El derrumbe de la industria textil y la lucha de los trabajadores

Escribe Daniel Blanco

Milei-Caputo profundizan el industricidio.

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La paralización total e indefinida en Tucumán de la planta textil Hilado SA (TN & Platex), la principal textil del país, ha conmocionado en la provincia y se suma a la ola de cierres, despidos y suspensiones que atraviesan la mayoría de las ramas productivas de la industria nacional.

Cerró una planta en Tucumán y suspendió a 190 trabajadores, que se suman a otros 100 de la fábrica de Las Piedritas, elevando a unas 290 personas el total afectado.

Esta noticia llegó pocas semanas después de que la misma firma suspendiera una línea de producción de indumentaria en otra de sus fábricas en La Rioja. La decisión incluyó la desvinculación de 50 personas y la no renovación de 12 contratos laborales.

Anteriormente, en noviembre del año pasado, el mismo grupo empresario había anunciado otra reestructuración en la planta de Monte Caseros, provincia de Corrientes. En ese entonces, la empresa recortó la fabricación de prendas deportivas y ropa interior (línea Seamless). Según trascendió, ese ajuste derivó en 17 despidos directos.

De acuerdo a lo informado, entre 30 y 35 empleados permanecerán en la empresa, trabajando en áreas administrativas y de logística. Otros 10 a 12 serán reubicados en distintas fábricas propias de la compañía, mientras que algunos empleados adicionales serán recomendados para integrarse a otros sectores industriales de la región. Por estos días, los obreros llevan adelante tareas de aprestamiento para dejar los equipos en condiciones.

En paralelo, la patronal inició negociaciones destinadas a definir las condiciones de indemnización para cada empleado o, alternativamente, analizar la posibilidad de continuidad laboral bajo una nueva gestión, aunque sin reconocimiento de la antigüedad adquirida, de acuerdo a información oficial. Los obreros, por su parte, a la par de denunciar la borrada de los dirigentes del sindicato, denunciaron que la patronal solo está ofertando el pago del 50 % de las indemnizaciones y en cuotas.

La empresa ha justificado todas estas decisiones como consecuencia de la caída en la demanda interna, así como del ingreso cada vez más predominante de ropa importada. Los panoramas de las textiles instaladas en Tucumán van por el mismo camino. En Santista (ex Grafa) ubicada en Famaillá, se viene de implementar la suspensión de personal y, en Tecotex, ubicada en la ciudad de Lules, está funcionando bajo el procedimiento de crisis.

** Patronales **

La Unión Industrial de Tucumán denuncia el escenario de derrumbe industrial en la provincia como producto de la caída del consumo interno, el tipo de cambio “artificialmente apreciado”, las altas tasas de interés y la “apertura comercial”. A esto se suma que el comercio de ropa usada, que hasta ahora era marginal, ya ocupa el 11 % de las importaciones textiles.

Por su lado, la Fundación Pro Tejer, en un informe sectorial, revela un derrumbe del 40 % en la actividad frente a 2023, una utilización mínima de la capacidad instalada y el cierre acelerado de empresas, en un escenario marcado por recesión y apertura importadora.

A su vez, la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en un informe del mes de octubre de 2025, destacó que la actividad textil mostró una baja interanual del 24 %, muy superior al promedio general de la industria manufacturera, que retrocedió 2,9 % en ese lapso.

Las estadísticas oficiales señalan que el nivel de producción alcanzado es comparable al de los tramos más difíciles de la pandemia, reflejando la magnitud de la crisis en el sector.

Además, señalan que la utilización de la capacidad instalada en la industria textil descendió al 32,5 % en octubre, lo que representa una disminución de 4,6 puntos porcentuales frente al mes anterior y de 15,3 puntos en relación con octubre de 2024.

**Desempleo y trabajo en negro **

El sector también sufrió una reducción sostenida en la cantidad de puestos formales. Para septiembre del año pasado -últimos datos disponibles- se registraron 105.000 empleos formales, lo cual representa una disminución de 2.000 puestos respecto a agosto y una caída de 8.000 frente al mismo mes del año anterior. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada supera los 16.000 empleos en todo el país.

El informe de la FITA destaca, contradictoriamente, que aun en este contexto de contracción las empresas textiles continuaron invirtiendo en la modernización de sus procesos productivos. Entre enero y noviembre de 2025, las compras de maquinaria importada totalizaron 164 millones de dólares, un esfuerzo que apunta a mejorar la competitividad y la eficiencia en el sector, una tendencia a la concentración y al aumento de la productividad, como vía de intentar contrarrestar la caída de los beneficios ante el escenario económico general.

Tomado de conjunto, la industria manufacturera hoy agrupa unas 47.500 compañías, de las cuales más de 5.000 corresponden a los sectores textil, indumentaria y calzado. Desde 2023 cerraron 114 empresas textiles, 237 de indumentaria y 150 de cuero y calzado.

El impacto laboral acompaña la crisis productiva. El sector pasó de 104.993 puestos de trabajo a perder casi 16.000 empleos desde 2023, lo que representa una caída del 13,2 % superando a la pérdida de empleos formales de las demás ramas manufactureras.

** Es hora de actuar **

Todo este proceso de derrumbe de la industria textil se ha desenvuelto sin que se precipitaran luchas para defender las fuentes de trabajo y los salarios. La burocracia de la AOT (Asociación Obrera Textil), o la del sindicato del Vestido, han dado completamente la espalda a organizar cualquier acción de resistencia.

La pasividad no conduce a ninguna salida. Así lo han entendido los obreros de las fábricas textiles de Cañada de Gómez. Se trata de Macchi Textil y La Valeria, ambas compañías vinculadas al contador Abel Macchi. Los obreros denunciaron que, en la antesala de Navidad, los empleados solo recibieron un depósito parcial de 50.000 pesos y luego fueron suspendidos hasta la primera quincena de enero.

En este marco, los trabajadores y sus familias se han reunido y, según los medios, han analizado tomar medidas de fuerza contundentes, que incluyen la toma de las fábricas y un corte total de la ruta 9. Así procedieron en su oportunidad las obreras textiles en Catamarca.

Este es el rumbo. Ponerse de pie, autoconvocarse en asambleas y resolver medidas contundentes reclamando al Estado; si la patronal provoca una baja de la producción, imponer con la lucha el reparto de las horas de trabajo, rechazando cualquier medida de suspensión, despidos o rebaja salarial y, en los casos en que las patronales cierran las fàbricas, el camino es exigir la estatización bajo control de los trabajadores, la apertura de las cuentas de la patronal, todo esto como vía de asegurar los puestos de trabajo y los salarios.

Revista EDM