Escribe Pablo Busch
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Después de dos días de cortes de ruta, los trabajadores de Lustramax permanecían en la planta en la mañana de hoy, algunos trabajadores dentro de la planta y el resto acompañando la lucha desde afuera. Distintas fuentes informaron que el Gobierno había desplegado un megaoperativo represivo a la espera de nuevos cortes de Panamericana.
A primera hora de la mañana llegó a los trabajadores la novedad de que un juzgado de San Martín había dado la orden de desalojar la planta, basado exclusivamente en las denuncias de la empresa. Lustramax venía negociando el conflicto en el Ministerio de Trabajo de la Provincia mientras tramitaba una causa penal contra delegados y activistas del establecimiento. Rechazó por escrito cumplir con la Conciliación Obligatoria dictada el lunes, y se abocó a una agitación fascista contra los trabajadores reclamando el desalojo y responsabilizando a los trabajadores por poner en peligro la fuente de trabajo.
El Sindicato de Comercio de Zona Norte, que detenta la representación legal de los trabajadores, interviene en este conflicto en tándem con la patronal. Luego de varios meses de ausencia, se hizo presente ayer para defender el cumplimiento de la Conciliación Obligatoria, a pesar de que la patronal la incumple. El Secretario General declaró ante los trabajadores que ellos defendían “la fuente de trabajo de todos los compañeros”, en la misma línea que la patronal, de aislar a los despedidos y al activismo.
El fallo del Juzgado de San Martín fue notificado a los trabajadores a las 9 de la mañana por un oficial de Policía Bonaerense, acompañado por un despliegue de 4 camionetas y 40 miembros de la Gendarmería desplegados como fuerza de choque. Los trabajadores se dieron por notificados, aunque informaron que apelarán la Orden de Desalojo judicial, invocando el derecho de los trabajadores a recurrir a la justicia del trabajo y a sus entes administrativos para resolver los conflictos.
El despliegue de la Gendarmería en territorio provincial responde al armado fascista de Milei- Bullrich y el Ministerio de Seguridad, que se propone poner toda la fuerza del Estado al servicio de la represión de los conflictos obreros. Una toma de fábrica en el corazón de la Zona Norte, por más limitada que esta fuera, significa una amenaza para todo el andamiaje político del Gobierno. El despliegue de fuerzas de esta mañana ejerció una presión enorme para forzar a los trabajadores a permitir la salida de dos camiones con pedidos que reclamaban los dueños.
El conflicto de Lustramax dió lugar a una enorme agitación fascista en los medios y en las redes sociales. Empresarios, economistas, abogados y políticos vinculados a la Libertad Avanza tomaron el caso como un ejemplo de “extorsión sindical”, “un partido de izquierda que toma de rehén a los trabajadores”, etc. Esta agitación sigue la linea de un sector cada vez mayor del capital, inclinado a quitarle el velo de la conciliación de clases al Estado y desplegar una guerra contra la organización política y social de la clase obrera. En Lácteos Vidal, esta orientación llevó a una rotunda derrota a la patronal y en Vasalli (Santa Fe) una de sus voceras, María Florencia Arietto, casi fue linchada por los trabajadores cuando los acusó de tener la responsabilidad en la crisis.
El ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires ha dictado una nueva Conciliación Obligatoria que la patronal se negó a cumplir, sin consecuencia alguna. Es lo mismo que ocurrió en Georgalos, en Molinos, en Praxair, en ILVA, en Bridgestone, en Fate, en Pirelli y en IBH. El Ministerio de Trabajo bonaerense para los capitalistas es papel pintado.
El conflicto de Lustramax se inició por la falta de pagos de distintos ítems, entre ellos las horas extras que se pagan en negro, un bono de fin de año que la misma empresa había pagado y el pago de los aportes a las obras sociales. No es un caso único: lo mismo está ocurriendo en Granja 3 Arroyos que cortó la cadena de pagos empezando por los salarios, en Alijor, una alimenticia de Zona Norte, en Vassalli y un sinfín de fábricas que descargan la crisis sobre las espaldas de los trabajadores retrasando los pagos para forzar arreglos. La ola de cierres de fábricas en la Zona Norte, lejos de haberse superado, se ha agudizado desde las fiestas para acá. Los números de utilización de la capacidad instalada de octubre-noviembre equivalen a los de la pandemia, con el país parado.
Los trabajadores de Lustramax han mostrado un camino a la clase obrera para enfrentar los despidos y la reforma laboral en los lugares de trabajo, ocupando la planta y organizando cortes de ruta. Es necesaria una agitación política por una movilización del conjunto de los trabajadores de la zona norte por el triunfo de los trabajadores de Lustramax.
