Los candidatos y el balotaje sufren mayores descalificaciones y reveses

Escribe Jorge Altamira

Votemos en blanco, privemos de mandato popular a los ajustadores.

Tiempo de lectura: 5 minutos

La adquisición de la candidatura de Milei, por parte de Mauricio Macri, ha modificado los términos del balotaje. El escenario ha sido tomado por dos socios recientes – Massa y Macri -, compañeros de andanzas entre 2012 y 2018, primero para ‘exterminar’ al kirchnerismo y luego para cogobernar con mala fortuna. El libreto de la vocería massista ha sufrido un raspón, porque el comando opositor ha sido tomado por quien esa misma vocería había bautizado como “la derecha moderna”. El balotaje, hasta cierto punto por supuesto, se ha convertido en una pelea entre ex socios. Al relato de la izquierda seguidista, este zig zag debería ponerla en aprietos, porque salta a la luz el parentesco entre la derecha, a la que ofrece su apoyo sinuoso, y la ultraderecha, a la cual repele sin convicción. En diversas entrevistas radiales, nuestros voceros se fatigaron en explicar que la burguesía es una clase, que no se destripa entre individuos, que tiene un corredor y un pasadizo por donde circulan variantes y personajes en una suerte de ensayo general previo a la salida al escenario final. Al igual que en la luminaria teatral, los personajes no deben ser confundidos con los actores, porque su tarea es fingir un propósito de interés general que no tienen de ninguna manera.

La primera vuelta electoral le quitó a Milei varias máscaras: la primera, de que era un tsunam; la segunda, que era ajeno al elenco de la clase dominante, que se vale de una casta o una oligarquía para ejercer funciones de gobierno. Macri ha hecho una oferta pública de adquisión de La Libertad Avanza -pero no como inversión de largo plazo sino para operar un desguace rentable-. Se desprende de los activos con menor valor de reventa –el larretismo y parte de la UCR– para quedarse, si gana el balotaje, con el Ejecutivo encargado de gobernar los próximos cuatro años. Será “el Cristina” del libertario. Argentina entraría enseguida, si esta operación prospera, en una crisis política todavía mayor. Este juego de títeres implica un riesgo para Massa, que ya no podrá decir que es la alternativa al autoritarismo o a la dictadura, después que ha legitimado al macrismo durante años. La “operación Macri” podría redundar en un crecimiento del voto en blanco o la abstención, las que lejos de no tener validez son los más válidos de los votos para la segunda vuelta, porque priva de mandato popular a quien resulte electo. No hay mayor acción afirmativa que la que emerge de una negación clara.

Macri, obviamente, es un piantavotos. Por eso la adquisición de Milei ha producido una crisis en la LLA. Los excavallistas Carlos Rodríguez, Roque Fernández o Darío Espstein repugnan de la posibilidad de que Sturzenegger, Caputo o Sandleris vuelvan a las andanzas. La operación desguace de LLA, así como del PRO y la UCR ha potenciado las tendencias centrífugas en la segunda vuelta y en el conjunto de la situación. En la disputa se encuentran las Leliq –el negocio número del sistema bancario local–, fomentado por el trío macrista en 2016/7, que Massa ha jurado preservar y Milei desmantelar. Es un bocado de dos billones y medio de pesos (30.000 millones de dólares). Milei quiere aniquilar la base monetaria conformada por las Leliq, para acercar la bocha a una dolarización, aun al precio de una depresión industrial que será aguda. El copamiento de su candidatura por parte de Macri ha vuelto al casillero de partida, sin acuerdo entre ellos acerca de eliminar el peso o legalizar el curso del dólar en las transacciones corrientes.

Luego de su acercamiento a Massa, las grandes empresas de la Fundación Mediterránea le cancelaron el contrato de empleo a Melconián y su equipo, al que antes habían cedido a Patricia Bullrich; la vulnerabilidad de los negocios capitalistas explica la mayor parte de las rupturas y realineamientos políticos. La Fundación Mediterránea apremia por una devaluación inmediata del peso, que Massa (y ahora parecería que Melconián) quiere postergar hasta que la nueva cosecha de soja llegue a los silos. Massa les ha dado bastante, porque la exportación ha pasado a recibir 650 pesos por dólar, pero el cepo bloquea el pago de los intereses y la deuda del capital local con el exterior.

Ningún trabajador debería ignorar lo ocurrido en el proceso electoral y muchísimo más allá, con el apoyo de Massa a la guerra genocida del estado sionista contra Palestina. Abrazado con pasión por el líder de las asociaciones sionistas en Argentina, Massa se ha convertido en el candidato semioficial de Netanyahu, el alto mando israelí y las secretarías de Estado y de Guerra de Estados Unidos. Fue felicitado por el embajador norteamericano en Buenos Aires y la embajadora de Israel. Massa ha asumido enteramente la representación de la reacción política internacional. El proceso electoral no ha podido ser más vertiginoso.

Es comprensible, en estas condiciones, que se haya desatado una campaña contra el voto en blanco. Un voto en blanco de alcance significativo significaría una privación de apoyo popular al próximo gobierno. Pondría en evidencia el mensaje cifrado de los votos positivos, que no son favorables a quien van destinados sino desfavorables al opositor. Aun en primera vuelta, el peronismo ha hecho la peor o segunda peor elección de su historia; no es un canal popular sino una canaleja vaciada. El próximo gobierno se encuentra encargado, objetivamente, por el desarrollo de la misma crisis, a devaluar la moneda y por lo tanto el trabajo, y a un número de tarifazos, en el marco de una crisis internacional de precios de materias primas agrícolas y minerales. ¡Por qué darle apoyo a semejante mandato! El repudio a ese mandato abrirá naturalmente un período de transición para construir otro mandato, que deberá ser la expresión de las necesidades de los trabajadores y de la humanidad.

LEER MÁS:

Massa rechaza el repudio de la cancillería a la masacre del campo de refugiados de Jabaliya El escudo de la democracia contra Milei flirtea con los crímenes de lesa humanidad. Por Comité Editorial, 02/11/2023.

“No al rescate político de los candidatos capitalistas: voto en blanco” Declaraciones en la conferencia de prensa de Política Obrera, 01/11/2023.

La izquierda verdadera vota en blanco No es nuestra tarea rescatar a un régimen anti-obrero de la bancarrota. Por Jorge Altamira, 28/10/2023.

La implosión del balotaje y el voto en blanco La patronal argentina trenzada en una guerra política. Por Jorge Altamira, 27/10/2023.

Porqué el voto en blanco en el ballotage Declaración de Política Obrera, 24/10/2023.

Suscribite a Política Obrera