Dos mentiras de Izquierda Socialista y una posdata

Escribe Marcelo Ramal

Tiempo de lectura: 4 minutos

No es un secreto que Izquierda Socialista ha cerrado filas con el aparato del Partido Obrero oficial, sin haberse siquiera tomado el trabajo de caracterizar las posiciones en pugna. La alineación, en los últimos tiempos, se ha tornado en provocaciones: IS es un propagador de las mentiras del PO (O) y también del PTS.

Javier Leonforte, dirigente de este partido, se atreve a decir que “en Salta la Tendencia de Altamira y Ramal rompió con el FIT U y formó una alianza "divisionista" (sic) con el nuevo Mas”. Sin estar en Salta, IS compra el pescado podrido que vende el PTS, sin tomar el cuidado de verificar los hechos. Lo cierto es que el PTS, el MST y los representantes del aparato nacional del PO en Salta –sin partido reconocido-, cerraron un acuerdo electoral entre ellos, sin tomar el menor contacto con la Tendencia. Si hubo ‘divisionismo’, ni siquiera nos dieron la oportunidad. Ya con el paquete blindado, el PTS jugó a “convocar a la Tendencia y al MAS”. Lo hizo por su cuenta, para reservarse la decisión de retirar la propuesta, una vez fuera conocida por sus cómplices; al Mas nunca lo llamaron. Con el PTS, pusimos a prueba esa propuesta ‘unitaria’ en una reunión donde nunca hubo propuesta alguna. “El PTS lanza un globo de ensayo electoral”, dijimos en politicaobrera.com. Leonforte no lee Política Obrera, pero es ducho para hacerse eco de las imposturas ajenas. En la escuela de Eduardo Sorans esta conducta es norma – en 1985 rompieron el Frente MAS-PO; durante la década y media posterior bloquearon cualquier frente de izquierda con el PO, ni siquiera el partido comunista bloqueaba esa posibilidad. Es la escuela del morenismo, que siempre vuelve por sus fueros.

Pero hay más. En materia de política socialista no sólo importan las posiciones de unos y otros; también importa un poco de honestidad.

El mismo articulista afirma que, en Jujuy, “la Tendencia también rompió con el FIT Unidad” …puesto que “su diputado provincial, Iñaki Aldasoro, se negó a ser candidato”.

Lenforte no sabe –o no quiere saber- que el PTS le propuso al Partido Obrero Tendencia un acuerdo electoral bastante temprano en esa provincia, no sólo el acogimiento de “un candidato”. La totalidad de la militancia del PO jujeño adscribe a la Tendencia; esa militancia detentaba, asimismo, la personería electoral en el distrito. Para romper la posibilidad de este frente, el aparato del PO “resolvió” intervenir el distrito, con aval descontado del Poder Judicial. Ante este cambio en la titularidad de la legalidad, el PTS cambió de "ángulo" - el acuerdo con el ‘sello’ del PO, intervenido. Ya con el paquete cerrado, ofrecieron a Iñaki - diputado en funciones y vocero del "real" PO de Jujuy- “algún” lugar en la cola de la lista, para obtener el rechazo que le permitiría hacer una campaña acerca de nuestro ‘divisionismo’. La Tendencia, en Jujuy, “ya no contaba con personería”, dijo el PTS, para justificar un acuerdo ‘político’ con una creación de los jueces de Morales.

En Jujuy, la Tendencia fue desconocida en nombre de su “falta de personería”; en Salta, al revés, el aparato de Del Pla fue recibido con afecto, a pesar de no contar con ella, que se encuentra en manos del Partido Obrero de Salta, vinculado a la Tendencia. Y aunque la Justicia nos privara del nombre del PO, como ya lo ha exigido el aparato partidario, Del Pla y compañía no cuentan con personería. El lector comprenderá mejor esto si le decimos que para el morenismo, y ahora para el aparato, la duplicidad constituye una de las ramas fundamentales de la política; por eso el FIT-U es un escenario tan abarrotado de zancadillas y ataques recíprocos de unos contra otros, en especial en forma pública.

Una vez puestas al desnudo las mentiras de IS, no debe desprenderse que nuestra Tendencia promueve frentes sin principios, que han dado pruebas abundantes de integración parlamentaria al Estado. La perfidia de este texto de IS es pasar el mensaje de que nuestra Tendencia tiene divergencias de aparato con los aparatos del FIT-U. Todo lo contrario, como lo demuestran dos años de polémicas. Incluso la semana pasada el FIT-U de Salta se unió al gobierno y a los partidos patronales en el aval a la suspensión de las elecciones decididas por el gobernador, que quiere evitar un pronunciamiento electoral cuando la provincia sufre al máximo los desmanes del gobierno con la pandemia y la miseria social.

Leonforte no repara en sus propias contradicciones. Acusa al Mas y a la Tendencia de haber conformado un frente divisionista, luego de aprobar a los sellos de Salta y Jujuy y repudiar al Partido Obrero en una y otra provincia. El MAS y el PO no tienen espacio para el divisionismo; lo ha ocupado por entero el FIT-U. Lo que hemos hecho es responder a la maniobra de aislarnos en las elecciones con un acuerdo práctico que reconoce en forma explícita las diferencias. Para Leonforte, hubiera sido unitario que cada uno –el PO y el MAS- fueran por su lado, con tres listas de izquierda, para mayor beneficio de los deshonestos.

Posdata para un acto descarado

El 21 de mayo pasado, el mismo Leonforte le escribió a quien suscribe este texto, solicitando la adhesión a un pronunciamiento contra los ataques recibidos por Juan Carlos Giordano a raíz de su intervención parlamentaria contra los crímenes de guerra del sionismo contra Gaza. Nuestra respuesta, de Altamira y Ramal, demoró ocho minutos y fue naturalmente favorable. Sin embargo, en la solicitada publicada en Página/12, nuestra firma no aparece. Hubo lugar, en cambio, para notorios dirigentes de la burocracia sindical kirchnerista o intelectuales sin partido. Izquierda Socialista no sólo miente, sino que emula al aparato partidario en el ocultamiento de la Tendencia, con la desaparición de videos y artículos de los dirigentes de la Tendencia. La omisión de nuestros nombres de ese pronunciamiento es un broche ‘digno’ de las mentiras. No olvidemos, por supuesto, que los compinches de Leonforte votaron la ley sionista en la Legislatura y fueron luego a pedir perdón al representante de una Autoridad que nadie reconoce, la de Mahmoud Abbas, un cómplice del sionismo.

Suscribite a Política Obrera