Crisis política en Alemania

Escribe Joaquín Antúnez

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La fragilidad de todo el armado político internacional ha quedado constatada una vez con la reciente crisis política abierta en Alemania. Una elección sucedida el 7 de febrero en el Estado de Turingia, de tan solo 2 millones de habitantes (en un país de más de 80 millones), ha hecho volar por los aires la sucesión de Merkel en la democracia cristiana y la coalición de gobierno.

Sucede que, en este pequeño Estado, la CDU, el partido de Merkel, y Alternativa por Alemania (AfD en alemán), de características fascistas, han votado de conjunto a Thomas Kemmerich como Canciller regional, perteneciente a un partido que solo obtuvo el 5% de los votos en las últimas elecciones.

Die Linke (La Izquierda) que hace 5 años dirigía el gobierno, ha sido derrotada por solo un voto.

Fractura

Annegret Krmap-Karrenbauer (AKK), presidenta de la CDU y candidata a suceder a Merkel tras 16 años de mandato, ha debido renunciar a la presidencia del partido y a su apuesta de gobierno por este hecho. Las divergencias entre el centro y el ala derecha del partido han llevado a romper el denominado “cordón sanitario” contra AfD, es decir, de todo apoyo o acción conjunta con este partido. Lo cierto es que, en Turingia, ha sido el lugar por el cual la fractura en torno a una alianza con AfD ha explotado y promete nuevos episodios.

El denominado “cordón sanitario” sirvió como una excusa mientras AfD no tuvo relevancia electoral. En Turingia obtuvieron el segundo puesto y fueron decisivos en la elección de Kemmerich, que no cuenta ni contaba con ninguna garantía para gobernar.

La CDU se debate respecto a la renovación parlamentaria y la elección de Canciller en 2021. La disputa abierta en el último congreso partidario de 2018 parecía haber quedado saneada tras la victoria del ala encabezada por Merkel, pero Turingia la ha reabierto.

Friederich Merz, del ala derecha y derrotado por la ahora renunciante AKK en 2018, apuesta a hacerse con la presidencia del partido y encabezar el relevo de Merkel, no solo en la Cancillería sino dentro del propio partido. Es partidario de un acercamiento al AfD, es decir, un frente con el fascismo, que sacudiría a la UE, en primer lugar, a Francia y a Macron.

Por su parte, Merkel busca promover a Amin Laschet como su sucesor. En último lugar, figura un joven candidato, también del ala derecha y actual Ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien también es crítico de la política migratoria actual junto a Merz.

Turingia

El propio Kemmerich ha rechazado gobernar con los votos de los legisladores fascistas, dando un marco aún más amplio a la crisis política. La posibilidad de nuevas elecciones podría agravar la atomización.

Kemmerich apenas electo, tendió su mano a la oposición derrotada, en busca de una base para gobernar. El AfD aprovechó su peso de 22 legisladores para lanzar un candidato contra Die Linke, sabiendo que un gobierno parido de un acuerdo tan precario no puede sostenerse en el tiempo.

Perspectivas

De la misma manera que la crisis de Turingia resonó en toda Alemania, la crisis alemana resonó en toda Europa. Un avance del sector derechista de CDU significaría una crisis aún mayor para la Unión Europea, que se suma al Brexit.

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