Escribe Mariano Hermida
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La docencia del distrito ha recibido con expectativa la derrota de la lista Celeste en la seccional más importante de la Provincia de Buenos Aires. En La Matanza trabajan más de 30.000 docentes y hay unos 9.800 afiliados al SUTEBA. En varias escuelas, los compañeros esperan la convocatoria a medidas de fuerza, o sea a un plan de lucha. La adhesión al último paro, el 21 de abril, al margen de la burocracia Celeste, en reclamo de aumento salarial, superó el 90 por ciento.
En las elecciones recientes se registró una abstención récord en las elecciones del SUTEBA; el 60 % no concurrió a las urnas. La docencia bonaerense ha venido desconociendo a la conducción sindical durante todo el último período, mediante huelgas sin el aval de la dirección provincial, que las descalificó como “faltazos organizados”. Luego perdió la seccional a manos de la alianza Multicolor-Azul y Blanca, que reunió a las agrupaciones del FIT-U y sectores del peronismo ex socios de Baradel. La paupérrima elección de la Celeste está enmarcada en una crisis profunda del peronismo, que colabora sistemáticamente con el ajuste que lleva adelante el gobierno de Javier Milei contra la docencia y la educación pública en general.
En La Matanza, la lista Celeste se encargó de vaciar el sindicato. En estos últimos cuatro años no existieron asambleas, sino reuniones “informativas” donde no se tomaba ninguna resolución. Las pocas reuniones de delegados se realizaron siempre de manera fragmentada (por turno, por zona) y nunca se tomaron en cuenta los mandatos de las escuelas.
Nuestra agrupación, Tendencia Docente Clasista, impulsa la convocatoria a una asamblea extraordinaria -de afiliados y no afiliados- en La Matanza para poner en pie un plan de lucha que surja de mandatos de escuelas, en la perspectiva de organizar un paro por tiempo indeterminado en toda la provincia de Buenos Aires.
Ahora mismo se desarrolla una huelga universitaria a escala nacional, los secundarios ocupan colegios y unas 10 provincias del país se encuentran con distintas luchas en reclamo de aumento salarial. La docencia bonaerense debe sumarse a este torrente.
