El FIT-U ante el derrumbe post-paso del macrismo

Escribe Marcos Solari Pozzo (regional Moreno)

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El resultado de las PASO el domingo 11 confirmó de manera estrepitosa el agotamiento del fracasado gobierno macrista y el enorme rechazo popular que ha despertado. Lo que el oficialismo intentaba ocultar, la oposición patronal capitalizar y la mayoría de la izquierda argentina negar, cada una de estas fuerzas en pos de su beneficio electoral, se reveló como una verdad ineludible.

Y es que, incluso habiendo ganado las elecciones legislativas de 2017 y habiendo reunido aparentemente los recursos para ir a una guerra contra la clase trabajadora e imponer la reforma laboral, las jornadas del 14 y 18 diciembre contra el saqueo a los jubilados pusieron al oficialismo en un estado de "parálisis estratégica", es decir, lo volvieron incapaz de avanzar a fondo en los puntos clave de su agenda antiobrera. Sumado a eso, en 2018, el fracaso de los dos pactos con el FMI, la devaluación y crisis económica de agosto-septiembre y la fuerza del movimiento de mujeres con 2 millones en las calles y sacudiendo a todas las instituciones por el aborto legal golpearon de muerte al gobierno macrista, que continuó con vida pero agonizando hasta ahora, solo gracias al sostén de la oposición que hoy es votada contra él y a la incapacidad de la clase capitalista de encontrar otra salida de emergencia. Recordemos que mientras Macri se derrumbaba, desfilaban por Comodoro Py los empresarios nacionales más poderosos, tanto K como M, por la causa del ´cuadernogate´.

La izquierda argentina, a excepción de la que hoy constituye a la Tendencia del Partido Obrero, no ha visto esta crisis con todas sus potencialidades, o la ha ignorado, y ha desaprovechado una oportunidad única: la de poner sobre la mesa la cuestión del poder. Mientras el macrismo y el kirchnerismo jugaron todas sus cartas para sostenerse y llegar lo mejor parados posibles a las elecciones del 2019, atravesando crisis y dificultades enormes, el oficialismo del PO, IS y el PTS tomaron una posición derrotista ("la clase obrera no da", "hay un planchazo") para justificar su deseo de concentrarse en la lucha por conquistar bancas en el parlamento. Así fue que el FIT-U llegó a las PASO, con un planteo abstraído de la crisis política y el derrumbe macrista. Pero, ¿y ahora?

El FIT-U tras las PASO

La derrota aplastante de Macri a manos de la fórmula FF obligó al FIT-U, y en particular a la dirección del PO, a reconocer lo que tres días antes era una "loa al kirchnerismo": que estábamos ante un golpazo y un rechazo masivo a la política de ajuste y que el gobierno de Macri estaba en knock-out. Sin embargo, este reacomodo oportunista de las posiciones políticas sigue sin estar a la altura de las circunstancias y escapándole a lo principal: el problema del poder. Incluso, aunque con una línea aparentemente más combativa, refuerzan un planteo conservador y funcional al régimen.

A la declaración del Comité Ejecutivo del PO, que se arrodilla ante el "poder de contención" de las centrales sindicales limitando la intervención obrera a exigir un congreso de bases y subordina el planteo de la huelga general al esquema etapista de "paros escalonados", se suman ahora las declaraciones de Nicolás Del Caño. El llamado del candidato a presidente del FIT-U a reactivar el Congreso Nacional con sesiones extraordinarias, lejos de aprovechar la situación de crisis rotunda del régimen político llamando a terminar con él, le tira un salvavidas. Una convocatoria del Congreso no tendría otro objetivo que acercar a Cambiemos y al “Frente de Todos”, por el otro, para consumar el ‘diálogo’ que reclaman desde el FMI y los banqueros hasta Wall Street y la UIA. Ni Alberto Fernández se ha animado a tanto por ahora. Del Caño fue seguida por Bregman, la niña mimada del oficialismo partidario y de la dirección del Plenario de Trabajadoras. El propósito es, claramente, viabilizar las elecciones de octubre y ganar cartel para lograr el objetivo estratégico supremos del FIT-U, que es uno o dos legisladores, como le suplicó en un tuit Solano a Zamora.

No contento con esto, Del Caño plantea "la creación de un banco nacional único que impida la fuga de capitales, preserve los ahorros y otorgue créditos baratos a los pequeños comerciantes y productores", una posición sacada casi literalmente del ‘programa’ del FIT-U. Esto significa un salvataje a un sector de la clase capitalista, que ha visto el desplome del valor de sus activos, como bonos y acciones, y frenar un default inminente. Este salvataje significa abandonar la reivindicación histórica de la izquierda revolucionaria de nacionalizar la banca sin indemnización y bajo control obrero por un estatismo dentro del marco del Estado capitalista. Del Caño insiste en el planteo que hemos criticado apenas se conoció ese programa, y reivindica el señalamiento efectuado en nuestro acto en Sociales, de que “no apoyamos el programa ni la política del FIT-U.

Las PASO no son la causa de la devaluación y del derrumbe de los activos capitalistas, sino simplemente el resultado político de ese desplome, deformadamente. Como dice la declaración de la Tendencia del Partido Obrero, y nadie más que ella, “se ha quebrado la arquitectura financiera y política del plan del FMI”. La disolución las condiciones capitalistas existentes son un peligro enorme para condiciones de vida de las masas. La izquierda revolucionaria debe guiar hacia un camino de victoria. La coordinación de las luchas de las fábricas ocupadas, las asambleas en los lugares de trabajo y estudio y la huelga general están a la orden del día. El recambio del macrismo por el F-F debe ser combatido por medio de estos métodos. El desarrollo de este conflicto entre el potencial gobierno F-F y las masas, devuelve su actualidad a la reivindicación de la Constituyente Soberana. Desplazar la prioridad de esta lucha por una banquita en octubre, es sencillamente contrarrevolucionario.

El desbarajuste del macrismo ha abierto una crisis de alcance continental, de un lado porque ha sido un golpe a la ‘derechización’ que pretendieron iniciar las victorias de Macri, Trump, Duque y Bolsonaro y, del otro, porque esa crisis debe ser contenida por un nacionalismo burgués históricamente más débil que nunca. La “iniciativa estratégica de la burguesía” se “ha disuelto en el aire”.

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