Las trabajadoras de supermercados gritamos ¡Ni una menos! el Estado es responsable

Escribe Violeta Belén

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Este miércoles se cumplen 5 años del día en que, por primera vez, se ponía en la calle el grito del NI UNA MENOS, y una concentración multitudinaria de mujeres marchamos en contra de los femicidios y la violencia de género. Este aniversario nos encuentra en medio de una pandemia, que ha sacado a la luz la crisis fenomenal que enfrentamos, tanto sanitaria como social y laboral.

En comercio, las trabajadoras de los Carrefour Express nos estamos organizando. En nuestro gremio, sufrimos la violencia patronal a diario. Y la pandemia dejó en claro qué poco les importa nuestra salud: son centenares los mercantiles infectados por Covid19 debido a la negativa de las empresas a reducir la jornada laboral o garantizar elementos efectivos de protección.

Justamente fuimos las mujeres -junto con nuestros compañeros- las que nos tuvimos que organizar para denunciar las condiciones en las que trabajamos, exigir garantías para el cuidado de nuestra salud, defender nuestro salario y nuestras conquistas laborales. Las mercantiles -como el resto de las mujeres de la clase obrera- estamos en la primera línea, batallando para que se nos pague las licencias por el cuidado de nuestros hijos. Hace unos días hubo un fallo a favor de una trabajadora de Carrefour porque la empresa le negaba la licencia paga a la que tenía derecho para cuidar a sus hijos durante la cuarentena. El desprecio a la maternidad no es nuevo: somos las que cuidamos de los niños cuando se enferman, y las empresas castigan la maternidad y nos descuenta el día laboral. Somos las cajeras las que sufrimos acoso laboral, como sucedió el 14 de abril, cuando una compañera fue amenazada de muerte por el empresario Guillermo Navone.

Con la cuarentena, la situación se ha puesto peor. Las mujeres tenemos que cuidar de nuestra familia, sumando a las tareas del hogar el acompañamiento de las tareas escolares de los niños, con recursos insuficientes, haciendo largas colas para poder comprar, haciendo maravillas para llegar a fin de mes. No hace falta explicar que un salario de $36.000 por la jornada completa es insuficiente. Estamos obligadas a trabajar domingos y feriados 10 horas para llegar a fin de mes.

Desde 2018 Carrefour aprovechó la firma del PPC (procedimiento preventivo de crisis) para profundizar la precarización y flexibilización laboral y la reducción salarial. Sin demostrar las pérdidas, la empresa cerró locales y hubo más de 1.000 despidos en todo el país, a través de los "retiros voluntarios", que habitualmente es solo un despido encubierto.

Desde la agrupación Combativos Mercantiles planteamos que, si no nos organizábamos para frenar esta avanzada, la empresa intentaría ir más a fondo con la quita de conquistas de los trabajadores.

Hoy el clima entre los compañeros y compañeras es más que alentador, nos fuimos reagrupando durante la pandemia. Los trabajadores pusimos en jaque a las direcciones burocráticas del gremio, tanto de Cavalieri, como del sector que lidera Muerza, que se habían apurado a firmar acuerdos con la patronal. Las compañeras de Carrefour y otras mercantiles, en este clima, nos organizamos este 3j para difundir nuestras exigencias:

Basta de violencia de género. Ni una menos el Estado es responsable.

Reducción de la jornada laboral a 6 hs por trabajo insalubre sin afectar el salario.

Cierre los domingos y feriados.

Reapertura de paritarias.

No a los despedidos, suspensiones, reducción salarial y sanciones arbitrarias.

Licencia paga para todas las madres que lo requieran.

Licencia paga cuando exista violencia de género.

Por el funcionamiento de la Secretaría de la mujer del SEC, donde nos podamos organizar por todos nuestros reclamos.

Por el derecho al aborto seguro legal y gratuito.

Mayor presupuesto para la salud.

No al pago de la deuda usuraria.

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