Quilmes: la pandemia recrudece

Escribe Eme Ku

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El ultimo evento, el contagio de los directivos del hospital Iriarte, es sintomático de la situación del distrito.

A uno de los primeros casos de fallecidos en el conurbano por el Virus, el del trabajador de Florencio Varela, que trabajaba en una “importante empresa metalúrgica” de Bernal, cuyo nombre fue y es secreto de estado, pasando por los casos en el frigorífico El Federal, choferes y de Catorinni, se suman los del cuerpo directivo del Hospital Iriarte. Los trabajadores del hospital han reclamado hisopados para todos, sin respuestas. Este hospital, como todos los de la provincia, no tienen en su poder, los elementos necesarios para detectar ni combatir los casos. Mientras Kiciloff paga millones a acreedores de la deuda. El director del Iriarte, que llego aquí hace unos años, es conocido por los trabajadores de hospitales por los que pasó, como un administrador de los ajustes.

Las patronales continuaron con la producción en plena cuarentena sin las medidas de seguridad e higiene correspondientes, e inclusive cuando se detectaron casos positivos y sintomáticos de covid-19, constituye un acto de responsabilidad laboral y civil.

Ya sea se traten de actividades esenciales o no, la producción industrial en el distrito siguió desarrollándose prácticamente en normalidad. No hay ningún organismo estatal que verifique la aplicación de los protocolos mínimos en los lugares de trabajo. La delegación Quilmes del Ministerio de trabajo se ha transformado en un 0 a la izquierda.

En el caso de Catorinni, se trata de un posible foco de propagación hacia todo el conurbano. Sus trabajadores “golondrina”, que van de la vidriera en Quilmes, a Rigolleau en Berazategui (son la misma patronal), dependiendo de las necesidades de producción en cada planta, han sido posibles propagadores del virus entre las plantas industriales y los distritos. Sobre esta crisis sanitaria en una de las fábricas más grandes del distrito, Mayra no ha abierto la boca. Se limitaron a tomar la temperatura en un turno, y que haya jabón en los baños. Ante los reclamos, ahora Catorinni quiere suspender con el 50% del salario.

En el frigorífico El Federal, la clausura duró unas semanas y sólo llegó después de la acción obrera, que hizo asambleas y paro en forma auto convocada. Ahora el frigorífico retoma la producción, y continúan violando los convenios y los protocolos sanitarios, contratando gente en negro de los barrios, aprovechando la inexistencia de changas y la exigua asistencia estatal a las barriadas. A la enorme lucha de los trabajadores del Penta, no ofrece ninguna salida. El municipio comandado por Mendoza y la connivencia de toda la oposición política, se revela completamente impotente a la hora de garantizar los derechos obreros, es un garante de los empresarios.

El reforzamiento presupuestario, desde Provincia y Nación para Quilmes, está en función de garantizar la continuidad de la producción y de las ganancias capitalistas, no de la preservación de la salud de los trabajadores. La propaganda oficial de la intendencia que dice “El virus no es culpa de nadie, cuidarnos es tarea de todos y todas” omite y es cómplice de los que conscientemente obligan a los trabajadores a exponerse al contagio. Los barrios populares de Quilmes, dormitorios obreros, están bajo la amenaza de una propagación exponencial de la pandemia, por la irresponsabilidad y avaricia capitalistas. Al “ahorro” patronal en las medidas de higiene por el virus, se suman los descuentos en los salarios, y la llegada de enormes subsidios estatales a las patronales. Es decir, la epidemia pretende ser transformada por la clase capitalista en una escena de salvataje enorme, con el gobierno de garante del uso de los recursos estatales.

Como contrapartida, el interés obrero es la salud de toda la población toda. Han Sido los trabajadores que fueron imponiendo medidas sanitarias en fábricas y empresas en nuestro distrito también. Desde los trabajadores de Carrefour hasta el personal de los hospitales. La masacre social que prepara Mendoza, de la mano con Kicillof, va a tener el freno de los trabajadores y su enorme experiencia de lucha. La ocupación de KC el año pasado, los también papeleros de Ansabo que ocupan hace casi un año, los metalúrgicos que se movilizaron en diciembre de 2017 para parar la reforma jubilatorios, los docentes y estatales combativos son testigos de esto. Dé la mano de la organización y la luchas como en las ocupaciones de BedTime, el Sutna, la gráfica Morvillo, los trabajadores de UTA que paran por su salario, y la gran lucha del Penta en defensa de los puestos de trabajo y la organización sindical, los trabajadores debemos unir las luchas y discutir esa unidad, dotarla de un programa, en función de la salud y la salida para todos.

Los trabajadores deben exigir los controles sanitarios correspondientes en cada lugar de trabajo, y la inmediata paralización de las tareas en cada establecimiento donde se detecten casos positivos, con la garantía del pago íntegro de los salarios, condiciones y continuidad laborales.

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