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“Lo que está ocurriendo en Chile es una revolución”

Escribe Javiera Sarraz

Discurso de Javiera Miranda (Asamblea de Chilenos en Argentina) en el Encuentro “La Revolución Latinoamericana”.

Tiempo de lectura: 15 minutos

Buenas tardes camaradas, un honor, un orgullo una emoción poder referirme a la situación chilena acá y no solamente como integrante de la Asamblea de chilenos y chilenas en Buenos Aires, sino como militante de la Tendencia de la que si bien milito hace muy poco, lo hago con todo el corazón. Respecto a lo que hoy conocemos como la Revolución Chilena, se han hecho un montón de referencias, y sobre todo al inicio, de lo que empezamos a ver respecto de las movilizaciones. Me voy a referir, rompiendo algunos de esos mitos que se empezaron a establecer desde el principio como, por ejemplo, cuando empezamos a ver las primeras movilizaciones, referirse a lo que estaba sucediendo en Chile es algo así como un estallido espontáneo. Totalmente falso. Porque lo que está sucediendo en Chile, así como todas las rebeliones y las revoluciones de nuestra clase, tiene un antecedente en la memoria y en las experiencias pasadas, aun cuando esas experiencias tengan algunas pequeñas historias relacionadas con la derrota. Lo que nosotros empezamos a ver a través de los medios respecto a lo que estaba sucediendo en Chile, inicialmente parecía que tenía que ver con una respuesta al tarifazo de la suba del boleto del transporte público. Pero en verdad lo que estábamos viendo que ese fue el gran detonante de una gran factura histórica que actualmente está pasando en la clase trabajadora en Chile, respecto a toda una experiencia y principalmente a 46 años del pinochetismo. ¿Cómo podemos rastrear esto? Bueno, es absolutamente falso que lo que estamos viviendo en Chile tiene un carácter espontáneo porque tiene antecedentes, -y si lo empezamos a ver desde la actualidad hacia atrás- principalmente con grandes movilizaciones referidas, por ejemplo, al movimiento estudiantil. Desde el 2006 con la movilización de “los pingüinos”, en el 2008 con la movilización de “el mochilazo”, y en el 2011 con la movilización “por la educación gratuita, pública y libre” en Chile hemos visto que hay una gran convulsión por referirse y condenar a aquellos aspectos que el pinochetismo dejó arraigado y amarrado para condenar los derechos qué deberíamos tener la clase trabajadora chilena. También podemos ver, como antecedente, las grandes luchas que se han dado respecto al movimiento de los jubilados contra las AFP (sistema de jubilaciones), qué es ¡un sistema horrible!, ¡es un sistema horroroso! que generan, no solamente, que nuestros abuelos, que nuestras familias terminen sacándose la mierda durante toda su vida para seguir trabajando hasta los 80 años -porque la jubilación no le alcanza- sino que además fue uno de los grandes caballitos de batallas que dejaron amarrado del pinochetismo y que hace que actualmente, no solamente vivamos en la miseria mientras somos trabajadores, sino que actualmente nuestros abuelos mueren de hambre en todas las regiones de Chile. Pero si seguimos viendo hacia atrás, vemos que lo que está pasando el Chile también responde antecedentes relacionados con la continuidad del pinochetismo. Si ustedes han seguido las noticias, una de las consignas que se repetían es “esto no es por $30 -refiriéndose a los $30 de alza del boleto-, sino que es por 30 años”. Y esos 30 años se refieren a la continuidad de la Concertación que garantizó de manera cómplice la salida pactada sin ningún tipo de juicio ni castigo del pinochetismo, -lo que conocimos a finales de los ‘80 como “el Plebiscito del Sí y el No”, donde se hizo una gran campaña para promover la salida aparente de Pinochet, pero sin ningún tipo de reivindicación ni poner a la ofensiva al pueblo chileno. Y esta continuidad del pinochetismo la garantizó la Concertación -que está compuesta por el Partido Socialista, el PPD, la Democracia Cristiana- sino que también la garantizó, casi sin ningún tipo de diferencia, los