores hacían malabarismos para mostrar algún viso de amuchamiento entre los presentes.

Con la jornada del sábado, la derecha macrista hizo agua en el intento de canalizar una de las crisis políticas más agudas del gobierno F F. Nadie puede afirmar que el escándalo de los vacunatorios privilegiados no desató una ola de indignación popular. Esa reacción, sin embargo no ha reforzado la capacidad de movilización o agitación del tandem Macri-Bullrich. La experiencia del desbarranque económico y social de 2018/19 está demasiado fresca en la conciencia popular.

Bien mirado, sin embargo, el fracaso del banderazo pone de manifiesto a una crisis de régimen de alcance más vasto: la coalición política improvisada en 2019, precisamente para salir al rescate de una organización social sacudida por un colapso financiero y político, transita su segundo año en medio de la pandemia y un horizonte vacunatorio más que incierto, con un 50% de pobreza y un 30% de desocupación real, cuando se incluye a las personas que han dejado de buscar trabajo. Las encuestas electorales más recientes destacan el aumento del número de indecisos, por parte de quienes habian aportado su voto al gobierno y a la oposición macrista. Es cierto que esas mismas encuestas presentan a la izquierda con los guarismos más bajos de los últimos años. Esa izquierda, en su mayoría, acompaña ´críticamente´ la ruta de la “nueva normalidad” capitalista, es decir, la orientación social que está llevando a la Argentina -y a buena parte del mundo- a convertirse en un volcán.

La necesidad de una agitación política y una deliberación por las reivindicaciones urgentes –derecho al trabajo, paritarias libres, provisión urgente de vacunas bajo control obrero, salario para todos los desocupados-.es la ruta para liderar esa colosal inquietud popular, la misma que los ideólogos de las “mortajas” no consiguen encaminar.

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