La muerte de un fotógrafo popular

Escribe Diego Rojas

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El sábado 12 por la tarde Nicolás Avelluto -fotógrafo militante, buen compañero, buena persona- dejó de respirar. Había muerto a los 28 años. Toda muerte es dolorosa, pero quizás provoque más dolor la muerte de una persona en su plena juventud.

Nicolás era hijo de Pablo Avelluto, que fuera director editorial de Random House y luego secretario de Cultura bajo la presidencia de Mauricio Macri. El antecedente paterno no influyó en sus propias decisiones políticas, que lo llevaron a navegar en las aguas de la militancia de la izquierda.

Nicolás Avelluto fue militante de la Unión de Juventudes por el Socialismo y del Partido Obrero. En toda movilización era posible encontrarlo codo a codo con sus compañeros con su cámara fotográfica colgándole al cuello. Unía de ese modo la pasión por la militancia socialista con aquella que ostentan quienes son capaces de captar los instantes del proceso de un reclamo, las imágenes de los asistentes a una marcha, el momento -en la primera línea- de capturar la represión de las fuerzas estatales para establecer el registro de la violencia policial y documentar entonces su denuncia.

Luego, Nicolás dejó el partido para integrar un grupo llamado Interdistrital, con sede en Tigre. No abandonó su cámara colgándole al cuello.

Por el contrario, formó parte del equipo técnico de la Campaña por la Legalización del Aborto Legal, Seguro y Gratuito y sus fotografías de mujeres y también hombres reclamando ese derecho quedarán como testimonios de una de las luchas más tenaces y triunfantes de los últimos años.

Todos quienes lo conocieron lo caracterizan por su espíritu bondadoso. Política Obrera se solidariza con el dolor de sus padres, sus hermanos, amigos y compañeros en la certeza de que el rastro de su vida sobre la tierra no será olvidado.

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