Diego Rojas

Escribe Jacyn

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Esta madrugada el cuerpo de Diego Rojas, 47 años, periodista, escritor, militante, trotskista, dijo basta y se acabó. Estaba internado en el Hospital Alemán, debido a complicaciones con su hígado trasplantado. La operación, realizada durante la pandemia, cuando ya estaba muy enfermo, le extendió algunos años su vida. Los aprovechó bien, en definitiva, para hacer lo mismo de siempre: escribir, navegar en las redes sociales, escribir, cultivar la amistad, transitar las luchas del momento, escribir y pasear a Leni, su perrita salchicha y fiel compañera, y volver a escribir. En su casa o en el bar. Todo era literatura.

Diego se incorporó al Partido Obrero siendo joven, es decir más joven que ahora cuando le tocó partir tan joven también. Militó en Palermo en los años 90, abonó las luchas de los desocupados y las asambleas barriales en los 2000 y fue delegado gremial en la revista Veintrés en la primera década del siglo. Escribió centenares de artículos sobre cultura y política y varios libros de investigación.

En la crisis del Partido Obrero, adhirió a la Tendencia, actual Política Obrera, desde el primer momento. Enfrentó con valentía el apriete del aparato liquidador del PO. En alguna oportunidad, reciente, sostuvo algunas diferencias más o menos públicas, pero nunca retiró su apoyo. Por el contrario, se ocupó de ratificarlo en vísperas de este desenlace. Nos lo hizo saber por los medios a su alcance. Siempre fue muy escrupuloso. No hacía falta.

Todos los militantes de todas las corrientes políticas y todos los luchadores que nos movilizamos por justicia para Mariano Ferreyra le debemos a Diego ese libro imprescindible que es ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?, más tarde llevado al cine por Alejandro Rath y Julián Morcillo. El crimen de Mariano le impactó muchísimo, como conmovió a tantos otros luchadores también, y desde aquel 20 de octubre de 2010 puso a disposición de la lucha por el juicio y castigo todo su oficio. Diego era muy sensible. Hizo una labor inmediata e intensa. Escribió el libro en un santiamén. Entre el crimen de Mariano y la detención de José Pedraza -capo de la Unión Ferroviaria y mentor de la emboscada fatal- pasaron apenas unos meses. Alcanzó las librerías en vísperas del inicio del juicio.

En su investigación, Diego reunió la información del expediente judicial y recreó las circunstancias del crimen con dramática exactitud. Entrevistó a la familia y a los amigos de Mariano para trazar un perfil entrañable del militante que no tuvo oportunidad de conocer. En ese momento, la burocracia sindical era un hormiguero, sorprendida -al igual que el gobierno que la prohijaba y ensalzaba- por un pronunciamiento popular masivo. En ese momento Diego comenzó a tocar el espinel de delegados, burócratas y exfuncionarios ligados a la gestión ferroviaria.

Nuevas denuncias y testimonios que involucraban a la burocracia aparecían en cada recoveco que iluminaba. Muchos de estos aportes llegaron al estrado judicial; en algunos casos, se trató de testigos y declaraciones decisivas. Pedraza quiso reducir daños y le brindó al periodista Diego Rojas una entrevista exclusiva en su propia oficina. El resultado fue contrario a los deseos del burócrata: nadie está obligado a declarar en contra de sí mismo, pero Pedraza aportó, de forma espontánea, suficientes indicios como para enterrarse en ellos.

Diego, como autor del libro, declaró en el juicio y enfrentó a los abogados de la patota con entereza y estilo, digamos. Tanto su libro como el audio de la entrevista con Pedraza fueron publicados en politicaobrera.com en distintos momentos, para mantener viva la memoria de aquella lucha.

Para escribir quién había matado a Mariano Ferreyra, Diego solía decir que se había inspirado, inevitablemente, en aquel Quién mató a Rosendo, de Rodolfo Walsh. Su anhelo era concebir un libro que “actuara”, como decía Walsh; en este caso, por llevar a Pedraza a la cárcel. Aquello se cumplió con creces.

Diego fue un periodista talentoso. No quería que se lo recordara como “marianoferreyrólogo”. Escribió varios libros más, entre los cuales los más exitosos fueron El kirchnerismo feudal y La izquierda – Héroes, rebeldes y leyendas de la revolución socialista en la Argentina. Publicó en los principales medios del país. Sus últimas columnas aparecieron en Infobae, donde se ocupaba de libros y películas, dos de sus mayores pasiones. “Peor es trabajar”, decía.

Detrás del personaje excéntrico que gustaba cultivar, la valentía era un resorte en él que accionaba en el momento indicado. Lo demostraría en más de una oportunidad. Y una vez más antes del final. Con acidez y optimismo, se adentró en la noche.

Hasta la victoria siempre, Diego.

LEER MÁS:

“La Izquierda. Héroes, rebeldes y leyendas de la revolución socialista en la Argentina”, por Diego Rojas (Editorial Planeta) RESEÑA. Por Víctor Redondo, 24/06/2020.

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