dos gobiernos de Piñera y lo que actualmente conocemos como la Nueva Mayoría -que es la antigua Concertación más el PC. Por tanto, lo que vemos ahora de la Revolución Chilena tiene un montón de antecedentes y, sobre todo, -algo que recuerdo que Jorge mencionaba- la rabia profunda que hay al interior de la clase, que tiene que ver con que la actual generación que se está poniendo a la cabeza de la Revolución chilena, que son los estudiantes secundarios en su mayoría. Sí bien no vivimos durante la dictadura, tenemos memoria. Porque muchos de nosotros venimos de familia donde tenemos tíos, familiares detenidos desaparecidos, venimos de familias, por ejemplo, la mía de militantes de izquierda revolucionaria MIR, tenemos familia donde tenemos detenidos, desaparecidos y ejecutados políticos. Y, por tanto, cuando actualmente vemos a los estudiantes, a los jóvenes, ponerse a la cabeza de la Revolución Chilena, tiene que ver, no solamente con las demandas de la educación, de la salud, de la vivienda; sino que tiene que ver con el absoluto repudio a los 46 años del pinochetismo qué garantizó la Concertación y, por supuesto, -con absoluta complicidad- de la Central Unitaria de Trabajadores -la CUT- y el PC, por supuesto. Y si seguimos retrocediendo más hacia atrás, podemos ver y desmentir algo que pareciera ser totalmente desmoralizante, presente en un montón de discursos relacionado con que hay un absoluta derrota en la clase trabajadora de Latinoamérica; y como que casi estamos descubriendo el “hilo negro” actualmente en Chile, no solamente con lo que estamos viendo son amplias movilizaciones en las calles, sino que estamos viendo cientos de asambleas populares levantadas en cada uno de los territorios de Chile, que no es más que la expresión de la memoria que nosotros tenemos de las experiencias revolucionarias anteriores -como los cordones industriales y los comandos comunales. El caso de los comandos comunales que se pretendían como pequeños embriones de poder popular que pretendían ser un autogobierno y que no solamente iban adelante por las demandas y exigir y arrebatar las demandas al Estado, sino que proponían organizar paralelamente al régimen, un poder de los trabajadores que organizaran cada uno de los aspectos que deberían garantizar la dignidad de toda la clase. Actualmente hay lo que está sucediendo en Chile, si es una rebelión, si es un estallido, si es una revolución; pero aquellos que tengan dudas de lo que está sucediendo en Chile es una revolución, es una duda que sólo puede habitar en aquellos que desconozcan todos los antecedentes que le he mencionado de lo que está sucediendo en Chile. ¿Por qué es una Revolución en Chile? Por tres factores fundamentales: lo primero tiene que ver con las amplias movilizaciones, movilizaciones multitudinarias. Imagínense, camaradas, Chile es un país delgadito y chiquitito; en todo el país, hay la mitad de habitantes que en Argentina, y en Santiago, está la mitad de la totalidad de la población. Una de las movilizaciones más grandes con la principal consigna Fuera Piñera, huelga general y Asamblea Constituyente soberana, sólo en Santiago en el centro de Santiago convocó a más de 1.600.000 personas, ¡1.600.000 personas! Y que, además, no son 1.600.000 personas tirando flores y reclamando por la paz, son 1.600.000 reclamando en una actitud ofensiva y de combate. Seguramente para los que se desvelan también viendo cientos de videos y fotos y declaraciones durante la noche respecto de lo que pasa en Chile, podrán ver qué la actitud de las movilizaciones es una actitud altamente combativa, donde las barricadas bajo ninguna circunstancia tienen un carácter espontáneo, sino donde hay compañeros que se organizan para cercar las principales arterias de los lugares de marcha y de concentración, para evitar la entrada de la “yuta”. Asimismo, apareció algo bastante romántico -y que genera un profundo orgullo y qué más de uno lo habrá leído- respecto a la aparición de la famosa “La primera línea de combate”. Dónde son un montón de compañeros, principalmente dirigido por