BedTime y la solidaridad obrera

Escribe Ximena Arrece

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La ocupación de BedTime por sus trabajadores suscitó una solidaridad obrera que muestra a las claras que la clase obrera observa atentamente los procesos de respuesta a la avanzada patronal contra sus derechos y condiciones laborales. La identificación con esta lucha se da en el marco de reducciones salariales, suspensiones, despidos, aumentos de las jornadas laborales y los ritmos de producción y un largo etcétera que se fue pactado con las burocracias sindicales, en el marco de la pandemia.

El primer sindicato en traer solidaridad fue el SUTNA, recuperado por sus trabajadores hace cuatro años y con una experiencia recorrida en conjunto con la comisión interna combativa de BedTime, con quienes compartieron números plenarios obreros y acciones en conjunto. Los compañeros del SUTNA, con Alejandro Crespo, su secretario general, a la cabeza, estuvieron presentes varios días que duró la permanencia. También se solidarizaron con esta lucha la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP), el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA) y las asociaciones gremiales docentes universitarias AGB-UBA y ADIUNT. Además, expresaron su apoyo a la lucha decenas de comisiones y juntas internas, a lo largo y ancho del país. Desde la CTA Autónoma de Tierra del Fuego (muchas seccionales de CTA se han pronunciado en apoyo), pasando por la seccional Córdoba del Sindicato Plástico, la comisión interna de La Virginia (Azul), los jaboneros de Rosario, y la comisión interna de Granja Tres Arroyos de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

Mención aparte merece la importante solidaridad desplegada por los trabajadores de la salud, que junto a la comisión directiva del Hospital Moyano, el cuerpo de delegados del Hospital Mercante y del Hospital Italiano, entre otros, se han sumado a la lucha que también planteaba la necesidad de la producción de colchones y camas para el sistema sanitario.

La comisión interna de BedTime tiene 12 años de historia en el movimiento obrero, y ha sido protagonista del proceso de recuperación de comisiones internas, cuerpos de delegados y seccionales del cordón industrial más grande del país, ubicado en la zona norte del Gran Buenos Aires. Es por ello que tuvo una enorme repercusión en el movimiento obrero de la zona. El Espacio de Trabajadores de Zona Norte fue uno de los primeros también en pronunciarse, y con ello el cuerpo de delegados de la Línea 60, los delegados de Fernet Branca y Praxair, la comisión interna del frigorífico Ríoplatense y los SUTEBAS recuperados de Tigre y Escobar, entre muchos otros.

Además, la lucha de BedTime ha unificado muchos sectores que actualmente están en lucha. Asambleas barriales como la Olla Popular de San Cayetano (San Isidro) y la de la Villa 21-24 han expresado su solidaridad. También los trabajadores del Frigorífico Penta en lucha y trabajadores que también han pasado experiencias de ocupación como los trabajadores del INTI o de Kimberly Clark.

La lucha de BedTime ha demostrado el enorme caudal de lucha que presenta la clase obrera argentina ante esta pandemia, que todos los días demuestra la necesidad de la organización y la coordinación de todo el movimiento obrero. Como hemos caracterizado desde hace varios años, la clase trabajadora se encuentra en un proceso de transición de choque contra las burocracias entreguistas. Más que nunca se planta la bandera de la recuperación de las herramientas gremiales a manos de los trabajadores.

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