El “Yo acuso de Nora” no estuvo en Prensa Obrera

Escribe Sebastián Chirino

Tiempo de lectura: 3 minutos

En los últimos obituarios de Prensa Obrera se puede ver un patrón que se repite y que muestra toda una orientación politica. Aclaramos de antemano que no es propio de revolucionarios ocultar las críticas o debates tras la solemnidad de la despedida a una compañera o compañero fallecido. Si nos calláramos por lo doloroso de la situación, estaríamos pecando de hipócritas, cosa que compañeras como Nora no nos permitirían.

Hace unas semanas, con motivo de la muerte de la compañera Inés Rojas, Prensa Obrera publicaba un sentido artículo en la sección “Partido” titulado “Con mucho dolor, despedimos a la enorme luchadora Inés Rojas”, en donde la emotiva semblanza que se realiza de la compañera es complementada con eufemismos para ocultar la lucha politica que dio la compañera con la Tendencia en los últimos meses de su vida: “Inesita militó durante muchos años en el Partido Obrero. Divergencias políticas nos encontraban distanciadas. Una distancia que nunca dejó de dolernos porque con ella compartimos, aprendimos y construimos. En ese camino seguimos, construyendo y aprendiendo”. Estas emotivas oraciones ocultan que Inesita militó hasta su muerte en la Tendencia.

Con el obituario dedicado a la compañera Nora Elicabe se incorpora un elemento a destacar. El compañero que firma el articulo reivindica enérgicamente la última batalla librada por la compañera, tomando incluso párrafos enteros de la carta abierta que Nora publicó en Politica Obrera y que tuvo una enorme repercusión y difusión. Esa carta abierta, como bien señala el compañero, es un alegato en defensa de la vida que expone las miserias del sistema de salud, agravadas por la pandemia. Es también un testimonio que da cuenta de la talla politica y moral de una compañera como Nora.

Lamentablemente, Prensa Obrera no puede decir que contribuyó en su última lucha con la publicación de la carta abierta. Es una pena que el compañero la descubra luego de la muerte de Nora.

En este caso, al igual que en el de Inés, también se oculta la identidad politica de la compañera. Nora milito de forma activa en la Tendencia del Partido Obrero hasta su ultimo día, cuestión que el autor de su obituario no puede desconocer. La cara de Nora, así como su vida, está ligadas de forma indisociable a la historia del Partido Obrero. Milito 56 años ininterrumpidos, fue parte del núcleo fundador de Política Obrera en Bahía Blanca, uno de los primeros grupos en unirse a la organización en 1964. Desde su incorporación siempre tuvo un papel activo, bajo la dictadura se encargó de las tareas clandestinas de armado e impresión del periódico y de sostenimiento financiero. También bajo la dictadura logró ingresar y ser electa delegada en la fábrica textil Suixtil. En las décadas siguientes construyó el partido en la zona norte, principalmente en Pilar, donde dejó una huella imborrable. En los últimos años siguió militando con la misma intensidad que cuando se incorporó, fue delega al XXVI Congreso y dio una enérgica batalla con las posiciones de “la minoría”. En junio del 2019 fue expulsada junto a muchos de los compañeros que hoy formamos la Tendencia del Partido Obrero. Una compañera señaló algo que es un enorme problema para la camarilla que hoy dirige al PO: “Nora fue expulsada del PO como si se pudiera expulsar al PO del PO”. Tal vez por eso no se vieron entre los interminables saludos que inundaron las redes ningún mensaje de los dirigentes del oficialismo del Partido Obrero.

El lunes 4 de mayo bajo una lluvia fría, con las limitaciones impuestas por la cuarentena, despedimos a la compañera Nora Elicabe, en la puerta de su casa de Villa Rosa. Nora no pudo tener una despedida como se merecía, pero la pequeña reunión que se desarrolló en la puerta de su casa fue un emotivo homenaje. Participaron compañeros del Partido Obrero de Pilar (T), del Polo Obrero, compañeras del PdT, amigos, sus hijos, sus perros y su compañero de lucha y de vida, Carlos. Creemos que el mejor homenaje que le podemos hacer a esa vasca tozuda es no callarnos ni siquiera ante las circunstancias de la muerte.

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