compañeros secundarios, que frente a la represión de “los pacos”, de los milicos y de las fuerzas clandestinas civiles, se ponen a la cabeza y combaten de uno a uno a punta de molotov, a punta de piedrazos, a punta de escudos improvisados, la defensa de la trinchera de la movilización. Asimismo, es lo que hemos visto nosotros de lo que pasó el 12 de noviembre de la gran huelga general. Mucho también se ha discutido respecto a la validez, si es momento -o no- de plantear el asunto de la huelga general. Pero lo cierto es que nuestras intenciones corren de manera paralela y a veces no se topan respecto a la realidad. En la huelga general de Chile adhirieron más de 100 organizaciones sindicales y muchas de ellas, por ejemplo, de la Unión Portuaria, en la que esas bases -sin permiso de su burocracia sindical- fueron a movilizarse, pararon sus actividades laborales, se pasaron, como dicen en Chile, por la raja la autoridad de la burocracia sindical, y lo que hicieron fue paralizar cada uno de los puertos de Chile. Y en ese sentido, por supuesto, la huelga general es un emblema respecto a cómo las movilizaciones, -este primer aspecto de la Revolución chilena-, tiene un carácter altamente combativo. Y respecto ese carácter combativo quiero referirme a dos cosas: primero, ciertamente la represión en Chile está siendo brutal; tenemos miles compañeros detenidos que están siendo procesados por la ley antiterrorista, tenemos miles de compañeros y compañeras que han sido baleados, heridos, tenemos cientos de compañeras que han sido violadas tanto en los retenes móviles como en las comisarías de los pacos dónde no solamente han sido violadas de manera genital, sino que han sido violadas con fusiles, con revólveres, con bastones; y también tenemos cientos de compañeros que han perdido la vista como una política de terror de la represión, no solamente tirar las lacrimógenas, los perdigones y las balas de plomo a quemarropa, sino que además dispararlas directamente a la cara. Sin embargo, pese a esta tremenda represión, debemos negarnos absolutamente a victimizar, valga la redundancia, a las víctimas de la represión, porque hoy las familias de los detenidos desaparecidos, hoy las familias de los asesinados del régimen de Piñera, hoy las mujeres violadas lo que están diciendo es “efectivamente nos están reprimiendo, pero la única forma de hacerle carne y frente a esa represión es salir a las calles”. Debemos negarnos, camaradas, al carácter victimizador de la Revolución Chilena; porque pese a todo esto, pese a toda esta represión brutal, lo que capaz algunas décadas atrás frente a esta represión lo que sucedía es que sí me desaparecían a mi mamá, a mi hermano, o a mi tío, probablemente toda mi familia se iba al exilio; Porque después los milicos y los pacos, iban por nosotros a las casas. Sin embargo, ahora toda la actitud de esa gente que está siendo víctima es precisamente decir “me han violado, me han torturado, he recibido balazos, y sin embargo, lo que tenemos que hacer es continuar la lucha”. Por eso, pese a todos los discursos de paz que se están tratando de llevar adelante y de victimizar la lucha, lo que tenemos que aclarar es que, si en algo estamos de acuerdo con las cosas que ha dicho Piñera, es que efectivamente estamos en guerra. ¡Efectivamente estamos en guerra! Estamos en guerra, como él decía, frente a un enemigo poderoso, ese enemigo poderoso es la clase obrera y hoy en Chile y en todo el continente se prepara a ganar esta guerra que es la lucha de clases. Y también desmitificando lo que se ha dicho respecto a que Chile está en una situación de desgaste, recordarles que cuando Piñera fue a cocinar junto a los parlamentarios y el resto de los partidos lo que se conoce como “el pacto social de paz”, -que lo que pretende es llamar a un plebiscito para el 2020 para garantizar la gobernabilidad de Piñera hasta el fin de su mandato-, la respuesta del pueblo chileno fue romper el cerco de los pacos, romper el cerco de la yuta, llenar la ex plaza Italia -actual “Plaza Dignidad”- y decir “nos metemos por el bolsillo el