Escribe Vanesa Costancio
Entrevista a Abel Mariman, delegado de Espacios Verdes.
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A comienzos de enero, trabajadores municipales bajo el plan Sipem, con una contratación de locación precarizada, fueron despedidos por no renovación de contrato. Esto fue anunciado con anticipación por parte del intendente kirchnerista Pablo Grasso, sin que implicara ninguna acción de organización y resistencia por parte de la conducción del SOEM. Ante la notificación de los despidos, los trabajadores junto a los delegados de Espacios Verdes iniciaron un reclamo en el ingreso al sector, con quema de cubiertas, exigiendo la renovación, el pase a planta y reclamos laborales específicos.
El plan Sipem funciona desde hace años. Se mantienen con contratos de locación, renovados arbitrariamente por el ejecutivo, y representa una forma precarizadora de trabajo. Una metodología usada frecuentemente y expandida a todos los sectores laborales por parte del kirchnerismo. Estas formas de desconocimiento de los derechos laborales siempre sirvieron para el punteraje y el control de las burocracias sindicales, ya sea en los ferrocarriles, en las pesqueras, petróleo, salud, escuelas o municipios.
Los delegados junto a los trabajadores de Espacios Verdes reaccionaron en forma determinante frente a los despidos, logrando la reincorporación y la renovación para el resto de trabajadores que prestaban servicios en otros sectores. Una enorme victoria.
El intendente Grasso, además de los contratos precarizados, la desinversión en los sectores y el pago fuera de término, mantiene un salario inicial de $600.000 (categoría 10) hasta $1.500.000, el escalafón más alto, con 25 años de antigüedad. Es decir, desde el comienzo hasta la jubilación, los municipales no alcanzan al costo de la canasta familiar, en $2.090.000 según ATE Indec, en su mayoría no llegando siquiera a cubrir la mitad.
Entrevistamos a uno de los delegados de Espacios Verdes, Abel Mariman, referente además de la oposición antiburocrática en el Soem Río Gallegos.
-Entrevistadora: Hola, Abel. Esta entrevista es para nuestro periódico digital de Política Obrera. En principio nos interesa que nos comentes sobre la última lucha que se inició en tu sector y cuál fue el resultado.
-Abel Mariman: La última lucha se originó por dos despidos arbitrarios a compañeros de contrato Sipem, que funciona como un preingreso a contrato categoría 10 de la Municipalidad de Río Gallegos. Se inició con un proceso de asamblea permanente y medidas de fuerza, que consistieron en retención de tareas con acciones gremiales en el acceso al predio en el cual trabajamos. Tuvo como resultado el acuerdo entre el Soem y el ejecutivo para la renovación de contrato hasta diciembre del corriente año.
-Hay una puja mediática entre municipio y provincia por los fondos. ¿Que opinión tenés sobre esto?
-La disputa se da en el contexto de crisis que se agudiza día a día. El municipio sufre una asfixia financiera al igual que la provincia, por ingreso de coparticipacion. En este sentido, tanto los vecinos como los empleados municipales se ven en una situación de ahogo económico. También los salarios están estancados y existe una recesión económica, lo cual dificulta la recaudación. Tanto trabajadores como vecinos ya no podemos soportar más ajuste ni impuestazos. Mi opinión es que en este proceso debemos unificar las luchasde trabajadores y vecinos, para exigir que se optimicen los recursos a fin de que los compañeros municipales podamos brindar un mejor servicio y para que los vecinos no se vean afectados por los impuestazos.
-¿Qué rol ha tomado la conducción del SOEM en el reclamo de los trabajadores? ¿Es independiente del gobierno municipal?
-En el último reclamo nos acompañaron, entendiendo la situación, y respetaron las decisiones de asamblea. Las asambleas de base son muy importantes en nuestra vida como sector. Pasamos por muchas situaciones complejas, pero continuamos organizados y creo que la conducción entendió el mensaje que están dando los compañeros porque este reclamo es parte de la lucha contra la reforma laboral, que no sólo va a dar en el sector privado sino también en el Estado, con despidos y un cambio de las relaciones laborales que perjudica a los asalariados. En cuanto a la independencia del ejecutivo, la conducción fijó una clara posición de acompañamiento a la gestión de Grasso, por eso también la arbitrariedad con la que se maneja el intendente.
-Has participado de la marcha de los pacientes de la obra social provincial (CSS). ¿Cuál es el reclamo y cómo surgió?
-Los reclamos de la CSS son parte de afiliados autoconvocados, que se organizan exigiendo respuestas inmediatas. No hubo un impulso de los sindicatos, pero si el acompañamiento. A fines del año pasado fue por los pacientes con TEA y ahora fue convocada por los pacientes trasplantados, oncológicos y enfermedades poco frecuentes. Son reclamos urgentes donde muchas vidas están en peligro y a Sorucco ni a Vidal les preocupa. Solo buscan evadir la realidad responsabilizando a la deuda de los municipios, pero ignorando que es el Estado provincial el que se hizo cargo de la caja de servicios sociales.
-¿Que opinión tenés sobre la cuestión de la huelga general?
-La huelga general es el único camino para impedir la reforma laboral y también este plan de ajuste macabro, la única manera de afectar a los capitalistas es paralizando la producción. Lamentablemente las conducciones como la CGT cumplen con su rol de contención y de entrega del movimiento obrero, pero hoy podemos ver cómo se están dando procesos de lucha en fábricas que marcan la hoja de ruta de nuestra clase.
-Hay un debate sobre autoconvocatorias, asambleas, etc. y la exigencia a las conducciones sindicales burócratas. ¿Qué opinás?
-Pienso que a los sindicatos los hicieron los trabajadores y cualquier movimiento, ya sea espontáneo o de autoconvocatoria, es una forma de hacer visible un reclamo, porque las cúpulas sindicales están incumpliendo los mandatos de las bases. Estamos en un contexto social donde no podemos "pedirle peras al olmo", necesitamos solidaridad y acompañamiento en todas las luchas para enfrentar el terrible ajuste del FMI.
