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“Toto” Caputo ha recurrido por tercera vez desde que asumió Milei a un préstamo REPO para cancelar un vencimiento de deuda pública, este viernes, de USD 4.300 millones.
El REPO -acrónimo de “repurchase agreement”- es un préstamo garantizado a corto plazo que otorgan los bancos e implica una tasa de interés relativamente elevada. Se lo considera un recurso de última instancia, porque refleja la incapacidad -en este caso, del Estado argentino- de recurrir al mercado financiero para fondearse. Hace apenas un mes, el mismo Caputo celebraba como un gol de tiro libre un ´regreso a los mercados´ que no fue tal. El retorno al REPO entierra definitivamente en el olvido aquel ´logro histórico´. Según los consultores, recurrir al swap con EEUU o China hubiera sido una señal todavía peor.
En este caso, el gobierno argentino pagará 7,4 % de interés sobre USD 3.000 millones en un año. Como prenda, entregó bonos BONAR 2035 y 2038. Como estos bonos -emitidos durante la ´reestructuración´ de Martín Guzmán en 2020- cotizan a niveles de default -rendimientos superiores al 20 %- se les aplicó un fuerte descuento -40%-, lo que significa que el ministro de Economía debió entregar títulos por USD 5.000 millones para recibir los USD 3.000 millones. Podrían ser más en caso de que la situación financiera se agrave y bajen su cotización. En ese caso, los acreedores pueden reclamar más bonos o incluso efectivo. “Y si encima hubiera un salto devaluatorio, la combinación puede ser explosiva: caen precios de bonos, sube la exigencia de garantías y la rueda se vuelve más pesada” (La Política Online, 7/1).
El BCRA había celebrado dos acuerdos similares, con vencimiento en 2027: el primero, en enero del año pasado, por USD 1.000 millones a una tasa del 8,8 % anual, y el segundo, en junio, por USD 2.000 millones, al 8,25 % anual. Como ahora pagará una tasa del 7,4 % anual, el gobierno se ha esforzado por presentar el resultado de la operación como un éxito. Oculta tres factores: recibió ofertas bastante inferiores a las que esperaba Caputo –“Toto” había fantaseado con propuestas por USD 7.000 según La Nación, pero finalmente fueron USD 4.400- el plazo es más corto (los anteriores REPO se pactaron a 22 y 28 meses, en cambio ahora a sólo 12); y, por último, la tasa de referencia SOFR (Secured Overnight Financing Rate, basada en el costo de préstamos a un día respaldados por bonos del Tesoro) bajó un punto en el último año -de 5,3 % a 4,3 %-. En cambio, el monto solicitado por Hacienda pasó de USD 1.000 millones en enero a USD 2.000 millones en junio y alcanzó ahora los USD 3.000 millones.
Como el beneficiario del préstamo es el Banco Central, pero la deuda es del Tesoro, todavía es una incógnita cómo se resolverá el traspaso de dólares de una institución a otra. Una alternativa que se baraja es que el Tesoro recurra al saldo en pesos que tiene depositados en el Central para comprarle las divisas. “Según estimaciones del equipo de research del Banco Comafi, el Tesoro tiene en su cuenta corriente en el BCRA unos 4 billones de pesos. Necesitaría algo menos de $3 billones para comprar los US$ 2.000 millones que se llevará Caputo”, señala Clarín (8/1). Pero otra opción “sería la emisión de una Letra Intransferible, una alternativa que señaló Portfolio Personal Inversiones (PPI) ante la cantidad reducida de pesos ahorrados y la cercanía de una licitación de deuda en moneda local la semana próxima. El Gobierno utilizó los fondos que envió el FMI desde abril para cancelar una parte sustancial de esas letras”. Lo que se dice rascar el fondo de la olla. El Tesoro deber afrontar este año vencimientos por USD 20.000 millones.
“Los mercados” recibieron la buena nueva de Caputo con una caída de la cotización de bonos y acciones argentinas y un aumento del riesgo país. Las mayores dudas planean en torno al día después: qué harán los ´inversores´ con los dólares que van a cobrar. En los últimos dos pagos, estos aprovecharon el desembolso para reducir su posición en Argentina. Esto ocurre cuando el Banco Central se encuentra comprando dólares para mostrarle al FMI que ´acumula reservas´ contables, porque “en paralelo vende contratos de dólar futuro y opera con bonos para anclar expectativas y contener presiones. Al mismo tiempo, el Tesoro aparece vendiendo dólares en el mercado oficial para evitar que el mayorista roce el techo de la banda” (LPO, 7/1). El “Messi de las finanzas” ha acentuado todos los desequilibrios financieros, a pesar de los recortes a jubilados y discapacitados y al costo de una depresión industrial sin precedentes y su secuela de despidos.
Por último, un dato ´geopolítico´ llamó la atención en esta operación financiera: entre los bancos que prestaron el dinero - figuran el Banco Santander, el BBVA, el Deutsche BankGoldman Sachs y JP Morgan- se anotó un banco chino, el Bank of China Ltd., con cerca de US$ 100 millones. Un aporte modesto, pero significativo, que Milei no puede rechazar aun en medio de la cruzada trumpista por desalojar a China del continente.
La cornisa del default Por Lucas Giannetti, 30/12/2025.