pacto presentado por Piñera y lo que vamos a hacer es continuar movilizándonos”. Razón por la cual, este 25 de noviembre, 26 de noviembre, hay un paro general convocado también por la Unión Portuaria, mañana hay una gran asamblea nacional que incluye a centros de estudiantes secundarios de todo el país para ver cuáles son los planes de acción que se van a llevar adelante para combatir esta farsa de plebiscito de Piñera, y el próximo sábado se hace también una gran encuentro nacional de asambleas populares, que están repartidas por todo Chile, para plantear como llevamos adelante la propuesta de la Asamblea Constituyente, que no es sino el instrumento y el recurso transicional para que garanticemos que en Chile en un tiempo seamos capaz de plantear y consolidar el gobierno de los trabajadores. Segunda razón por la que lo que estamos viviendo en Chile es una Revolución es porque lo que hay presente es consignas de poder. Y la consigna de poder fundamental es la de la “Asamblea Constituyente soberana” que no es sino la presentación y la convicción de derrocar los poderes del Estado, y aplastar a todos los partidos patronales, que implica necesariamente la caída del gobierno de Piñera. No es azaroso las consignas de “Fuera Piñera”, que pretende que lo echemos cagando; “la huelga general”, reivindicar el histórico método de nuestra clase; y la Asamblea Constituyente como recurso transicional para el gobierno de trabajadores. Cómo tercer aspecto de porque seguimos defendiendo que lo que está ocurriendo en Chile es una Revolución es que estas condiciones de movilizaciones y de empecinarse a llevar adelante consignas de poder, lo que ha generado es la exasperación absoluta y la paralización del estado y un gran aplastado hacia todos los partidos tradicionales. Por ejemplo los primeros días de la Revolución Chilena el parlamento estaba con el culo a dos manos porque no sabían ya que decidir; porque entre las cosas que estaban decidiendo -un montón de leyes que no sirven para nada y que si no son una arremetida contra la clase trabajadora- vergonzosamente para tratar de lavarse la cara empezaron a llevar adelante, una ley para bajar la dieta parlamentaria de la que por cierto el PC, con su caricatura traidora del movimiento estudiantil Camila Vallejo están en contra de bajarse la dieta parlamentaria. Además de eso quedaron paralizadas un montón de acciones del aparato del Estado, como, por ejemplo, llevar adelante la Ley de emergencia, que no es sino una situación de toque de queda que da la impunidad para toda la policía la ruta los milicos para asesinar y torturar y pese a las grandes movilizaciones y la presión que se generó de todas estas movilizaciones, y en términos internacionales también, obligó al gobierno a bajar la ley de emergencia. Eso, por supuesto, -no hay que ser ingenuos- no quita de que sigan reprimiendo y que si bien sacaron los milicos de las calles lo que está pasando actualmente en Chile es que están arremetiendo contra los manifestantes, pero de manera clandestina. O sea, hay policías que están de civil que se pasean por las movilizaciones Y si bien no están los milicos con fusil en mano pasan estas camionetas de civil y secuestran a los compañeros. Y, por otro lado, también una paralización brutal e inhabilitación el aparato represivo del estado de los carabineros los pacos. No sé si tampoco han podido seguir, pero hay decenas de comisaría que fueron saqueadas y quemadas por los manifestantes, y en particular comisarías donde se cometieron violaciones de lesa humanidad relacionadas con violaciones y torturas. Imagínense, camaradas, lo que significa que los manifestantes rodeen, cerquen comisarías, que la apedreen, que la saqueen, que las quemen; y así inhabilitar y liberar un montón de sectores y barrios de esta sede de la policía Estos tres elementos qué pueden ser sino camaradas la absoluta afirmación de que lo que estamos viviendo en Chile es una Revolución; y aquellos que no entiendan lo que está que lo que está sucediendo en Chile es una Revolución son aquellos que no tienen la capacidad