La cuarentena no aplana la curva de femicidios

Escribe Antonella Efe

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En Argentina una mujer es asesinada cada 29 horas. Tras 40 días de aislamiento social, preventivo y obligatorio, la curva de los femicidios no se aplana: hasta el momento hay, al menos, 32 casos registrados.

Quedarte en casa no es garantía de vida

Según las estadísticas, 72% de los femicidios tuvieron lugar en la vivienda de la víctima.

Del total, solo el 6% de los asesinatos fueron cometidos por desconocidos, el resto del porcentaje involucra parejas, ex parejas, familiares y vínculos cercanos. Estas cifras demuestran que, en la cuarentena, las mujeres víctimas de violencia de género se encuentran en un estado de mayor vulnerabilidad, y que el lugar de mayor peligrosidad para ellas es, ni más ni menos, que su propia vivienda. A los femicidios debe agregársele también el significativo aumento de las denuncias que fueron efectuadas por violencia en estos días.

En medio de una crisis agravada por la pandemia, sobre las mujeres recae la mayor parte del trabajo doméstico, el cuidado de niños y adultos mayores y demás tareas ‘de hogar’. En este cuadro de despidos, suspensiones y recorte de salarios, el Ingreso Familiar de Emergencia como pago extraordinario por única vez, al cual no todos tendrán acceso, no constituye siquiera un paliativo. Con el disparo exorbitante de los precios de los productos de consumo cotidiano, el bono único de $10.000 no llega a cubrir ni una cuarta parte de lo que necesita una familia para comer.

El Estado es responsable

Ante miles advertencias sobre la profundización de la violencia en los hogares, el ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidades se limitó a habilitar una línea telefónica y de WhatsApp, una aplicación para el celular y la campaña “barbijo rojo” donde básicamente un trabajador de farmacia se encarga de contactarse por vos al 144, la línea antes mencionada. No hay, entonces, ningún plan integral para resguardar la vida de las mujeres por parte del Estado.

En este contexto, debemos reclamarle al Estado, mediante una gran lucha política, el aumento del presupuesto para los programas de violencia a la mujer; asistencia médica, legal y psicológica gratuita para las víctimas de violencia de género; creación de centros de atención integral y refugios para las mujeres y sus hijos en viviendas ociosas y con presupuesto propio; planes para acceso a la vivienda y al empleo; salario igual a la canasta familiar. En estas condiciones también sigue en agenda la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito.

Pongamos de pie comisiones de mujeres en los barrios y lugares de trabajo y estudio, redoblemos nuestra organización clasista y socialista por el triunfo en la lucha de nuestras reivindicaciones y contra todo tipo de opresión. Ni una menos. El Estado es responsable.

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