Escribe Rita Marchesini
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El fallo de la Camara Federal en lo Contencioso Administrativo, ordenando perentoriamente el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, llega un medio de una situación explosiva de los claustros. Las clases en la enorme mayoría de las facultades aún no han comenzado, como resultado de una huelga que se extiende desde hace casi quince días. El paro de esta semana se funde con los feriados de Semana Santa. Pero el clima político en las facultades se ha tensado: las asambleas docentes y estudiantiles en Exactas de la UBA han resuelto la huelga indefinida, con independencia del rumbo que adopten las federaciones universitarias después del feriado largo. En Filo se incuba el mismo clima, así como la discusión sobre las ocupaciones en el movimiento estudiantil. En La Plata y en Tucumán se transita por el mismo camino. El fallo de Cámara intima al gobierno a iniciar la remisión de fondos, que representaría, al menos parcialmente, una restitución de los salarios docentes y no docentes, que han sido arrebatados en el 40% de su valor desde diciembre de 2023.
Del lado de los rectores, la primera reacción ante el fallo ha sido la del radical Emiliano Yacobiti, vicerrector de la UBA, quien, luego de “celebrarlo”, esbozó de inmediato su propia teoría de los dos demonios: “Si de un lado no se cumple la ley y del otro se proponen medidas de fuerza por tiempo indeterminado, los principales perjudicados son los estudiantes y el pueblo argentino” (Infobae, 31/3). Yacobiti ha expresado la posición de los rectores del CIN, que en estos días de huelga han trabajado firmemente en contra de ella y de su continuidad. Detrás de las bambalinas, los rectores discuten un acuerdo con el gobierno de Milei: su contenido es el desconocimiento de los aumentos presupuestarios dispuestos por la ley de financiamiento y aceptar incrementos miserables - del 12% en tres cuotas de 4%, las cuales terminarán licuándose con una inflación 2026 que ronda justamente ese porcentaje. Rectores y gobierno comparten el objetivo estratégico de consolidar una confiscación histórica del salario docente universitario.
Significativamente, Yacobiti se coloca en el “medio” de la discusión justo ahora, cuando la justicia ha reclamado que la ley se cumpla en sus términos originales. Lo que hace el dirigente radical es tenderle un puente al gobierno, seguramente, con la opción de tirar algún porcentaje menor y presentarlo como “muestra de buena voluntad” ante la justicia.
¿Qué ocurre con las Federaciones? El paro de esta semana corta no estaba concebido como peldaño hacia una lucha mayor. Por el contrario, formaba parte de una estrategia ya recorrida por las centrales docentes universitarias: comenzar a descomprimir la huelga hacia medidas parciales e insignificantes. Con esa política, se dilapidaron las grandes jornadas de lucha de 2024 y 2025.
Pero al fallo de Cámara lo debemos explotar para elevar la lucha a otro plano. El gobierno lo va a desconocer, incluso cuando la Corte -por tratarse de una medida cautelar- no pueda interrumpir su vigencia. El régimen de excepción va a funcionar con toda su fuerza, a menos que la docencia universitaria haga sentir su voz, que en este caso también debería revestir un alcance excepcional. La gran tarea que tenemos por delante es organizar la huelga general de los claustros a partir del lunes que viene, hasta el cumplimiento incondicional del fallo de Cámara, es decir, hasta que los ajustes salariales sean confirmados y depositados. En función de ello, organicemos asambleas docentes y estudiantiles en todas las facultades.