de analizar que nuestra clase no pierde la memoria, nuestra clase -pese a todas las derrotas y tradiciones que podemos recibir de parte de los dirigentes y las burocracias que se venden-, en algún momento pasan una gran factura; porque no podemos negar que es el mismo sistema de opresión, es el mismo régimen que genera sí o sí las condiciones necesarias para la emancipación total de nuestra clase. Frente a esta circunstancia un montón de compañeros y compañeras chilenas que habitamos en Argentina, comenzamos a organizarnos para el levantar lo que actualmente es la Asamblea de chilenos y chilenas en Buenos Aires. Esta asamblea por supuesto está compuesta por una heterogeneidad de compañeros, hay militantes de todos los partidos, hay militantes del FIT-U, del peronismo, una cantidad importante de compañeros anarquistas, pero lo que todos tenemos en común es que de algún modo los chilenos que estamos aquí en Argentina no andamos turisteando sino lo que estamos haciendo es vida de exiliados; la mayoría de los compañeros, dadas las circunstancias de imposibilidad de poder estudiar en Chile, se tienen que venir a estudiar acá a Argentina. Paréntesis. Cuando uno habla de movilizaciones por la educación, no nos referimos a un reclamo vacío. La educación en Chile es una situación brutal razón por la cual cientos y miles de compañeros se vienen a estudiar acá. Primero, para poder acceder a la educación en Chile, uno tiene que rendir algo que es el PSU, la Prueba de Selección Universitaria donde me miden todos los conocimientos que yo adquirí en el secundario, Por supuesto que sí fue un secundario de mierda, no voy a pasar la PSU. Luego de eso, si llego a pasar la PSU tengo que postular a las universidades públicas -que de públicas no tienen nada porque son todas pagas- y pelearme entre los diferentes cupos para llegar a las distintas carreras; y si por alguna razón logre entrar, solamente me queda poder estudiar algo que se llama CAE, que es el Crédito con Aval del Estado que lo que hace es que una carrera literatura, como la mía, llegue a costar tan caro cómo sacar un una vivienda. Es en esa circunstancia en que un montón de compañeros se vienen aquí a Argentina. Y también otros tantos, que nos venimos porque en nuestra calidad de dirigentes sociales fuimos ampliamente perseguidos buscados en Chile, y debemos salir del país para que efectivamente no nos metieron en cana ni tampoco eso repercutiera en un retroceso y la deslegitimización de las movilizaciones y las luchas de las demandas en Chile. Hay un montón de divergencias, por supuesto, al interior de la Asamblea y hay un montón de discusiones que se han venido dando ante las últimas asambleas. La primera tiene que ver, obviamente, con la circunstancia del “pacto” que está llevando adelante -este pacto que se cocinó por arriba y por detrás, a espalda de los trabajadores desde el gobierno y compañía-. Lo que nosotros planteábamos cómo tendencia al interior de la asamblea es que bajo ninguna circunstancia lo que nosotros tenemos que hacer es caer en el ejercicio leguleyo de leer arduamente el pacto: “no, sí, por este artículo es que consideramos que es un mal proyecto y no sé qué…”, sino que hay que rechazarlo en bloque, repudiar que es una iniciativa que lo que busca es desmovilizar, y que aquellos que no firmaron el pacto como el PC, no es que no lo firmaron porque consideran que esto es se hizo de espalda los trabajadores, sino que no lo firmaron porque ellos consideran que es una medida que no va alcanzar para vaciar y desmovilizar las calles. Ese es el Partido Comunista de Chile. En ese sentido, el día de ayer en una ardua -y amena también- asamblea de chilenos, lo que votamos fue el repudio absoluto al “pacto” que está cocinando Piñera. Asimismo, declarar la independencia de la asamblea, que no dé pie a que seamos seguidilla ni cooptados de ningún partido político. Por último, el día lunes, la asamblea también se suma a la movilización del 25N contra la violencia hacia la mujer. Y esto es importante: nos sumamos no solamente condenado la violencia hacia