Las idas y vuelta del trío político de la pandemia

Escribe Marcelo Ramal

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La nueva fase de la cuarentena volvió a tener en el podio al trío de Larreta-Kicillof-Fernández. La larga y verborrágica exposición de los tres, sin embargo, sólo sirvió de pantalla para escamotear respuestas reales.

Hace sólo dos semanas, el mismo trío anunciaba triunfante la flexibilización del aislamiento, con apertura de comercios en la Ciudad de Buenos Aires y de industrias en la provincia. En aquel momento, los tres fueron muy detallados a la hora de exponer todas las actividades que retornaban al trabajo, pero no tuvieron la misma precisión para indicar qué protocolos y medidas sanitarias tendrían lugar como consecuencia de esa apertura. Desde entonces, estallaron los infectados en los dos distritos. Fernández dijo ayer que los contagios se focalizaban en los “barrios populares”, el eufemismo de los políticos del régimen para no nombrar a las villas miseria. Pero enseguida, debió admitir que la cuestión excede a esos barrios, pues en el resto de la Ciudad los contagios crecieron un 100 por ciento.

El desplazamiento de la atención hacia las villas está vinculado a la necesidad de esconder que en materia de testeos Argentina va última en el mundo, en especial en las villas, donde recién comienza, pero no alcanza a los “asintomáticos”, o sea que no es masivo. Los contagiados reales son muchos más que los que se detectan a partir de los síntomas que advierte el propio infectado. Con dos billones de gastos extras del estado en estos dos meses, el rubro destinado al testeo y a la protección médica en general es casi nulo. La cuarentena fue planteada siempre como un sustituto a una actividad masiva de testeos. Este ocultamiento lo comparten el FdeT y JpC, la base de la complicidad política que los junta cada dos semanas en Olivos ante la prensa.

Aunque Kicillof dedicó una interminable bravata a los que “nos presionan con la apertura”, no reconoció que los casos comienzan a crecer en la gran industria, dentro del área bonaerense. Volvió a machacar sobre la “duplicación de camas de terapia intensiva”, aunque él sabe muy bien que la duplicación de una cifra irrelevante es otra de igual tipo, y que improvisa hospitales de campaña, pero no hace nada para habilitar los hospitales que dejaron a medio hacer los K-Scioli y los M-Vidal.

Larreta pasó revista livianamente a la supuesta “acción del gobierno sobre los mencionados “barrios”, sin dar cuentas de que tuvo sin agua a la Villa 31 más de una semana –ni de los testeos a cuentagotas o la falta de atención la penuria alimentaria en esos barrios. La alianza entre Larreta y Fernández alcanzó el mal gusto cuando pretendieron cancherear con el fútbol.

La cuarentena ha ingresado en el “agujero negro” que una mayoría de destacados especialistas advierte que ocurrirá con la mayoría de las “aperturas” que, en todo el mundo, reclama el capital financiero. La reanudación indiscriminada de actividades no responde a un retroceso real del virus sino a la monumental presión de la clase capitalista. Esa ‘reapertura’ habilita mayores subsidios a las patronales, como ocurre con la aprobación de un paquete de 3 billones de dólares que acaba de aprobar el Congreso de Estados Unidos. Esto justificará, de paso, el cese de subsidios a la canasta alimentaria para miles de trabajadores informales que deberán concurrir a sus trabajos, sin la menor verificación de las condiciones ambientales de los comercios y fábricas. Alberto Fernández lamentó los 9 millones de precarizados que “nunca registramos”, pero no dio respuestas a que la mayoría de ellos ha quedado fuera del IFE.

La nueva fase de la cuarentena exhibió a un régimen político –oficialistas y opositores- sin respuestas, salvo la probable eliminación de las Paso, para 2021. Es la hora de ahorrar dinero, porque seguirá el pago de la deuda externa a los fondos internacionales.

La escalada de contagios exige un gigantesco vuelco de recursos al testeo, al sostenimiento de la población trabajadora, a la expansión de la capacidad sanitaria, todo lo cual es incompatible con ‘el arreglo’ y con los intereses del capital que negocia con la salud. Fernanda Vallejos quiere estatizar empresas, pero su gobierno ni siquiera intentó poner el servicio privado de salud al servicio de toda la población.

Las luchas, mientras tanto, se intensifican, incluidas las movilizaciones contra la represión y el crimen policial, como ha ocurrido en Tucumán y Pico Truncado, y la infiltración de los servicios en la huelga minera en Neuquén.

Desarrollemos comités barriales y fabriles, por testeos masivos en los barrios; por protocolos obreros en las fábricas; asistencia alimentaria incondicional controlada por representantes electos; centralización de todo el sistema de salud, incorporación masiva de trabajadores de la salud al hospital público; repudio de la deuda usuraria, control obrero general, gobierno de trabajadores.

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