La Asamblea de Cultura de Zona Norte plantea “resistir hasta 2027”

Escribe Ceferino Cruz

Enero de asambleas en el norte del Gran Buenos Aires.

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La marcha atrás del gobierno de Milei respecto al desfinanciamiento y cierre de una cantidad de organismos culturales todavía mantiene diversos ataques, en la medida en que no hay marcha atrás en los despidos que ya se han dado. Además, aún hay que ver qué pasa con los salarios y financiaciones –como el INT (Instituto Nacional del Teatro), el INAMU (Instituto Nacional de la Música), el INCAA (cine y audiovisuales), el FNA (Fondo Nacional de las Artes), etc.-. Durante enero, es decir, antes de la marcha atrás de Milei, se organizaron dos movimientos asamblearios de índole cultural: artistas independientes que realizan su primer festival en la primera semana de enero, en Tigre (que tratamos en otra nota), y la Asamblea de Trabajadores de la Cultura de Zona Norte.

Ésta se reunió por primera vez el último viernes de 2023 en San Fernando. Los convocantes son la Asociación Argentina de Actores y Actrices (AAA), Zona Norte y el Concejo Provincial de Teatro Independiente (CPTI), Región 1, Conurbano Norte. La asamblea, que va para su quinto encuentro, es abierta para los trabajadores artísticos y culturales de toda disciplina, y se reúne en sedes culturales o sindicales de las distintas localidades del corredor norte. Siendo las convocantes instituciones en su mayoría con direcciones de cuño pejoto/kirchnerista asentadas en la provincia de Kicillof, la posición política de base consiste en una adhesión a la idea de la “resistencia” y una adecuación a las ignotas “tácticas” y “estrategias” de la CGT, a la que en ese ámbito es considerada la representación del “movimiento obrero organizado” y/o del pueblo trabajador.

En concomitancia con la política limitada de atarse a las “acciones” de la CGT, hay que registrar que confrontar la hecatombe del ataque del mileísmo –marcada insistentemente por la asamblea– con una así anunciada “resistencia por cuatro años”, resulta en una contradicción flagrante. Por otra parte, si bien parecía haber en enero un consenso general acerca de que las exigencias salariales en esa etapa eran extemporáneas (en ese primer mes de la presidencia Milei la lucha contra el paquetazo acaparaba la atención y las energías), la quinta asamblea (convocada para el 15 de febrero) deberá considerar la situación en la instancia del retroceso de la Ley Ómnibus a fojas cero, bajo la tormenta de la súper (ya que aparentemente no consideran todavía que sea híper) inflación, los tarifazos y los recortes de las “transferencias automáticas” a las provincias. Se ve con relativa rapidez que la Ley Ómnibus y el DNU son la instancia superpotenciada de hoy de un ajuste preexistente; que los salarios destruidos, el trabajo precarizado, la inflación mortal, la crisis de vivienda, educación, salud, trabajo, son los músculos, los órganos, los tendones, las venas y el esqueleto del paquetazo. Y porque ese cuerpo está abierto al sol desde hace años, se ve mejor que nunca que Massa y Milei eran las opciones en un casting que debía elegir al histrión que iba a personificar al Dr. Frankenstein.

La imagen es apropiada para una asamblea convocada, en principio, por actores. Esa asamblea se ha pronunciado por el rechazo absoluto tanto al DNU como a la Ley Ómnibus; es decir, que no tolera un paquete ni máxima ni mínimamente modificado. Ahora que se van tranquilizando las luminarias de los festejos por el triunfo del primer round (poniendo entre paréntesis, por supuesto, que tal “triunfo” es relativo), ¿qué posición adoptará ante las condiciones materiales de una crisis general que la burguesía pretendía superar con la *blitzkrieg *–guerra relámpago– del paquetazo mileísta contra los trabajadores? En otras palabras, cualquier política o proyecto de ley que apunte a mantener o profundizar las condiciones ruinosas del pueblo trabajador no son sino un fragmento de la Ley Ómnibus, modificada y velada. Así, la lucha contra el DNU y la Ley Bases debe ser la lucha por el salario y las condiciones de vida del pueblo trabajador. Si no se ve esto queda … la “resistencia por cuatro años”.

Justamente, el concepto flotante en los bordes inmediatos de la situación que enmarca a la asamblea es la idea de que “Hay 2027”, el “Volveremos”, etcétera. Es el nudo que enlaza (hasta donde es posible) esta asamblea con las asambleas fantasma (tiran con de todo en las viñas del Señor) de las multisectoriales impulsadas por el kicillofismo, que evidentemente son un intento de armado político (entre otros que son o serán) para el lanzamiento de “el mejor gobernador de la historia”. El problema es que la misma Asamblea de los Trabajadores de la Cultura se da cuenta –lo dicen– de que en apariencia las multisectoriales no van para ningún lado, en la medida en que, por una parte, la convocatoria se dificulta; y, por la otra, los intendentes que deben convocarla u orientarla o al menos contextuarla, y los cuerpos sindicales y activistas varios de cada distrito que deberían colegiarlas, se muestran indiferentes o impotentes a partir (esto ya es opinión de quien suscribe) de los múltiples y graves problemas en su carácter territorial y las crisis que atraviesan a las bases de todas las latitudes.

Fuera de los planes invisibles de la CGT, la asamblea de los trabajadores culturales impulsa o se suma a actividades distritales “en contra” del DNU y, durante su tratamiento en Diputados, también contra la Ley Ómnibus. Y, planteado en algún momento que iría atendiendo problemas de por menor (en su comparación con la amenaza superlativa del paquetazo) en relación con la situación cotidiana de los trabajadores, y en el mismo sentido, confluir con todos los sectores en lucha –en el entendimiento de que esta no puede estar sectorizada– se verá qué tipo de acciones o consignas encara a la luz de la “resistencia por cuatro años” y el “hay 2027”. Porque a la luz de los intereses de los trabajadores (culturales, de la producción, de la salud, de los servicios, de la educación, etcétera), una consigna fundamental es el “Aumento de emergencia del ciento por ciento para salarios y jubilaciones e indexación quincenal según el costo de vida”, y la una acción, también fundamental, es la huelga general.

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