El ejército sionista ataca la Universidad de Birzeit en Cisjordania

Escribe Facundo Perales

Atentar contra la vida universitaria es otro aspecto del genocidio en curso.

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El pasado 6 de enero las Fuerzas Armadas de Israel invadieron el campus de la Universidad de Birzeit en la Cisjordania ocupada. Dejaron un saldo de al menos 11 heridos graves, entre impactos de bala, metralla e intoxicación por gases lacrimógenos, según información del Ministerio de Salud palestino. También se llevaron detenido al vicepresidente para asuntos académicos de la universidad.

El asalto se produjo en horas de plena actividad (miles de personas se encontraban en el campus) y mientras se desarrollaba un acto estudiantil, según comunicó la Universidad. Los estudiantes desarrollaban una vigilia en apoyo a los presos palestinos en las cárceles israelíes (en momentos donde el Parlamento discute un proyecto de ley para establecer la pena de muerte a los presos condenados por “terrorismo”) y preparaban la proyección de un documental sobre Hind Rajab, la niña gazatí asesinada por Israel junto a seis de sus familiares mientras intentaban escapar de la ciudad de Gaza, y a dos paramédicos que buscaban socorrerla. Ese tipo de actividades son catalogadas como “reuniones pro-terror” por el ejército sionista.

Los soldados tumbaron el portón de entrada y avanzaron tanto con tanquetas como a pie. Dispararon con plomo, granadas aturdidoras y gases lacrimógenos, causando pánico y corridas entre los presentes, según se observa en distintos videos. Evitaron de esa manera el acto, la proyección de la película y la continuidad de las actividades académicas, atentando contra la vida y el derecho a educarse de los estudiantes y trabajadores universitarios.

El ataque no es un hecho aislado, pero sí supone una escalada sin precedentes en la universidad, donde nunca se había producido un ataque durante la actividad académica (The New Arab, 9/1). El pasado diciembre el ejército ya había incursionado en la universidad de Al-Quds y en la de Birzeit antes de su apertura, deteniendo a trabajadores y vecinos. Otras veces los ataques se realizaron a la noche, rompiendo materiales y espacios usados por el activismo de la universidad.

Este nuevo y recargado ataque se da en momentos en que Israel redobla el asedio sobre ciudades y campos de refugiados de Cisjordania, con desplazamientos forzados, demoliciones de casas, ejecuciones y arrestos masivos. Los estudiantes que sufren estos vejámenes en sus hogares son los mismos que atraviesan diariamente innumerables puestos de control y requisas que llevan horas, para poder asistir a clase en lo que hasta hace poco eran espacios relativamente seguros, al menos durante el día.

Por su parte, el ejército sionista afirmó en un comunicado que continuará actuando “contra el terrorismo y no tolerará ninguna incitación al terror”, dentro de lo que caerían desde actos por la liberación de los presos palestinos hasta proyecciones de películas. Es la declaración de que buscará aniquilar hasta el más mínimo activismo y, en última instancia, el mismo funcionamiento de las universidades palestinas. El reforzamiento del boicot académico y de las acciones de solidaridad con Palestina en las universidades argentinas y de todo el mundo se tornan urgentes.

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Revista EDM