En vísperas de un contagio sin control, la secretaría de Género de la Mujer de Santa Fe se convierte en Ministerio de Género

Escribe Cuki M.

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El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, anunció que la secretaría de Estado de Igualdad y Género de la provincia pasará a ser un Ministerio. El mandatario comunicó su decisión este martes en un acto que compartió en Santa Fe con la ministra de Mujer, Género y Diversidad de la Nación (MMGyD), Elizabeth Gómez Alcorta.

La noticia, que fue celebrada por el núcleo duro que apoya al gobierno, es una farsa doble. Por un lado, porque es sólo un “cambio simbólico”, como el propio Gobernador destacó. Es decir, se le cambió el nombre a un área y no se modificó más nada, salvo lo que pasará a cobrar la responsable de la cartera, Celia Arena.

Pero, por el otro lado, la farsa se evidencia en que el problema no es sólo presupuestario. Anunciadas las restricciones para el AMBA, la provincia de Santa Fe fue la primera en rechazar las nuevas medidas implementadas por el gobierno nacional. Esto significa que la población santafesina deberá continuar expuesta al contagio, la precarización y la presencialidad criminal.

Si el objetivo del flamante ministerio es ‘cerrar brechas y desigualdades’, no contempla para eso la situación de la gran mayoría de la docencia y de la gran mayoría del personal de salud que, ahora más que nunca, deben estar en la primera línea del riesgo y de la lucha contra la pandemia. Tampoco considera la innumerable cantidad de trabajadoras precarizadas del Estado y ni qué decir sobre la población travesti - trans que, luego de más de un año de haber conquistado el cupo laboral en la provincia, todavía no hay un cumplimiento de la normativa por parte del Gobierno.

Mientras se esperan que lleguen a los puertos locales un millón de camiones por el operativo Cosecha 2021, la provincia de Santa Fe tiene a ocho de sus 19 departamentos en alerta por el aumento de los casos de coronavirus. Entre ellos La Capital y Rosario, donde se asientan las dos ciudades de mayor densidad poblacional. La ocupación de camas es directamente proporcional a la cantidad de casos por día: el promedio es de una cama y un respirador cada 20 nuevos casos y Santa Fe tiene 954 camas críticas en total.

En este contexto, celebrar un cambio de nombre es una cortina de humo para ocultar que no hay ningún operativo de salud de cara al transporte de esta nueva cosecha.

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