Preparativos de guerra en Europa del Este

Escribe Leib Erlej

Tiempo de lectura: 2 minutos

En las vísperas del primer encuentro (virtual) entre Biden y Xi, el clima en Europa oriental se ha enrarecido. Hay en curso dos situaciones que están desencadenando escaladas militares paralelas. Por un lado, una crisis migratoria en la frontera entre Bielorusia y Polonia y por el otro una concentración de tropas de varios ejércitos tanto en la frontera entre Ucrania y Rusia como en el Mar Negro.

Bastó con que unos pocos miles de refugiados de países que han sido blanco de las guerras de la OTAN en el Medio Oriente se aglomeraran en las fronteras de un país miembro (Polonia) para que se desatara una crisis sin precedentes. El gobierno de Polonia, de orientación anti-inmigrante, aun sabiendo que el destino de los refugiados son otros países, ha resuelto no dejarlos pasar. La muchedumbre de refugiados (entre los que hay familias enteras con niños) se halla estancada en un descampado, imposibilitada de avanzar o retroceder por soldados polacos y bielorrusos, con los que ya se han dado varios choques (BBC, 10/11). Aprovechando las bajísimas temperaturas, los polacos han empleado camiones hidrantes. Hasta ahora ya han muerto más de diez refugiados y la situación, con las temperaturas descendiendo rápidamente, ya es desesperada.

No muy lejos, geográficamente, otro proceso de creciente concentración de tropas está causando preocupación. Durante las últimas semanas, Ucrania ha pasado a emplear nuevos drones para bombardear posiciones separatistas (UK Defence Journal, 28/10) mientras que buques de guerra norteamericanos han ingresado en el Mar Negro (Military.com, 2/11). Al mismo tiempo, Rusia está volviendo a concentrar alrededor de 100.000 soldados cerca de la frontera con Ucrania (CNN, 11/10), de manera similar a como ocurrió en abril de este año. En aquella oportunidad la situación se distendió con una llamada de Biden a Putin que finalmente llevó al levantamiento de sanciones sobre el gasoducto Nord Stream 2. A diferencia de aquella ocasión, en la que el movimiento de tropas se hizo a la luz del día y de la manera más llamativa posible, esta vez los rusos han utilizado métodos típicos para mantener el movimiento en relativo secreto.

Han sido los servicios de inteligencia occidentales los que han advertido a Kiev de la posibilidad de una escalada militar por parte de Rusia para este invierno (Financial Times, 14/11). Rusia insiste en que no tiene planes de invadir Ucrania (Associated Press, 12/11), pero de los países de la OTAN sólo han salido advertencias y amenazas acerca de esta posibilidad. El Reino Unido se ha comprometido a enviar 600 paracaidistas y fuerzas especiales en ayuda de Ucrania, que no obstante aún no se encuentra bajo la protección que otorga la membresía a la alianza (The Mirror, 13/11). Todo indica que la situación tarde o temprano será resuelta por la vía de los hechos. El desenlace catastrófico que se vislumbra sacudirá el mapa político Europeo y mundial, ya que pondrá a prueba la capacidad de los miembros de la OTAN de poder respaldar sus declaraciones con hechos.