Arcor: de la falsa esencialidad a las reducciones salariales

Escribe Pablo Busch

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El Grupo Arcor fue denunciado, al comienzo de la cuarentena, por haber logrado el permiso de esencialidad del gobierno para producir, a pesar de dedicarse mayormente al negocio de las golosinas. A la hora de abonar los salarios, el grupo dirigido por Pagani descontó los adicionales (representan casi un 30% del salario) a los trabajadores licenciados por estar en el grupo de riesgo y, además, se niega a abonar el salario de las madres afectadas a la licencia por la suspensión de las clases.

En el medio del anuncio de reducciones salariales, sin embargo, el grupo anunció la expansión de sus inversiones. "Definitivamente la pandemia no frenó los planes de expansión de la firma alimenticia Arcor y no sólo sigue adelante con su proyecto de inversión en Angola, sino que también prevé desembolsar más de u$s3,97 millones para sumar capital accionario en la firma láctea Mastellone Hnos." (Ámbito, 4/5).

Los delegados y activistas de distintas plantas de todo el país vienen reclamando que la empresa pague la totalidad del salario de los trabajadores afectados por el decreto de cuarentena, además de un bono como reconocimiento por exponerse a la pandemia.

Seccionales del STIA, que detentan la representación de las distintas plantas, se limitaron, frente al reclamo, a mandar a los delegados a hacer bloqueos de portones por algunas horas. La medida, que se realizó en general a espaldas de los trabajadores, encontró sin embargo una respuesta inmediata de la policía, la cual, a pedido de la empresa, presionó y amenazó con detener al Secretario General del STIA Córdoba, hasta que los directivos del gremio dieron la orden de levantar. En respuesta, los gremios del STIA que representan a las plantas de Arcor, anunciaron asambleas y paros escalonados para los próximos días.

En respuesta al atropello policial, el STIA anunció una serie de medidas escalonadas: asambleas de cuatro horas para hoy y mañana, y paros a partir de la semana que viene. Estos anuncios están lejos de poder ser llevados adelante por la conducción del STIA, en primer lugar, porque ha avalado los descuentos contra las asambleas y paros que impulsaron otras veces los trabajadores del Grupo Arcor. Por otra parte, como siempre que anuncia paro, la dirección del sindicato lo que busca es una conciliación obligatoria. Que se lleve adelante la lucha depende de los cuerpos de delegados y activistas de cada fábrica, que deberán impulsar las asambleas y debatir como seguir esta lucha.

La medida tradicional del STIA, protagonizada solo por los representantes, está lejos de lograr torcerle el brazo a la principal alimenticia del país. El reclamo debería ser encabezado por la Federación, para prolongarlo al resto de las fábricas alimenticias que afrontan situaciones iguales o peores que las de Arcor, como suspensiones masivas (Mondelez, Alimentos Modernos, etc). La paritaria, que se venció recientemente, también debería ser parte de la agenda.

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