Declaración de Política Obrera.
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El gobierno de Milei ha lanzado una nueva ofensiva final contra la clase obrera.
La Secretaría de Trabajo ha convocado a unos 150 sindicatos a establecer nuevos convenios colectivos, o sea derogar los que se encuentran vigentes.
La medida viola el precepto de que ninguna ley puede alterar contratos previos a su promulgación.
Como herramienta de presión, la Secretaría contará durante las negociaciones con la potestad de suspender de los convenios vigentes. El vacío legal que dejaría la suspensión, será utilizado por las patronales para dictar normas de trabajo en forma unilateral.
Horas antes de esta convocatoria, el gobierno excluyó a los trabajadores de las “aplicaciones” (app) del derecho laboral; los relegó a una cuestión de transporte y prohibió su sindicalización.
La decisión de cancelar en forma abrupta centenares de convenios colectivos apunta a convertir al conjunto de la clase obrera en trabajadores de “aplicaciones”, mediante el establecimiento de convenios por empresa, incluso convenios individuales, sin relación de dependencia, bajo la forma del monotributo.
Encima de la liquidación de la jornada de ocho horas, al excluir el pago especial de las horas extras, el propósito es establecer un banco de horas, que adecúa la jornada laboral a los vaivenes de mercado de la producción. Liquida, de este modo, las vacaciones pagas en las estaciones estivales como derecho familiar.
Milei pretende robotizar a los obreros mucho antes de la introducción industrial de los robots, con el riesgo incluso de que el costo de adquisición de los robots sea mayor al de la remuneración de la fuerza de trabajo.
El carácter masivo e indiscriminado de la convocatoria para discutir el reemplazo de los convenios vigentes, muestra la intención de terminar con el sistema mismo de convenios laborales, la anulación completa del salario por jornada y la imposición de un régimen de ‘productividad’ bajo supervisión patronal o de los alcahuetes que ella admita o incluso designe.
Una primera prueba sustancial de adónde va la “renovación de convenios” está en las fábricas Pirelli y Mirgor. En Pirelli, la patronal ha cambiado el régimen de trabajo en forma unilateral, para reducir los salarios entre un 20 y 30 por ciento.
En Mirgor, Baradero, la empresa acaba de acordar con el SMATA un banco de 200 horas mensuales por año, que variarán con independencia de las condiciones sociales y familiares de los trabajadores.
La burocracia de los sindicatos ya ha dado muchos pasos en la dirección de la ultra-flexibilización laboral.
El apresuramiento del gobierno para imponer la súper-explotación de la fuerza de trabajo, es un intento para descargar sobre los obreros los costos que la crisis industrial ha causado a las patronales. Lo mismo hacen las súper patronales como Amazon, Meta, SpaceX o Anthropic y varias más, para financiar las pérdidas de sus emprendimientos de Inteligencia Artificial. A través de un ajuste brutal contra la fuerza de trabajo, los gobiernos de derecha y ultraderecha buscan consolidar un compacto apoyo político de parte de la clase patronal.
La sanción de la contrarreforma laboral, por parte del Congreso, demuestra el ‘consenso’ enorme que la liquidación de los derechos de la clase obrera tiene en los partidos capitalistas, incluido el peronismo, cuya jefatura dio una virtual “libertad de voto” a sus congresistas. Aníbal Fernández declaró que todo lo que deje Milei “debe ser dejado tal cual está por el próximo gobierno peronista”.
Incluso la llamada izquierda, que acaba de publicar un Manifiesto electoral, ha desplegado 25 páginas de planteo y promesas, pero relega la Huelga General “para el Siglo XXI”, llama a “construir simpatía” en torno a sus candidatos y no a impulsar, como eje, una huelga general que barra con la contrarreforma laboral, educativa y sanitaria del mileísmo y sus cómplices declarados o de hecho, como el peronismo y el kirchnerismo.
La burocracia sindical ha pegado ‘un grito en el cielo’, pero ya ha puesto los huevos en la canasta del gobierno de los explotadores.
Desde Política Obrera llamamos a los trabajadores a convocar a reuniones, plenarios, asambleas y congresos de bases para unificar a toda la clase obrera en un plan de lucha que coordine una huelga general y las ocupaciones de los lugares de trabajo.
El gobierno de los decretos, violador serial del estado de derecho y del régimen constitucional, no entiende otro argumento que la fuerza organizada de la clase obrera.
Ha boicoteado y bloqueado la ley de financiamiento universitario, incluso con el apoyo de la Corte Suprema. Si el derecho del Estado violenta el estado de derecho, la ciudadanía el derecho constitucional a la rebelión.
Iniciemos la campaña de reuniones, plenarios y asambleas para derrotar al gobierno ultra anti obrero por medio de la acción directa.
El rumbo del país y de la clase obrera va a ser decidido por una confrontación de masas, no por un pasamanos electoral. Así lo demuestran América Latina y el mundo entero.
