Las mesas de dinero tienen voto calificado

Escribe Jorge Altamira

El voto que vale no es el de quienes van a las urnas.

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El columnista de Clarín no se va por las ramas: “El mercado de algún modo también vota”. No lo hace ‘de algún modo’, como presume el periodista. Es un voto calificado, porque capitaliza para sí todos los resultados posibles. El hombre ofrece esta información singular: “Hoy en Buenos Aires hay al menos una docena de ‘hedge fund managers’ (gestores de fondos de cobertura) y representantes de bancos del exterior haciendo ‘scouting’ (relevamiento) previo a la gran definición de octubre”. Este domingo 13, la jornada de la soberanía popular se ha convertido, esencialmente, en una mesa de apuestas financieras.

La Nación complementa estas observaciones. Si Massa, dice, obtiene un resultado desfavorable, se “dispara un rally en el mercado de bonos y acciones, pero no en el mercado cambiario”. Esto significa que los fondos financieros salen a comprar activos para hacer una diferencia jugosa en los días subsiguientes. No cree, sin embargo, que el ‘entusiasmo’ provoque un ingreso de capitales que revalorizaría la cotización del peso. Por el contrario, fortalecería la demanda del FMI de proceder a una devaluación significativa del peso oficial. Los precios de las mercaderías y los servicios seguirían escalando.

Massa y su equipo ya tienen en carpeta sus propias medidas, al margen de lo que le deparen las urnas. Serían, informa Clarín, eximir a las empresas de pagar el Impuesto País, el IVA y la tasa de estadística, cuando usen sus propios dólares para financiar importaciones. Es lo contrario del planteo de suprimir las exenciones impositivas al capital, como las que benefician a compañías que disimulan inversiones y los regímenes de promoción. Estas medidas, que equivaldrían al 4,7% del PBI -unos 25 mil millones de dólares- y permitirían eliminar el déficit fiscal sin golpear los gastos sociales, tienen, siempre según Clarín, pocas posibilidades de prosperar. Un sondeo al Congreso, de parte de emisarios de Massa, dio una rotunda respuesta negativa.

Para La Nación, “Si Bullrich sale fortalecida… puede acrecentarse la posibilidad de que la oposición reclame una devaluación antes de que el FMI desembolse”. El dato parece válido, porque fue lo que Alberto Fernández arregló con Macri cuando el FdT ganó las elecciones definitivas en octubre de 2019. Es difícil que una mayoría del electorado esté reclamando devaluaciones y exenciones impositivas a los importadores al momento de meter el voto en la urna o hacerlo en blanco.

La reivindicación que hace hoy La Nación de las “decisiones (de Miguel Pesce, presidente del Banco Central) de intervención para ‘defender’ el valor de la deuda del Tesoro y también para ‘ordenar’ el mercado financiero de divisas”, va al corazón de la estafa política de estas elecciones primarias. “La deuda del Tesoro” a la que se refiere el diario son los bonos locales que se ajustan por dólar o inflación. Massa está comprometido a defenderlos, mediante recompras y emisión del Banco Central, si el resultado electoral no le es favorable. No necesitará dar seguridades sobre esto, en caso contrario, porque la devaluación que impondrá el FMI favorecerá la deuda dolarizada. En cuanto a “ordenar el mercado financiero de divisas”, Massa seguirá gastando reservas a cambio de pesos para que no se dispare la cotización de los tipos de cambio que usan los capitalistas para fugar divisas al exterior. Para evitar una denuncia judicial por estos negociados, el Banco Central dejó de vender bonos ajustados al dólar en la última licitación, dejando la oferta sólo para los que ajustan por inflación.

En la entrevista central que Clarín publica los domingos, el historiador norteamericano Nicolás Shumway, un autodeclarado “argentinófilo”, asegura, de entrada, que “la democracia en Argentina ha sido un éxito”, porque se ha preservado el derecho a debatir. No hace la menor alusión a la vigencia de la soberanía popular. El “éxito”, entonces, es indudable, porque ha sido funcional a su contenido capitalista, como lo prueba, a mayor escala, la jornada electoral de hoy. Shumway no toma en cuenta, como es obvio, a Jorge Julio López, Mariano Ferreyra, Santiago Maldonado o Facundo Molares y al gatillo fácil en general. Pero tampoco destaca que se ha convertido en un operativo financiero o incluso en una timba financiera, donde los resultados se encuentran descontados en mesas de dinero verdaderas, como ocurre con la legión de ‘managers’ y agentes de bancos que han venido a Argentina a movilizar apuestas en tiempo real.

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