Escribe Julio Gudiño
El Ministerio de Trabajo provincial aprobó la “salubridad” en Banbury
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Luego de los cambios en los regímenes de trabajo de todas las plantas, del congelamiento salarial que ya lleva dos años, de los despidos masivos y del desconocimiento del Convenio Colectivo de Trabajo, las patronales del neumático van por lo más preciado de un trabajador que vende fuerza de trabajo: su salud, su vida misma. La industria del neumático, como tantas otras, es una industria insalubre por los diversos procesos industriales que se realizan y los sistemas de trabajo rotativos, que posibilitan que las fábricas funcionen 24x7. El sector más contaminante para el trabajador, que destruye su salud y acorta su vida, es Banbury, donde se fabrica la tachada, materia prima con la que se alimenta todo el proceso productivo en la fabricación del neumático. El pasado 13 de agosto, día del trabajador del neumático, la dirección del SUTNA seccional Llavallol denunció, por medio de las redes sociales, que el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires habría dictado la salubridad del sector de Banbury, es decir, del más insalubre de todo el proceso productivo.
Para transformar el caucho natural o sintético en tachada, los trabajadores de Banbury deben manipular un sinfín de productos químicos como azufre y negro de humo. El uso de azufre libera gases tóxicos que el trabajador inhala, por más protección y ventilación que tenga el sector. El negro de humo, o polvo de carbono, ha sido catalogado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer como un producto altamente cancerígeno cuando se lo manipula un determinado periodo de tiempo en los procesos productivos. La patronal estaría ofreciendo a cada trabajador, en forma individual, una indemnización como compensación de la destrucción de su salud.
El objetivo final de todo este ataque es el aumento de los beneficios capitalistas por la vía del aumento de la tasa de explotación. Las patronales no han actuado solas en esta faena. Cuentan con la inestimable colaboración de las burocracias sindicales de la CGT y CTA, las cuales permitieron que pase la contrarreforma laboral, y aislaron todas las luchas de los trabajadores del neumático que se vienen dando en el último período, más allá de las fotos de ocasión para las redes de Pablo Moyano y Yasky.
Otro aliado estratégico de las patronales es Kicillof, cuyo Ministerio de Trabajo le concedió a la patronal de Bridgestone la salubridad del sector de Banbury contra todas las indicaciones de la ciencia médica, de los reclamos del sindicato y de los resultados de las inspecciones realizadas por sus funcionarios, quienes constataron “(…) elevada la carga térmica en la totalidad de los sectores en que se realizó la medición (6 sectores: Vulcanizado tractor, Prensas 135 y 136, Túnel, Banbury Molino 3, Extrusora TS 8 e Inspección Final) que `en estas condiciones solo se debería trabajar 15 minutos por hora y descansar los restantes 45 minutos´” (Elgritodelsur.com.ar, 14/03/23). Quien se autopercibe como el “escudo” contra los ataques a los derechos del fascista Milei actúa, en los hechos, como impulsor de la contrarreforma laboral.
Frente a este ataque sistemático de la patronal del neumático, la dirección del SUTNA lleva adelante una política de colaboración de clases por medio de la búsqueda de acuerdos con el gobierno provincial. Esto se manifestó crudamente en la lucha contra el lock out en FATE cuando el SUTNA, orientado por el Partido Obrero, planteó como política estratégica exigirle a Kicillof que “demuestre que está del lado de los trabajadores” impulsando la Ley de Ocupación Temporaria en FATE.
Una Asamblea General de fábrica debe discutir un plan de acción contra la ofensiva de Bridgestone, con qué métodos defender la salud y la vida de los trabajadores y llamar a todos los trabajadores de la industria a seguir su camino.
