El asalto a Venezuela es un asalto a toda América Latina y parte de una guerra imperialista mundial

Unidad de los trabajadores, internacional. Nota de tapa de Política Obrera N° 135 edición impresa.

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El bandidaje internacional perpetrada por Trump contra Venezuela se desarrolla sin pausa.

Por un lado, el Departamento de Justicia yanqui ha reformulado las acusaciones judiciales contra Maduro obligado a admitir que el supuesto Cartel de los Soles no tenía “existencia real”.

La acusación de “narcoterrorismo” ha sido la burda pantalla de una operación de piratería internacional.

Por el otro, Trump anuncia un “acuerdo” con el gobierno interino de Venezuela para la provisión de 30 a 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, a los precios y las condiciones que determinen él y las petroleras norteamericanas, que se quedarán con la recaudación.

Es la primera manifestación de que Trump ha convertido a Venezuela en un protectorado “de facto” de Estados Unidos. Anunció asimismo el cese del abastecimiento del crudo a Cuba, con el mismo propósito de convertirla en un protectorado.

Trump pretende el control integral de las reservas de hidrocarburos de Venezuela, como una fuente de negocios y una herramienta de guerra internacional. Bajo el asedio militar de la Armada imperialista en el Caribe y el secuestro del transporte de petróleo, el gobierno de Venezuela ha aceptado una gestión ‘crítica’ del Protectorado.

Se trata de una monumental capitulación del pseudo antiimperialismo militar ante el imperialismo yanqui. El imperialismo ha abandonado la demagogia ‘democrática’ para reclutar para su política a un gobierno que ha denunciado como una ‘dictadura’.

Al amenazar a Cuba y Colombia y anunciar su propósito de ocupar Groenlandia, Trump ha dejado claro que el asalto contra Venezuela forma parte de una guerra imperialista mundial.

La escalada militar de Trump puso de manifiesto, una vez más, la sutil complicidad de los “demócratas” imperialistas de la Unión Europea, que han digerido la operación ilegal de Trump con un discreto comunicado. Con la misma genuflexión atendieron a las amenazas de Trump de quedarse con Groenlandia.

Milei ha celebrado la agresión militar de Trump para habilitar por decreto a la SIDE y a las FFAA a ejercer el espionaje interior, espiar y a detener personas sin autorización judicial. Como hace Trump en Estados Unidos, que aplica detenciones extrajudiciales y envía a la Guardia Nacional a las ciudades para secuestrar opositores e inmigrantes.

Los “nacionales y populares” del Congreso y de la CGT deshojan la margarita, y rechazan cualquier clase de movilización contra el imperialismo. Lo mismo han hecho frente al genocidio sionista.

Llamamos a la unidad del proletariado internacional a una lucha que convierta a la Guerra mundial imperialista en la tumba del imperialismo.

Revista EDM