la mujer sino llegando a la conclusión de que las violaciones y la violencia hacia las mujeres para terminar como lo están haciendo las mujeres en Chile, por ejemplo, el Liceo de niñas número 7 de Santiago que fueron las mujeres que iniciaron “no evadir, no pagar, otra forma de luchar”, que dio pie a todo el desarrollo de esta Revolución de manera más inmediata, porque la violencia hacia las mujeres, llegamos a la conclusión, no la vamos a frenar sino es a través de la organización de las mujeres; y por eso, el lunes llevamos adelante a esa movilización la consigna de que “nos van a dejar de torturar y de oprimir cuando las mujeres nos organicemos, cuando las mujeres empecemos a luchar, cuando las mujeres nos coloquemos en las primeras líneas de combate, y que, por tanto, -la principal consigna que vamos a llevar el día lunes- “las mujeres a la huelga general” . Finalizando, camaradas, también ha habido un montón de análisis que desconocen toda la memoria que tiene nuestra clase respecto a comparar la situación de la Revolución Chilena y la situación de Argentina. Primero quiero que sepan que en Chile se dicen muchas cosas de Argentina. Y entre las cosas que se dicen es, no solamente un profundo orgullo y admiración a cosas como el fútbol, sino también cosas relacionadas con que en Chile la clase trabajadora reconoce ampliamente y está presente en el inconsciente colectivo, el espíritu altamente combativo de la clase trabajadora Argentina. Y que de ese modo -se lo cuento como anécdota porque creo que no apareció en los medios unos de los días de la movilizaciones amplias en Chile- una de las tantas cosas que se tomaron los manifestantes y que entraron a la fuerza, fue a la embajada de Argentina en Chile; y uno de los lienzos que todo el mundo ha escondido y no ha dicho, que las consignas con las que se tomaron la embajada de Argentina en Chile era “Argentina y Chile vamos juntos”. Así como la clase trabajadora chilena tiene memoria respecto a las movilizaciones estudiantiles, a las movilizaciones de las mujeres, las movilizaciones de los jubilados, por supuesto que la clase trabajadora Argentina también tiene memoria; qué es sino la gran lucha que se dio en diciembre de 2017 respecto al sistema de jubilaciones, qué es sino las grandes movilizaciones por el aborto legal, qué es sino también la lucha por el 2x1. Por eso nosotros lo que tenemos que plantear es que es incompatible el pensamiento de admirar la Revolución Chilena y al mismo tiempo condenar Argentina a un supuesto “aplastazo” porque no va a haber triunfo para la Revolución Chilena si no es de la mano con su histórica, aliada y hermana clase trabajadora argentina. No hay posibilidad de que nosotros podamos desearle el triunfo la Revolución Chilena si en ese mismo sentido no somos capaces de darnos cuenta de que, en el default en el que estamos, no hay sino otra posibilidad de un gran estallido y una gran revolución de la clase obrera en Argentina, que lleve adelante que ponga a la cabeza la revolución obrera y socialista en todo el continente. Por eso, compañeros, hoy más que nunca tenemos que agitar la consigna de poder insistir en que la huelga general, la Asamblea Constituyente no sólo aplica para Chile, sino aplica para todo el continente; llevar adelante acciones de frente único de toda nuestra clase; potenciar y llevar adelante las asambleas y las coordinadoras, y realizar un gran congreso de bases de los sindicatos y de las centrales sindicales. Por eso hoy más que nunca decimos, en función de lo todo lo que está sucediendo en el continente: Adelante con la lucha y la revolución de Colombia, abajo con el golpe de estado en Bolivia, Fuera Piñera por la huelga general adelante con una asamblea Constituyente y soberana que ponga en perspectiva el gobierno de trabajadores, y por un programa obrero y socialista no solamente para Chile sino para Argentina y todo el continente que no haga más sino que dar pie al inicio de la emancipación toda la clase obrera en el mundo. ¡Gracias, compañeros!

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