Gaza y Guernica: dos experimentos de destrucción masiva

Escribe Eugenia Cabral

La pequeña Guernica.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Guernica se llama una aldea del País Vasco, en España, que fue bombardeada el 26 de abril de 1937 por la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que apoyaban al general Francisco Franco contra el gobierno de la República Española. Era la mañana de un día de feria, de mercado al aire libre, cuando cuatro escuadrillas de aviones bombarderos Ju-52 y la escuadrilla VB 88 de bombardeo experimental alemanas, escoltadas por aviones cazas Heinkel He 51 y aviones cazas italianos, descargaron su poder de fuego sobre la plaza del pueblo. Les dispararon bombas medianas de 250 kg, ligeras de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 kg sobre el casco urbano, mientras los cazas disparaban en vuelo rasante sobre las personas que intentaban huir.

El bombardeo se mantuvo hasta las últimas horas de la tarde, mientras la gente trataba de ocultarse en refugios antiaéreos que habían construido preventivamente, porque ya los franquistas habían bombardeado otras ciudades atacando directamente a la población civil (Ochandiano, Durango, Gijón, Barcelona, Alicante), aunque no en tamaña proporción. En Guernica existían tres fábricas de armamentos, pero no de artillería antiaérea y tampoco estaban funcionando en ese momento.

La razón de que un ataque comandado por fuerzas extranjeras acometiera a una aldea pacífica y aislada fue poder probar ese nuevo armamento disparando sobre un blanco fácil, como ensayo previo a la Segunda Guerra Mundial por parte de los incipientes nazismo y fascismo.

La pequeña Gaza

En la invasión por el Estado sionista de Israel a la Franja de Gaza, se repiten elementos presentes en la emblemática destrucción de Guernica. Uno es la pequeñez del territorio atacado (360 km2), cuya superficie es de aproximadamente la mitad de la ciudad de Córdoba (782 km2), pero con muchos más habitantes: 2 millones 300.000 palestinos (altísima densidad poblacional), mientras que los cordobeses suman 2 millones 107.000. Otra similitud es el ataque a población civil desarmada, más criminal aun en Gaza pues la mitad de sus habitantes son menores de edad, incluso niños. Para completar, la prueba de armamento bélico novedoso desde hace 20 años por parte de una potencia en la industria militar, como Israel, proveedora de armas a gobiernos reaccionarios y dictatoriales.

Norberto Malaj cita un informe de Amnistía Internacional: “Israel vendió armas al gobierno del apartheid sudafricano en 1975” … “napalm y otras armas a El Salvador durante sus guerras de contrainsurgencia entre 1980 y 1992” … “balas, rifles y granadas (…) en el genocidio de Ruanda” … “armas al ejército serbio que libró la guerra contra Bosnia entre 1992 y 1995” … “misiles y morteros a Azerbaiyán para su campaña para recuperar Nagorno-Karabaj”. Los palestinos comenzaron su lucha lanzando piedras contra los israelitas: la Intifada.

Españoles y palestinos: el coraje y el exterminio

En la España de los años 30 se luchaba por sostener un gobierno republicano democrático; en Gaza, por defender un territorio históricamente perteneciente al pueblo palestino. El coraje de los milicianos populares en ambas naciones es admirable. El exterminio que ayer los totalitarismos nazi, fascista y falangista le impusieron al pueblo español, ahora el Estado sionista de Israel -apoyado por la OTAN y por Estados Unidos en especial- se lo impone a Gaza.

El “Guernica” de Pablo Picasso

La masacre en la aldea Guernica fue tan terrible, que el gobierno de Juan Negrín le encarga al pintor Pablo Picasso un cuadro que represente la tragedia, para ser exhibido en la Exposición Internacional de Paris, 1937, y el artista creó una de las más famosas pinturas que existen: “Guernica”. En el enorme cuadro, hay dos figuras centrales como denuncia de la catástrofe: una madre con su niño muerto en los brazos y el miliciano derribado. Se cuenta que un fascista le preguntó a Picasso, mirando la pintura: “¿Usted ha hecho esto?” y que el pintor le respondió “No, ustedes lo hicieron”.

Efectivamente, así es. En el cuadro de Picasso, el movimiento pictórico cubista con sus imágenes fracturadas, fragmentadas y distorsionadas, pudo captar la esencia de la descomposición del capitalismo. La barbarie que convierte en ruinas a ciudades enteras. La iniquidad de ensañarse con los más débiles. La destrucción de la naturaleza representada en las figuras del caballo, el toro y la paloma. No obstante, en la parte superior del cuadro cuelga una lámpara encendida. La conciencia. La noción de futuro. La persistencia de la lucha contra la opresión y la explotación. En Guernica, en Gaza y en el mundo entero, hasta romper las cadenas del capitalismo y el imperialismo internacional.

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