Medicamentos e inflación: “Viva la libertad carajo”... sólo para los capitalistas

Escribe Claudia Jati

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El país viene atravesando una inflación anual récord. Desde agosto del año pasado pudimos ver índices inflacionarios mensuales de dos dígitos. Pero desde el pico de noviembre-diciembre de 2023, algo más llamó poderosamente la atención: con la desregulación de las tarifas de las prepagas, también se dispararon los precios de los medicamentos, pero además muy por encima de la inflación promedio.

En el período comprendido entre noviembre 2023 y febrero 2024, el incremento del valor promedio de los medicamentos alcanzó un extraordinario 146%, es decir 53 % arriba de la inflación acumulada en el mismo período (93%). Algunos medicamentos aumentaron incluso por encima de ese valor, como por ejemplo el antibiótico Optamox Duo, que alcanzó el 184% de aumento en ese período. En las farmacias, en los últimos años, se observaban caídas en las ventas de los suplementos dietarios (multivitamínicos y productos naturales que no requerían receta médica), pero ahora la merma afecta a los medicamentos, no solo a los suplementos dietarios, y no solo a los de venta libre sino también a los de venta bajo receta. En el rubro farmacéutico se suelen comparar las ventas de un mes respecto al mismo mes del año anterior para tener una idea de su evolución medido en unidades, ya que hay productos que varìan su salida por ser estacionales (antimicóticos y bronceadores en verano; antigripales, expectorantes, caramelos anestésicos para el dolor de garganta, más en invierno). De esta manera podemos tener una comparación fiable. La conclusión es que un aumento de precios tan descomunal, en simultáneo con paritarias a la baja, obviamente terminó repercutiendo en el consumo.

El Ceprofar (Centro de Profesionales Farmacéuticos) hizo un estudio estadístico nacional comparando la venta de unidades de febrero 2024 y febrero 2023. Se pudo observar una caída de 11.500.000 unidades respecto al año anterior, que abarca a farmacias de todo el país .Cuando hablamos de caída de unidades de medicamentos de venta bajo receta, no es un simple análisis comercial. Estamos hablando de tratamientos médicos que se interrumpen o se llevan a cabo de forma incorrecta (como tomar los comprimidos día por medio en lugar de hacerlo a diario o dejar de tomarlos la última semana del mes hasta que vuelven a cobrar). Junto con la caída de las unidades, los que estamos a diario en el mostrador de la farmacia también observamos cambios en la modalidad de compra: en vez de cajas grandes, para tratamiento del mes completo, mucha gente opta ahora por pedir tiras sueltas o envases chicos. Ahora aunque salga más barato, proporcionalmente, una caja de 30 comprimidos de ibuprofeno, tiene más salida la venta por tira de 10 comprimidos. Lo mismo pasa con el omeprazol y una gran variedad de fármacos. Todo esto lleva no solo al inclumplimiento de los tratamientos por el aumento de los costos, sino también a un aumento de la venta ilegal de medicamentos de venta bajo receta en kioskos que los venden por unidad (por comprimido) sin que el paciente sepa la fecha de vencimiento ni su procedencia o correcta conservación ni pueda tener asesoramiento profesional. Recordemos que, a pesar del DNU que permitió la venta en kioskos de medicamentos de venta libre, los que son venta bajo receta sigue siendo ilegal su dispensa por fuera de la farmacia. Por otro lado se ve también una aumento en la preferencia de medicamentos genéricos, en general mucho más baratos que los de marca líder, aunque éstos también subieron. Y justo cuando más se necesita un profesional presente para una correcta sustitución de marcas por genéricos, el DNU 70/23 permite que el profesional ya no esté presente físicamente en la farmacia. Todo sea para ahorrarle dinero a las patronales sin pensar en el perjuicio sobre la salud de la población.

También es muy notorio que, en las farmacias, el famoso “fin de mes” ya no ocurre en los últimos días, las ventas caen en picada a partir del día 15.

El gobierno dejó la salud de la gente a su suerte con la excusa del libre mercado que se ´autorregula´. Pero esto no es posible en productos que uno no puede dejar de consumir sin que repercuta en la salud. No hay autorregulación tampoco en productos manejados por monopolios u oligopolios. Hay formulaciones que son marca única o muy pocos laboratorios producen. Incluso, se ponen de acuerdo varios laboratorios y colocan precios similares, sin competencia (oligopolio). Aumentan los precios sin ningún justificativo (dólar planchado, salarios en caída). El Estado, ausente. Hasta en los países imperialistas, en materia de medicamentos, el Estado “interviene” de alguna forma.

Necesitamos que se abran los libros de las empresas productoras de medicamentos, ya que no pueden justificar estos aumentos desmedidos. Una forma de regular los precios y garantizar el acceso a los medicamentos de enfermedades huérfanas sería la producción nacional y pública de medicamentos. Todo lo contrario a las políticas de vaciamiento en ciencia y tecnología estatal que viene realizando Milei con su motosierra. Invertir más en un laboratorio de producción pública en lugar de su destrucción, hubiese permitido garantizar por ejemplo, la provisión de repelentes en las zonas más afectadas.

El gobierno levanta “la libertad” de aumentar las ganancias de los grandes grupos capitalistas, sin ningún tipo de control, mientras prohíbe el derecho a la protesta, el derecho a huelga y el derecho a la salud.

Las burocracias sindicales dejan pasar el ajuste. Es hora de organizarnos con nuestros vecinos, tomar un rol protagónico, para defendernos de este brutal ataque.

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Desregulación farmacéutica: una receta menemista Por Claudia Jati, 22/12/2023.

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