Escribe Alejandra del Castillo
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Este 5 de enero, alrededor de 500 manifestantes se dieron cita en Plaza Independencia para repudiar el asalto de Trump a Venezuela. La movilización fue coordinada por las fuerzas de izquierda, el PCR y sectores del kirchnerismo. Se sumaron organismos de derechos humanos, la UEST, ADIUNT y la CTA Autónoma. Además de ser parte de las movilizaciones a nivel nacional, la jornada se destacó por contar con una radio abierta donde se volcaron las distintas posiciones y planteos.
En la vereda opuesta, el gobernador Osvaldo Jaldo, en clara sintonía con el presidente Javier Milei, salió a respaldar la agresión militar y el secuestro de Nicolás Maduro, justificando la intervención en nombre de la "caída de un dictador". En un segundo plano hizo referencia a la complicidad con el narcotráfico. Jaldo fue incluso más allá al pedir a Donald Trump que profundice la ofensiva, instando a que Estados Unidos continúe con la "limpieza" de dictadores, terroristas y narcotraficantes en la región.
El rechazo a la tiranía y al narcotráfico por parte del mandatario tucumano resulta una ironía. Jaldo es el responsable político de los denominados "trencitos de la policía" -dispositivos donde se denuncian sistemáticamente abusos y detenciones ilegales- y fue el autor de un protocolo local, previo al de Patricia Bullrich, que faculta a las fuerzas de seguridad para detener a menores de 18 años por supuestos disturbios en la vía pública. El gobierno provincial además está salpicado de numerosos casos de narcotráfico que involucran a funcionarios y a la policía provincial. En junio del año pasado se intervino el municipio de Alberdi luego que se hicieron públicos audios que involucraban al intendente peronista y funcionarios locales con la venta de drogas y negociados por obras públicas. La intervención fue el cordón sanitario para que la causa no salpicara más. Por semana salen a la luz la participación de comisarios, guardiarcárceles y políticos en el narcotráfico a distinta escala.
Durante la radio abierta en la movilización, las distintas organizaciones coincidieron en la denuncia a la intervención militar en Venezuela, y al papel de Milei y de Jaldo. Distintos oradores de agrupamientos kirchneristas expresaron su apoyo político al régimen de Maduro. El PTS reclamó a burocracia sindical y de los centros de estudiantes a que convoquen a un paro nacional y continental. El PTS llevó un cartel con la leyenda “Jaldo cipayo”, expresando su desencanto con la posición del gobernador peronista, pero no hizo lo mismo con Cristina Kichner, opuesta a toda acción práctica contra el bandolerismo imperialista o el genocidio sionista
ADIUNT, el sindicato docente de la Universidad de Tucumán, sacó un pronunciamiento desde una orientación independiente y llamó a movilizar. Planteó enfrentar a Milei, el agente local del imperialismo, y su ofensiva contra los trabajadores.
Daniel Blanco saludó la acción como parte de un proceso de movilización internacional que ya comienza a expresarse en distintos países incluido los EEU. Vinculamos la intervención militar en Venezuela como parte de la guerra imperialista internacional. Advertimos sobre la colaboración de un sector del gobierno de Venezuela y los altos mandos militares para que Trump imponga un protectorado en Venezuela. En este sentido, mostramos la impotencia de los llamados gobiernos nacionales y populares para hacerle frente al imperialismo. En su intervención, Blanco denunció la completa parálisis de llamado bloque parlamentario del Congreso, que no ha tomado ninguna iniciativa frente al apoyo de parte del gobierno a las acciones criminales en el caribe y el secuestro de Maduro y su esposa.
