Escribe Carlos Suárez
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El acuerdo salarial firmado entre el gobierno de Axel Kicillof y la conducción sindical encabezada por Roberto Baradel constituye una verdadera trampa para la docencia bonaerense. El otorgamiento de apenas un 1 % de incremento salarial para diciembre —luego de un noviembre sin ningún aumento— contrasta brutalmente con una inflación acumulada entre ambos meses del 5,39 %. La diferencia no es un error de cálculo: es un saqueo a cielo abierto que vuelve a empujar los salarios docentes hacia un piso que ya no resiste más.
Esta situación no es nueva. En artículos anteriores ya advertimos que el salario docente perdió el 51,4 % de su valor real: hoy conserva apenas el 48,64 % de su capacidad de compra respecto de 2022 (https://mundogremial.com/que-aumento-deberia-otorgar-axel-kicillof-para-recomponer-el-salario-de-los-estatales-bonaerenses/,05/08/25). En términos concretos, la docencia está viviendo con la sombra del salario que tenía hace apenas tres años, un ingreso que se achica mes a mes y se evapora mucho antes de llegar a fin de mes.
Es en este escenario de derrumbe salarial que el gobierno provincial y la burocracia sindical intentan “enroscarnos la víbora” con el relato de un supuesto aumento del 4,5 %. Un número que funciona como un espejismo: se lo ve desde lejos, pero desaparece cuando se lo pisa, ya que, en los hechos, el incremento real se reduce a un 1 % en diciembre y un 2 % en enero, muy lejos de cualquier recomposición salarial, y un 0,5 % de un proporcional del aguinaldo.
** Más cifras en negro **
El carácter regresivo del acuerdo se profundiza al analizar su composición. Para diciembre, un preceptor sin antigüedad recibe un aumento al básico de apenas $2.912, mientras que $1.182 se pagan en negro (código 438). En enero, el incremento al básico asciende a $5.824, pero se agregan dos sumas no remunerativas en negro por un total de $13.263 (códigos 435 y 438).
De este modo, el salario queda partido en dos: una parte mínima que cuenta y otra mayor que fluye en negro, sin dejar su huella en la antigüedad ni tampoco en la jubilación. El aumento al básico representa solo el 37,85 %, mientras que el 62,15 % corresponde a sumas que no impactan ni en el presente (no suma para la antigüedad), ni en el futuro previsional, ni en los actuales jubilados. Un salario fragmentado, un presente flaco y una jubilación hipotecada.
En este punto, Kicillof no tiene nada que envidiarle al ajuste que lleva adelante Milei. Aunque lo haga con otro discurso y mejores modales, el camino es el mismo: el ajuste cambia de tono, pero no de dirección. “La música” que pretende tocar Axel podrá ser distinta, pero el golpe, idéntico.
** Una pérdida salarial del 18 % en 2025 **
Como ya señalamos en otro artículo, si se realiza un cálculo lineal o nominal, la suma de los aumentos otorgados durante 2025 alcanza el 24 %, frente a una inflación anual del 31,5 %. En ese cálculo superficial, la pérdida del poder adquisitivo sería del 7,5 %.
Sin embargo, ese razonamiento es engañoso. Los aumentos no se cobraron desde enero, sino de manera escalonada a lo largo del año. Esto hizo que, en promedio, el salario efectivamente percibido durante 2025 creciera solo un 13,5 %, no un 24 %.
El salario no cayó de golpe: fue cayendo como una gotera, mes a mes, aumento tras aumento, hasta dejar un agujero en el bolsillo docente. Por eso, al comparar ese 13,5 % real con una inflación del 31,5 %, la pérdida efectiva del poder adquisitivo asciende al 18 %. Aunque en los papeles el aumento figure como del 24 %, el retroceso real fue mucho más profundo.
** El mito del 4,5% **
No solo es falsa la cifra del 4,5 %, sino que este acuerdo vuelve a dejar a la docencia bajo la línea de la pobreza, una frontera cada vez más difícil y lejana de cruzar cuando la canasta familiar se aleja hoy a los $2.500.000.
Como denunció la FEB, el “aumento” implica apenas $37.000 para un maestro de grado. Según publicó Infocielo (16/01/2026), un maestro de grado que recién se inicia percibirá en febrero un incremento real de bolsillo de $37.475, mientras que un preceptor sin antigüedad cobrará $27.631. Números que confirman que el relato del aumento se desarma cuando toca el piso.
** El mismo teatro de siempre **
La escena ya es conocida. En el primer acto y, tras una puesta en escena de rechazo al ofrecimiento del 1,5 %, las conducciones sindicales concluyeron aceptando cerrar la paritaria 2025 y comenzar el 2026 con un 2 % de aumento, en un contexto de inflación incierta para enero. Gestos de indignación para la tribuna, un amague de conflicto y, finalmente, el telón que cae con la aceptación del ajuste (aplausos Celestes).
** Los otros puntos del acuerdo **
El acuerdo incluye además aspectos que no son menores y que requieren la atención urgente de la docencia. La llamada “Prevención, resguardo y reparación por la violencia laboral” ha sido un fracaso sistemático del FUDB, mientras la violencia contra los docentes se profundiza en las escuelas. Frente a este escenario, resulta indispensable abrir una deliberación colectiva para poner fin a estos ataques que se repiten y se pretenden ocultar bajo un manto de silencio.
Por otra parte, el 29 de enero de 2026, las conducciones sindicales volverán a discutir a puertas cerradas un nuevo Convenio Colectivo de Trabajo, en el marco de la Reforma Laboral impulsada por el gobierno nacional y avalada también por la provincia, disfrazada bajo el relato de la “nueva música”. Lo que corresponde es que los sindicatos informen con claridad a las escuelas qué puntos se están discutiendo, que manden un documento con sus posiciones y que cada institución educativa pueda fijar posición.
Se vuelve a plantear, además, una nueva normativa sobre los docentes recalificados, completamente desconocida por la docencia, así como la discusión del artículo 9 del Estatuto Docente, vinculado a trayectorias y planificación bajo el NRA. Este artículo, que se adapta como justificación para cierres de cursos y se ha anunciado en varios distritos, abre la puerta a la reubicación forzada de docentes y pérdida de cargos
** Abrir la deliberación y organizar la respuesta **
Frente a semejante entrega, romper el silencio se vuelve una necesidad urgente. La docencia debe abrir una gran deliberación democrática y preparar las condiciones para una autoconvocatoria masiva que permita recuperar la iniciativa.
Es necesario avanzar hacia una huelga por tiempo indeterminado por un salario igual a la canasta familiar, contra la violencia institucional, en defensa de la salud laboral y en rechazo de las reformas educativas en curso y por venir. Solo la organización desde abajo puede ponerle un freno a este ajuste que, gota a gota, pretende profundizar la caída del salario y quebrar la moral docente.
