Los punteros del PRO amenazan a la Tendencia en la Villa 31

Escribe El Be

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La puesta en pie de ollas populares en los barrios ha despertado la simpatía y la solidaridad de los vecinos del barrio. Es que, ante la falta de una intervención del Estado para garantizar la cuarentena y el sostenimiento económico de las familias, las ollas se convirtieron en expresiones de la organización barrial para defender las condiciones de vida de cada barrio.

Un episodio fundamental, que debe ser contado, es que se ha armado un sistema de “delivery” de las raciones de las ollas para aquellas familias que se encuentran en estado de aislamiento. Las familias de los infectados con coronavirus deciden por su propia cuenta encerrarse en sus casas por temor a ser portadores del virus, para no contagiar a sus vecinos. El Estado no interviene en ninguna parte de todo este proceso: no sólo que no hacen testeos a los familiares de los infectados, sino que tampoco se los conmina a aislarse, y mucho menos se les garantizan las condiciones para que puedan hacerlo.

Por lo tanto, mientras las familias se auto-aíslan, desde las ollas populares que se han puesto en pie se organizaron para poder alimentar a esas familias. Se acercan con la comida a sus casas, les dejan la ración en la puerta o en una ventana, y se van para que alguno de sus habitantes pueda salir a recogerlo. Se van desarrollando, así, protocolos de organización barrial desde los propios vecinos de los barrios, aún sin contar con los recursos que el Estado debería garantizar para poder llevarlo a cabo de forma realmente eficaz.

Este sistema de “delivery” es un método para poder resguardar a los vecinos de los posibles contagios. Sin esto, las familias con sospechas de infección de COVID-19 deberían salir de sus casas para hacerse de un plato de comida, que el Estado no les garantiza. Las ollas populares, de esta forma, no sólo buscan alimentar a los desocupados, sino que son una fuente de organización contra los contagios.

De esto mismo han tomado nota los punteros del PRO, quienes han salido al cruce de nuestras compañeras cuando se encontraban desarrollando esta tarea de “delivery”. Se trata de “delegados” de las manzanas donde se encuentras algunas de las familias infectadas, a donde nuestras compañeras llevan una ración de alimento. Los insultos de estos punteros se mezclaban con afirmaciones de tipo “ustedes están haciendo política”, “no tienen nada que hacer acá, déjenle esto al Estado” y, finalmente, la amenaza de “no las queremos ver más por esta zona”.

La situación es clara: las compañeras del Polo Obrero Tendencia actúan más como delegadas del barrio que los propios “delegados”, que por otro lado tienen su mandato vencido hace años. La organización de los vecinos ante la pandemia es una amenaza directa al control territorial que quieren mantener los punteros. Es por eso que es más necesario que nunca continuar con esta tarea de organizarse para defender la salud y la vida de los vecinos del barrio. En ese proceso, las redes de contención que el Estado mantiene a través de los punteros va a saltar por los aires.

Denunciamos estas amenazas y hacemos al gobierno porteño responsable de la integridad de las compañeras.

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