Mondelez: después de las suspensiones, la patronal acentúa la ‘flexibilización’ laboral

Escribe Pablo Busch

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La patronal de Mondelez Pacheco, ex Terrabusi, ha cobrado de nuevo notoriedad nacional cuando inició, en diciembre pasado, una catarata de suspensiones en el marco de una parada prolongada de planta por una alegada falta de demanda. Las suspensiones fueron pagadas a medias con una semana de vacaciones de los trabajadores y otra semana con el pago completo del salario.

Luego de las vacaciones, la patronal presentó ante el Ministerio de Trabajo un reclamo para modificar el esquema organizativo de la producción, conocido como esquema de relevos, que reemplaza los equipos de cuatro trabajadores, por otro de “3x1” (mientras tres obreros trabajan, uno descansa). Esta conquista de los trabajadores de Mondelez, permite un descanso mayor de los trabajadores durante la jornada de trabajo, que supera lo establecido por el convenio de trabajo de la Alimentación, que establece un único descanso de 30 minutos para la jornada de 8 horas de trabajo.

La patronal norteamericana plantea pasar a un esquema de 5x1, es decir que mientras un trabajador descansa, cinco están trabajando. Esta modificación representa un aumento del 50 % de la explotación de la fuerza de trabajo y una reducción sustancial del descanso de los trabajadores.

Como consecuencia del avance tecnológico (máquinas más rápidas, robotización, etc.) la tasa de explotación relativa ha crecido en los últimos 20 años en forma exponencial. En las líneas de Mondelez donde trabajaban veinte trabajadores hoy lo hacen seis. El sistema del 5x1 implica un aumento de la tasa absoluta de explotación, que se añade a la que resulta de la aplicación de tecnologías más avanzadas.

Ese desgaste adicional de la fuerza de trabajo acentúa la miseria social en su conjunto; el capitalismo aniquila la vida social de los trabajadores.

La Comisión Interna -dirigida por un frente entre el PCR y la lista oficial Verde del STIA- denuncia esta ofensiva patronal en “habladas en el comedor”, en lugar de convocar a asambleas. O sea que recorta aún más el tiempo libre del trabajador y no utiliza el tiempo de trabajo para realizar asambleas con interrupción de la producción. "Olvida” que la asamblea es, ella misma, una medida de lucha y una primera advertencia a la patronal del inicio de un plan de lucha. Las “habladas en el comedor”, en cambio, refuerzan la dominación de clase y no constituyen un estadio preparatorio de acciones profundas.

Política Obrera destaca estas cuestiones fundamentales para torcer el rumbo derrotista del momento y para desarrollar una comprensión clasista del camino que es necesario emprender.

Revista EDM