La lucha de enfermería autoconvocada

Escribe Marco Ferreyra

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El pasado 30 de abril, bajo la iniciativa de autoconvocados de enfermería, se realizó un paro activo de área abierta turno noche A y B en el hospital Dr. Juan Antonio Fernández, con 85 % de adherencia, por la quita de francos, reducción de módulos, falta de pago por feriados realizados, retiro al derecho a cena (sic) y precarización laboral en aumento, tomando guardias donde deben asistir entre 15 a 25 pacientes a cargo por no contar con el personal íntegro en las áreas pertinentes.

La misma noche fueron amedrentados por la dirección del hospital y personal policial incitando a que abandonen la medida de lucha y se reincorporen al trabajo sin contar con respuesta a sus reclamos.

El 8 de mayo se llevó a cabo una autoconvocatoria en las escalinatas de ingreso al hospital para desarrollar y dar continuidad a la lucha de enfermería. Contó con la participación y el relato desgarrador de un enfermero jubilado del Hospital Piñero, que no cobra ni un tercio de lo que ganaba en actividad, además de un compañero del Hospital Tornú, quien demandó mejores condiciones de infraestructura.

Esto no es lo único que sucede en el hospital. El pasado 26 de abril, el Hospital Fernández apareció en el escenario público mediante un hecho atroz de violación sexual hacia una trabajadora del hospital. El acusado, de 29 años, vivía en situación de calle y contaba con un prontuario delictivo. El hospital asiste a usuarios de todas las provincias del país y especialmente del conurbano bonaerense con disímiles patologías; en muchos casos son indigentes que necesitan asistencia para deshabituación de tóxicos ilegales. Muchos quedan sin asistencia por falta de infraestructura, generando irritabilidad que se descarga en las espaldas de los trabajadores. La carencia de psiquiatras, enfermeros, camilleros y técnicos de imágenes, también de médicos de diversas especialidades, es algo que se ha tornado habitual.

La colaboración y contención por parte de los directivos ante hechos de violencia al interior del nosocomio carece de iniciativa para la protección del conjunto de los trabajadores. Lejos de desarrollar una denuncia radical por los hechos frecuentes de violencia, que se han ido elevando de forma cuantitativa y cualitativa a lo largo de estos años, en correlación al desguace de la salud nacional y la pauperización de las masas trabajadoras (que no cuentan con obras sociales o reciben pésima asistencia por parte de las mismas saturando los hospitales públicos), toman la decisión de arbitraria de controlar el ingreso y egreso de todo el personal y usuarios, revisando las pertenencias personales, sin la denuncia hacia el Estado, responsable de la crisis social en aumento.

La lucha de enfermería es la lucha de todos los trabajadores de la salud y de la sociedad misma. Apoyamos a los autoconvocados de enfermería de forma incondicional, ellos son la punta de lanza para construir asambleas de trabajadores de la salud, sin aprietes de burócratas sindicales ni de las autoridades que quieren amedrentar la lucha mediante sanciones sin aval legal que las sustente.

Necesitamos asambleas autoconvocadas de todos los trabajadores de la salud, contra la violencia institucional y todos los atropellos del Estado que cuentan con complicidad de las burocracias sindicales. Conformemos una comisión de violencia laboral integrada por luchadores autoconvocados.

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