Escribe Agustín Fernández
Una pulseada de los trabajadores contra el Estado patronal.
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El gobierno provincial fue sacudido a inicios de este año por una asonada policial que puso de relieve el régimen de trabajo que atraviesa a todo el sector público. Explotó, justamente, en la arteria principal del Estado: la fuerza responsable de mantener el orden capitalista mediante el ejercicio de la violencia. Estos mismos, a los que Pullaro en su campaña y durante lo que va de mandato ha refrendado y dado su apoyo en cada oportunidad que pudo, lanzaron un reclamo que ponía de relieve las penosas condiciones de trabajo que han llegado al punto de suicidios de agentes. Luego del vilo que significó el acuartelamiento y a partir de la promesa de una serie de “mejoras” salariales y de trabajo, el conflicto supo tomarse una tregua.
Pero mientras este se desinfló, explotaba en el resto de la provincia una oleada de movilizaciones autoconvocadas de maestros, personal de salud y estatales en general, justamente reclamando una recomposición salarial frente a la destrucción del ingreso. Se ha desarrollado desde los rincones más desconocidos de la “bota” la exigencia de salarios igual a la canasta familiar, o de que sean dignos. En ese sentido, la efervescencia se ha trasladado a una recurrente acción contra los distintos escenarios en los que se ha presentado el gobernador, donde los cánticos han llegado al punto de arruinarle los discursos.
Para sorpresa de nadie, mientras las bases desarrollan esta experiencia movilizadora, las burocracias sindicales de ATE y UPCN firmaron una mísera paritaria que otorga un 12,5 % de aumento semestral -escalonado por mes, como la inflación del INDEC-. Esta impostura es contestada en todas las reparticiones, donde la bronca apunta directamente a las dirigencias sindicales que entregan, sin lucha ni plantear un canal donde puedan expresarse sus afiliados. Con respecto a los sindicatos docentes -AMSAFE y SADoP- la docencia en un 95 % votó y aprobó un rechazo a la propuesta salarial. Esto desembocará en el paro nacional de CTERA del lunes 2 de marzo, con movilización en la capital provincial. Lejos de que la propuesta oficial del gremio trace una perspectiva de lucha, lo cierto es que es una medida para descomprimir la tensión.
Que la situación toca una fibra sensible del gobierno provincial es un hecho. Primero, cerrando la paritaria por decreto con la oferta que propusieron. Por otro lado, ha lanzado una batería de provocaciones, como lo es el descuento por ejercer el derecho de huelga. En ese sentido, el ministro de Educación, Goity, ha exigido que cumplimenten con las declaraciones juradas aquellos que trabajen. Asimismo, ha comenzado una campaña macartista en redes sociales, atacando a que las autoconvocatorias son agitadas por partidos de izquierda.
Inclusive los datos difundidos por la Secretaría de Gobierno son falsos: explican que ningún docente estará por debajo de los $1.300.000, a lo que estos consideran “canasta de pobreza”. No hay cálculo que permita llegar a ese monto a un maestro que con jornada completa hoy en día con suerte llega a los $800.000. Ni hablar del presentismo, que induce a asistir a la escuela a como dé lugar para no perder el “premio”. Es la versión provincial de las licencias por enfermedades inculpables que Bullrich coló en la regresiva reforma laboral votada por el Senado estos días. Pullaro y sus ediles en ambas cámaras acompañaron con su voto la liquidación del derecho del trabajo por un estatuto del trabajo forzado.
Por último, en las últimas horas se han reportado un nuevo intento de suicidio de una policía y otro consumado por quien fuera un funcionario jerárquico de la fuerza. Lejos de lo prometido, con la liquidación de los haberes fuentes explican de que han recortado ingresos, no han aplicado los mentados aumentos. La situación de estos, previa a la asonada, es la misma.
Editoriales periodísticos han hecho una advertencia al “modelo” de gobernar de Pullaro. Luego de años de reformas y “mano dura” con la oposición y los empleados estatales, es hora de un viraje que desescale los conflictos de esta política patotera. Argumentan que profundizar estas tensiones socavará su ya golpeado caudal electoral, que en 2027 vuelve a elegir mandatario provincial. Ya la pérdida de legitimidad del gobernador ha caído abruptamente, de más de un millón de votos en 2023 a casi un tercio en las legislativas del 2025. Esa es la preocupación del “círculo de poder” en la provincia, mientras el industricidio lleva destruyendo 2.341 empresas (La Política Online, 23/2).
Todo este panorama caracterizará la medida de lucha. En los hechos, es más que un paro docente. Confluirán sectores movilizados hasta el momento, quienes buscan encauzar su reclamo a pesar de sus direcciones sindicales. Es necesario trazar la perspectiva común hacia la huelga autoconvocada por un salario igual a la canasta familiar.
Santa Fe: las autoconvocatorias desbordan calles y plazas La lucha se profundiza. Por Tendencia Docente Clasista – Santa Fe, 27/02/2026.
