Por un plan de lucha contra la violencia del capital, el gobierno ajustador, el FMI y la guerra imperialista

Declaración acerca del Encuentro Nacional de Mujeres.

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Los Encuentros de la Mujer previstos en San Luis para octubre y noviembre de este año tendrán lugar en un escenario dramático para la mujer trabajadora y para el conjunto de la clase obrera.

El gobierno llamado “nacional y popular” ha reforzado un ajuste brutal contra los trabajadores. El desarrollo de la crisis económica y la política oficial conducen a una maxidevaluación, que nos llevará, de la actual inflación imparable, a una hiperinflación. La indexación de la deuda pública, la garantía de su cotización por parte del Estado y la deuda fabulosa del Banco Central aseguran ese destino. El primer desafío del Encuentro de la Mujer es establecer un plan de acción para combatir el ataque al salario y a las jubilaciones y defender el derecho al trabajo, la salud y la educación, que prepare y organice una huelga general en conjunto con la clase obrera y la juventud.

Esta agresión social del capital y el Estado compromete el futuro de las reivindicaciones y conquistas del movimiento de la mujer. Por ejemplo, la atención gratuita del derecho al aborto. Por ejemplo, el derecho a la vivienda, que cobije a las familias y a todas las formas de convivencia. Por ejemplo, el derecho a igual salario por trabajos iguales. El FMI, al que tributan tanto el gobierno como el macrismo, reclama la universalización de la precariedad del trabajo mediante una reforma laboral. La obligación de las empresas de proteger el trabajo de la mujer, mediante el establecimiento de jardines, se aleja de más en más. La presión a la prostitución se acrecienta, lo mismo que la proliferación de la trata.

Tenemos la responsabilidad de actuar en forma solidaria con las decenas de miles de compañeras que se encuentran en lucha y en huelga en Suteba, Amsafe, Aten, autoconvocados de Salta y Tucumán.

El plan de acción debe otorgar un lugar estratégico a la lucha contra la guerra imperialista en Ucrania e incluso en China, un crimen contra los trabajadores y nosotras mismas, y promover el fin de los gobiernos que la alimentan y la impulsan, la OTAN en primer lugar, y la Rusia de Putin.

Son asuntos decisivos que no están en el centro de la agenda del Encuentro.

Por qué luchamos

El mismo gobierno que sirve a los planes del FMI, en línea con el que lo precedió, se ha esforzado por integrar al movimiento de la mujer al Estado, por medio de cargos públicos y otras funciones rentadas. Es la vía ‘indolora’ para quebrar al movimiento de la mujer, por ejemplo, mediante agendas “de género” que buscan desactivar la resistencia a la miseria social. En oposición a esta colaboración ‘amigable’, reivindicamos la lucha por un salario mínimo que cubra el costo de la canasta familiar; la vigencia de igual salario por igual trabajo; la asistencia a la maternidad y el derecho a la interrupción gratuita del embarazo; la defensa de las compañeras de la tercera edad, con un sistema de cuidados gratuito y estatal, cuando hoy es carísimo y privado.

Un plan de acción para desmantelar las redes de trata y luchar contra la violencia laboral y doméstica a la mujer, a través de nuestra autoorganización en barrios, lugares de estudio y trabajo. Reivindiquemos el método de la autoorganización independiente de la mujer del Estado capitalista –sea neoliberal o nacional y popular-.

El Encuentro de octubre, desde su propio título, reivindica la “plurinacionalidad”. La integra a otra variedad de “autopercepciones”. Pero los movimientos indígenas no reivindican un status especial dentro de los Estados capitalistas existentes, ni su cooptación por ellos, sino el derecho a la tierra que ha sido usurpada y continúa siendo usurpada por las multinacionales. Esto es así en Chubut y Neuquén, en Chaco, Formosa y Salta, y en la Araucanía y la Amazonía, lo mismo que en Bolivia y Perú. La Indoamérica independiente ya no podrá ser conquistada por los pueblos originarios derrotados y masacrados por los conquistadores, sino por la clase obrera de la ciudad y del campo. En lugar de 24 Estados plurinacionales, reivindicamos la Unidad Socialista de la América Latina (o Indoamérica). En lugar de proceder a una nueva división de la clase obrera, esta vez bajo la etiqueta ‘plurinacional’, llamamos a impulsar la unidad internacional de los trabajadores contra el imperialismo.

La convocatoria ha asumido el derecho de las diversidades sexuales. Un plan de acción debe darle un carácter concreto a la lucha por estos derechos. No es, sin embargo, lo que plantea la convocatoria, que utiliza, en cambio, la agenda de las diversidades para convertir al movimiento de la mujer en un fenómeno identitario, y sacarlo de la agenda social y política que ha ocupado históricamente. La emancipación de la mujer de todas las formas de opresión plantea, como punto de partida, la abolición de la sociedad capitalista. En esto consiste su rol transformador o, más precisamente, revolucionario. La manipulación identitaria lo convierte en un movimiento pluriclasista, sin límites entre explotadoras y explotadas. Rompe con la gran tradición histórica de la lucha de la mujer trabajadora. La emancipación de la mujer exige la socialización de la familia, o sea, la abolición del monopolio de la propiedad privada de los medios de producción y el socialismo.

Las disidencias han alcanzado grandes reivindicaciones democráticas, pero ello no ha alterado su condición social real, en el marco de una sociedad clerical y por sobre todo en una sociedad capitalista en declinación, que engendra pandemias, destrucción climática y guerras. En lugar de fracturar en múltiples “identidades” y géneros a la humanidad entera, reivindicamos la unidad política de la humanidad oprimida, para luchar por un gobierno de trabajadores y el socialismo internacional.

Plan de lucha

A partir de esta perspectiva estratégica, iremos a talleres y plenarios a defender un programa y un plan de lucha por todas las reivindicaciones. El próximo 25 de noviembre, día de lucha contra la violencia a la Mujer, planteamos que el Encuentro levante un programa de reivindicaciones contra la política kirchnero-macrista del FMI, y que reclame una huelga general para su conquista. Un programa que debemos llevar al interior de las organizaciones obreras, sindicales y autoconvocadas. Ante el agravamiento de la guerra imperialista y la amenaza del uso de armas nucleares, proponemos la consigna: abajo la guerra de la OTAN y Rusia, abajo los gobiernos imperialistas.

Plenario de Trabajadoras – Política Obrera

Por la Organización Socialista de la Mujer Trabajadora