Francia: pronunciamiento militar por una cruzada contra la población islámica

Escribe Emiliano Monge

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Un grupo de generales alertó contra el “desmoronamiento” nacional de Francia y señaló la necesidad de alzarse contra el peligro del “islamismo”, en una nota de la revista reaccionaria Valeurs Actuelles. En marzo, el diario Mediapart identificó al menos medio centenar de militares en activo con filiación neonazi (https://www.mediapart.fr/journal/france/160321/neonazis-dans-l-armee-la-longue-litanie-des-cas-isoles), algo que ya había preocupado a la DGSI (Inteligencia francesa) en 2018. “Eso se llama golpe de Estado”, dice Jean-Yves Camus, director del Observatorio de las radicalidades políticas en la Fundación Jean Jaurés.

Los generales dicen que el desmoronamiento nacional es “culpa de los ‘antirracistas’, los ‘islamistas y las hordas de las periferias’ (…), un lenguaje similar— al que se vivió en España a raíz de la carta que 73 mandos retirados del Ejército escribieron al rey Felipe VI contra el Gobierno de Pedro Sánchez” (El País, 26/4). Esa misiva sugiere que podría ser necesario un golpe de estado militar para detener una “guerra civil” contra musulmanes (La Razón, 27/4). Francia tiene cinco millones de musulmanes, la comunidad más grande de este tipo en Europa. Macron había impulsado la “ley de seguridad global” para tratar de reforzar la represión contra lo que denominó “el terrorismo islamista”.

“Valores actuales”

La carta de Valeurs Actuelles fue escrita por Jean-Pierre Fabre-Bernadac, ex oficial, y firmada por unos 120 ex funcionarios superiores (en total 350 oficiales) y otros mil de rangos inferiores. Según Le Parisien, a los firmantes iniciales se han añadido 8.000 más, luego 10.000, hasta que se paró de contar. Desde el gobierno y el estado mayor militar se desestimó como “marginal” el reclamo. Se trata de “retirados”, indican.

“Una encuesta del instituto Harris Interactive para la cadena LCI revela que el 58% de los sondeados apoya a los signatarios. Es más, un alto porcentaje dice compartir opiniones del periódico Tribune, como que las leyes del país no se aplican en todo el territorio (86%). Casi la mitad, el 49%, se declara favorable en este contexto a la intervención del Ejército, “para garantizar el orden y la seguridad en Francia”, aunque lo hagan sin una orden” (El País, 29/4). De acuerdo a otras encuestas, el General de Villiers tiene un 20% de intención de voto, y 6 de cada 10 apoyan el texto golpista (https://harris-interactive.fr/opinion_polls/reactions-des-francais-a-la-tribune-des-militaires-dans-valeurs-actuelles/).

Según Le Parisien, François Lecointre (jefe ejército), dijo que los generales están en la “segunda sección” —cercanos a la jubilación, pero que aún podrían ser llamados para una misión. Reconoce, que se trata de militares activos y con influencia.

La ministra de Defensa, Florence Parly, respondió tardía y blandamente. Macron y Castex (primer ministro), guardaron silencio. Parly dijo que “Todos tendrán que comparecer ante un consejo superior militar”, como si esto no fuera una garantía de impunidad.

El llamado fue rápidamente recogido por la fascista Marine Le Pen, segunda en las últimas presidenciales. Dos días después, escribió en la misma revista para invitar a los “señores generales” a unirse a su proyecto electoral. “Las inquietudes que manifiestan ustedes con valentía (…) exigen la búsqueda de una solución política (…) Ese es el objetivo de mi candidatura a la presidencia”, algo rechazado por como un “reclutamiento torpe”.

La tendencia política en las fuerzas armadas y policiales— no es ningún secreto. En 2017, el 41% de los militares y el 54% de los policías encuestados por el instituto Cevipof dijeron haber votado por Le Pen en la primera vuelta de las presidenciales, frente al 16% de la totalidad de la población (ídem). Hay 210.000 militares activos en Francia y más de 10% firmó la misiva, mientras que se especula que la mayoría la apoya, sin exponerse a sanciones. Durante las enormes movilizaciones y la huelga general de transporte (2019), como así durante las protestas contra la violencia racista del año pasado, los policías salieron a protestar por carecer de los medios legales y políticos para realizar su tarea. Se quejaban que no podían utilizar armas o realizar maniobras de asfixia contra los detenidos (como los que le provocaron la muerte a George Floyd). Reclamos similares se produjeron tras las movilizaciones de los chalecos amarillos en 2018.

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