Covid19 en Arcor-Bagley Salto

Escriben Mario Charras y Lucas Giannetti

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El virus se esparce por la industria alimentación. Un operario de Bagley Salto, residente en la ciudad, ha dado positivo al test de Covid19. Desde la patronal cortaron todas las líneas de producción y se comunicó que deben esperar el aviso para volver al trabajo.

Ante los casos positivos en Granjas Tres Arroyos (Capitán Sarmiento) y en otras localidades cercanas a Salto, el gobierno municipal (FdT) había dispuesto, la semana pasada, que los trabajadores oriundos de otras ciudades debían ser licenciados por las empresas hasta el domingo 7 de junio. Arcor-Bagley hizo caso omiso a las resoluciones del ejecutivo municipal y dio vía la libre a la entrada de operarios de otras localidades. Desde la empresa se llevó adelante una extorsión contra los trabajadores, ya que se les comunico, que se les daba “libertad de acción”, es decir, podían no ir a trabajar, pero, sin goce de sueldo.

Salto es un polo obrero al que arriban diariamente trabajadores de Arrecifes, Pergamino, Junín, Chacabuco, Carmen de Areco, Capitán Sarmiento. Quedó de manifiesto que las patronales marcan el paso de la cuarentena. Pagani, CEO de Arcor, desde el comienzo de la cuarentena, se ha dedicado a dinamitarla. Si bien, el grueso de la producción del Grupo Arcor es la elaboración de golosinas, logró el permiso de esencialidad para poder seguir con la producción. A su vez descontó un 30% del salario a aquellos operarios licenciados por pertenecer al grupo de riesgo.

A todo esto, los delegados de la verde del STIA actúan como una correa de transmisión de la empresa. No solo han dejado pasar las reducciones salariales, sino que también se ha amoldado a los laxos protocolos de seguridad e higiene. Por ejemplo, trabajadores de distintos sectores fueron repartidos por la planta para reemplazar a los primeros puestos en cuarentena. Se priorizó la producción y no la preservación de los grupos de trabajo, exponiéndolos aún más a la circulación del virus. Los trabajadores y activistas deben tomar nota, y trazar una perspectiva de organización, que proteja no solo el salario y las condiciones laborales, sino también la vida misma.

Los trabajadores de Arcor, donde trabajan 1.000 operarios, deben imponer, mediante una asamblea por turno, la suspensión de la producción por 14 días, con goce de sueldo para prevenir cualquier posible brote del virus. A su vez deben exigir que se cumpla un protocolo propio de los trabajadores, que vaya más allá del de la OMS: un protocolo obrero comenzaría por realizar hisopados a todo el personal pagado por la empresa y la cuarentena preventiva hasta que estén los resultados.

Como nunca antes, se contraponen las ganancias de los capitalistas, por un lado y por el otro la vida de los trabajadores. La crisis del Covid19, dará paso a un nuevo activismo y vanguardia, que debe dar una respuesta unificada y coordinada a los problemas inmediatos de los trabajadores.

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