“No puedo respirar”, el coronavirus racial del capitalismo en Estados Unidos

Escribe Lucas Noguera

Tiempo de lectura: 2 minutos

En 2015, la revista Time publicaba en su portada la fecha de 1968 tachada -año en el que tuvieron lugar las protestas luego de la muerte de Martin Luther King Jr.-, y encima de ella colocó "2015". En 2015 lugar, de nuevo, una protesta en Baltimore por el asesinato de un afroamericano por parte de la policía. La revista pretendía con ello remarcar que el parásito social del racismo no había sido extirpado de EE.UU. Hoy, podríamos volver a tachar aquella fecha y reemplazarla por 2020. El racismo pervive, mientras las bases sociales capitalistas se encuentran en una crisis terminal.

La chispa

La protesta local contra el asesinato de George Floyd por parte de la policía, el lunes pasado, ya tiene el alcance de un levantamiento popular. La manifestación pegó un giro, un día después, cuando uno de los manifestantes destruyó el vidrio de un patrullero. En ese instante, la marcha, que se dirigía a una comisaría cercana, se transformó en una sublevación.

La ciudad fue tomada. Las comisarías, comercios y supermercados fueron incendiados y destruidos. La lucha contra la represión en las calles se desarrolló con barricadas. La bronca subió cuando el fiscal del condado de Hennepin -con jurisdicción sobre Minneapolis-, Mike Freeman, compareció el jueves para anunciar que no tiene intención, de momento, de imputar cargos ni de detener al agente responsable de la muerte de Floyd, Derek Chauvin (DW, 29/05).

Racismo

Tim Walz, gobernador de Minnesota, calificó de "repugnante" el crimen racista. Sin embargo, decretó el estado de emergencia y envió a la Guardia Nacional a las calles de Minneapolis para "reconstruir la ciudad, reconstruir nuestro sistema de justicia, y reconstruir la relación entre las fuerzas del orden y aquellos a los que se les encarga proteger". El sistema de justicia y las fuerzas del orden son los engranajes sociales que sostienen la violencia racial. Han perdido toda confianza en el orden social en el que viven. La rebelión ha empujado al Departamento de Justicia a otorgar nivel de "máxima prioridad" a la investigación sobre la muerte de Floyd (Infobae, 28/05).

Las manifestaciones se replicaron en el corazón político del país, Nueva York. La policía se desplegó hasta el Union Square y detuvo a cinco manifestantes. "I Can't breathe" (“No puedo respirar”, la frase que repetía Floyd bajo la bota del policía que lo mató) se esparce en todo el país, que con la pandemia en el medio denuncia la asfixia de la sociedad racial del capitalismo.

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