Sin vacunas, sin salario, sin trabajo, con proscripción sindical

Nota de tapa de Política Obrera N° 30.

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Impulsemos una huelga general

Alberto Fernández usó la cadena nacional para “informar” lo que todo el país conoce, a saber, que, a las puertas de una “segunda ola”, habrá una ínfima minoría de la población vacunada.

La escasez de vacunas es el resultado de un acaparamiento capitalista a nivel mundial, pero también de una asignación presupuestaria de apenas cien millones de dólares. Es el resultado del “ajuste” nacional y popular que ha pactado de hecho el gobierno con el FMI.

Poda de salarios, poda de jubilaciones, poda de obra pública, poda de vacunación.

Sin vacunas, ni testeos, ni seguimientos de contactos estrechos, sin mejoras en viviendas y hábitat, el gobierno y sus “opositores” reabren la gastronomía y las escuelas.

Ponen en peligro no sólo la salud y la vida de docentes, sino de toda la población.

El presupuesto de Salud y de Asistencia Social ha sufrido también la poda del FMI, no así la deuda del Banco Central – unos tres billones de pesos por bonos Leliqs y pases en poder de los banqueros.

9 millones de precarizados y desocupados, en cambio, han dejado de cobrar el IFE.

Quienes no pueden controlar a la pandemia y no aseguran la provisión de vacunas quieren estatizar a las organizaciones obreras y de desocupados. Por medio de la burocracia sindical, el estado impone salarios y jubilaciones en función del FMI. Se acuerda de la pandemia, nada menos que para prohibir las elecciones sindicales, incluso de los lugares de trabajo.

En medio de una catástrofe humanitaria, ambos lados de la “grieta” tienen la misma brújula: oficializar el acuerdo con el FMI, que se ha puesto en práctica desde hace varios meses. La política del FMI está blindada a toda “guerra judicial”.

Es necesaria una respuesta propia a este inmenso ataque social, con más de la mitad de la población debajo de la línea de pobreza.

Necesitamos una huelga general por el aumento de salarios y jubilaciones; y por un salario al desocupado del 82% del salario mínimo – como las jubilaciones.

Un plan de obras públicas, bajo control de los trabajadores. Este es el método y el programa que servirán para echar al FMI y poner fin a la deuda usuraria.

Al régimen de la catástrofe humanitaria y la miseria social, oponemos el gobierno de trabajadores y una sociedad socialista.

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