El colapso encima de la crisis sanitaria

Escribe Lucas Feley

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El colapso que atraviesa el hospital San José -y otros centros asistenciales del país- no se dan en abstracto, sino que es la expresión del total abandono estatal con el sistema de salud público que inició la dictadura y profundizaron todos los gobiernos que le sucedieron. A la fecha la falta de capacidad en la que se encuentran los hospitales en la RM es absoluta y se contabilizan cifras de 86.943 contagios y 890 personas fallecidas. Frente al colapso, las medidas del MINSAL han sido el traslado de pacientes desde la capital a Concepción y Puerto Montt, pretendiendo descongestionar los recintos que, desde un principio, han sido focos de contagios.

Nivel nacional y RM

Así lo reafirmó el vicepresidente de la Confederación Nacional de Funcionarias y Funcionarios de la Salud Municipal (Confusam), Esteban Maturana, quien comentó a radio U. de Chile sobre el desfinanciamiento, el desabastecimiento, la no reposición de equipos, la falta de recursos humanos e insumos de protección para el personal -entre otros padecimientos- que ha sufrido la salud pública durante estos 30 años, y cómo esto afectará a la hora del peak de contagios y muertes por Covid-19. Por su parte, el subsecretario de redes asistenciales, Arturo Zúñiga, afirmó la ocupación del 95% de las camas UCI en la RM y el 79% en todo el territorio nacional, al 20 de mayo, lo cual es coherente con la información que ofrecía, dos días antes, la sociedad chilena de medicina intensiva (Sochimi), donde revelaba que, en base a 122 centros de salud, existían 1.899 camas de cuidados intensivos y 1.771 camas de cuidados intermedios, de las cuales el 81% de las intensivas y el 79% de las intermedias ya estaban ocupadas por algún paciente. El día 26 de mayo, el jefe de la UCI de Clínica Indisa, Sebastián Ugarte, declaró a CNN que el índice de ocupación de camas en la RM superó el 93% y hasta el 97% en otras regiones.

Haber llegado a este punto -que parece sin retorno- no es mera gracia del virus, sino que responde, sobre todo, a la negativa del gobierno de decretar cuarentena total en todo el territorio y, como decíamos, al histórico déficit en el plano de la salud pública. Es que, desde un principio, bajo las políticas de “nueva normalidad” y “retorno seguro", el gobierno pretendió “reactivar la economía” a costa de la salud y vida de los trabajadores. Sin ir más lejos, por ejemplo, la presidenta del Colegio Médico (Colmed), Izkia Siches, ha sostenido en reiteradas ocasiones que, para haber combatido con mayor éxito a la pandemia, era necesaria la cuarentena nacional cuando los contagios no superaban aún los 1000 casos a nivel país.

Así, el retraso en la medida estuvo lejos de ser accidental; respondió, desde un principio, a la lógica de que los capitalistas siguieran explotando trabajadores para asegurar cierto nivel de tasa de ganancia. A los efectos nefastos de esta política, se suman los pocos -o nulos- insumos que ha recibido el personal médico. Mientras a las FF.AA. y Carabineros se les entregan cientos de miles de mascarillas N°95 (evaluadas en casi 500 millones de pesos) y se compran carros represivos evaluados en más de 6.6 mil millones, la clase obrera es la que pone a las y los muertos.

Hospital San José

El hospital San José es ícono de la negligencia criminal del gobierno de turno, como también ejemplo clásico de abandono de los gobiernos anteriores. En este respecto, que Urgencias colapse no es una novedad, ya que, al ser el único centro de contingencias mayores de la zona norte de Santiago, todos los inviernos entra en fase crítica. La angustia entre las y los trabajadores aumenta ya que, este invierno, sin duda la situación será de mayor gravedad. Al respecto un médico del recinto que por miedo a represalias no dijo su nombre, denuncia que: “hay carpas de campaña montadas en el patio de ambulancias y sin las protecciones necesarias ni para funcionarios ni pacientes. Además de que cada tanto se quedan sin oxígeno, debido al colapso, las ambulancias paradas en la entrada de la urgencia tienen que esperar con pacientes en su interior entre 30 minutos a 12 horas para que un box pueda estar disponible y recibir al paciente. A raíz de esto, el recinto opta por trasladar entre 8 a 15 pacientes diarios a otros hospitales del extrasistema, aumentando la carga laboral de cada personal -con todo los trámites que esto conlleva- mientras los box de urgencia siguen estando llenos de pacientes por atender (...) La situación de los cuerpos apilados en el hospital es crítica ya que las familias no los pueden retirar por estar en cuarentena y por no tener container frigorífico (...) La unidad de urgencia no cuenta con ningún ventilado invasivo, ya que los dos que tiene son prestados de otras unidades.”

Pero no sólo los trabajadores han protestado. Cheryl Muñoz, quien relató su experiencia a Chilevisión este martes por la madrugada, expuso que su mamá de 81 años “no es prioridad al ser adulta mayor; a los ancianos se les está dejando morir por falta de recursos médicos (...) Hay una serie de fases antes de que éstos puedan ser atendidos en las UCI; primero pasan por una carpa, luego reciben oxígeno y, si resistes hasta ahí, puedes pasar a la unidad. Cheryl aclara: “La gente que trabaja en el hospital hace todo lo humanamente posible (...) es la falta de recursos la que está matando al pueblo de Chile”.

Por supuesto, el Subsecretario de Salud, Arturo Zúñiga, y el director del hospital Luis Escobar, rápidamente salieron a desmentir la falta de insumos y amenazaron con sumariar a las y los funcionarios denunciantes asegurando, con motivo de contener a pacientes y trabajadores que iban a hacer llegar un par de ventiladores al recinto para normalizar la situación. A la crítica situación del Hospital San José, se suma el Carmen de Maipú, los Pinos San Bernardo y el Sotero del río en Puente Alto.

Por una salida socialista

Luchemos por: centralizar la atención sanitaria subordinando el sistema privado de salud bajo las indicaciones de la red pública; la nacionalización de la industria farmacéutica bajo control de las y los trabajadores; la reconversión de hoteles de lujo y edificios públicos como espacios de aislamiento para la población que esté contagiada y sin posibilidades de una cuarentena efectiva; que el Estado provea de insumos de protección a la población; la contratación a planta de personal de la salud inmediata con turnos rotativos de 4 horas sin afectar el sueldo; y la reducción de jornadas laborales al resto de la población junto con mayores y mejores protocolos de higiene y testeos masivos.

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